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Y llovió como si no hubiera un mañana

Ciudadanos esperando a que deje de llover.

Ciudadanos esperando a que deje de llover. Iñaki Abella

Después de un par de semanas hablando de playas a tope, temperaturas de escándalo, olor a verano por los cuatro costados de la comarca, entrada en la nueva normalidad por todo lo alto, planificación de conciertos e incluso de los primeros incendios forestales, ayer se cumplieron las previsiones y las precipitaciones, que desde hace días amenazaban con ser intensas, por fin se emplearon a fondo.

Las escorrentías volvieron a cobrar protagonismo, los paraguas asomaron de nuevo y los viñedos quedaron tan lavados que habrá que aplicar nuevos tratamientos fitopatológicos en cuanto regrese el sol.

Niños refugiándose de la lluvia cuando se encontraban en la playa. Iñaki Abella

Lo que sucedió fue que a mediodía llovió con tal intensidad que se produjeron inundaciones en diferentes puntos de la comarca, causando los lógicos problemas tanto a peatones como a ciclistas y automovilistas.

Una de las previsoras que salieron con paraguas.

Una de las previsoras que salieron con paraguas. Iñaki Abella

También la intensa granizada que la acompañó hizo de las suyas, aderezado todo ello con truenos tanto o más intensos que los escuchados en O Salnés y Ullán desde el domingo.

El tren turístico de Vilagarcía, durante la granizada.

El tren turístico de Vilagarcía, durante la granizada. Iñaki Abella

Esta vez llovió intensamente, lo cual cogió por sorpresa a muchos arousanos que, vestidos de verano, se encontraban de paseo, estaban de compras o disfrutaban de la playa.

Varios hombres esperan en un portal a que amaine la lluvia. FdV

Los más previsores pudieron tirar de paraguas, pero la mayoría tuvieron que cobijarse en portales y tiendas, recurrir a bolsas y periódicos para cubrirse la cabeza y, en definitiva, capear el temporal como buenamente pudieron.

Algunas calles y carreteras se inundaron rápido. Iñaki Abella

Riesgo alto en los viñedos

El mildiu puede empezar a afectar a los racimos que se están formando en los viñedos, por lo que bien puede decirse que el riesgo es alto en estas plantaciones.

Las últimas precipitaciones, las nieblas y las temperaturas elevadas –sobre todo si se registran durante la noche– no ayudan a combatir esta enfermedad.

Es por ello que se hace necesario implementar medidas culturales tan importantes como eliminar maleza y hojas para favorecer la aireación.

Independientemente de esto, es indispensable vigilar a conciencia la viña y, en caso necesario, aplicar nuevos tratamientos fitosanitarios.

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