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Los feriantes se quedan al margen de la vuelta a la normalidad

Aarón Montes, con sus hijos, en la finca donde guarda sus atracciones.   | // IÑAKI ABELLA

Aarón Montes, con sus hijos, en la finca donde guarda sus atracciones. | // IÑAKI ABELLA

Sobre el papel, los dueños de los autos de choque, los tiovivos, las norias y los hinchables ya podrían estar trabajando desde hace semanas. En la práctica, los alcaldes gallegos ponen pies en polvorosa cuando alguno de estos empresarios les pregunta si les dejan montar sus atracciones. Feriantes, orquestas... ellos conforman uno de los sectores más castigados por el COVID, y prueba de ello es que muchos no han vuelto a trabajar en lo suyo desde el Carnaval de 2020, hace ya 15 meses. Tanto es así que muchos no han tenido más remedio que cambiar de empleo. Porque para los feriantes o los músicos de las orquestas todavía no ha llegado la desescalada. La vuelta a la normalidad de las verbenas se atisba aún lejana.

Moledo pasa una escoba al Dragón, que guarda en una nave esperando tiempos mejores. | // IÑAKI ABELLA

Aarón Montes, de Vilaxoán, tiene un juego de pescar patos y un tren infantil aparcados en una finca. Sin la feria, ha empezado a hacer algunos trabajos de albañilería para ganarse la vida. Es bastante pesimista, y duda que los feriantes vayan a tener muchas fechas este verano. Sin embargo, está plenamente convencido de que las atracciones podrían funcionar y que no darían ningún problema sanitario.

"Hago un llamamiento a los concellos para que nos dejen montar las atracciones"

Aarón Montes - Dueño de atracciones de feria

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“Tenemos nuestros protocolos y las atracciones pueden ser seguras”, manifestó Montes. El empresario hace un llamamiento a los alcaldes, para que, “nos dejen montar las atracciones, aunque sea sin verbena”. Por ello, pide a los ayuntamientos que no suspendan las ferias del verano. Sin ellas, cientos de personas se ahogarán económicamente. “Lo está pasando mal todo el mundo, desde el que tiene una pequeña algodonera hasta el propietario de la gran atracción”, sostiene.

Víctor Moledo, de Valga, no es mucho más optimista. Logró encontrar trabajo en una fábrica, y los fines de semana por la tarde le echa una mano a su mujer en un puesto de churros que montan en Vilagarcía. Mientras, tiene parados en una nave el Dragón, camiones, remolques y un enorme generador eléctrico... maquinaria que le ha costado muchas decenas de miles de euros. “Solo de impuesto de circulación me acaban de venir algo menos de 2.000 euros”, relata.

“Sé que los hosteleros lo están pasando mal. Pero, bueno, ellos por lo menos van trabajando y tirando. Pero es que nosotros no podemos ni eso”

Víctor Moledo - Empresario de atracciones de feria

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Moledo cree que este verano tampoco habrá ferias ni atracciones, “porque los Ayuntamientos no van a querer cogerse las manos”, y la decisión final de si autorizan o no esta actividad es municipal. Pero el empresario pide a los alcaldes que se solidaricen con ellos y que les apoyen más, tal y como se está haciendo con otros sectores.

“Sé que los hosteleros lo están pasando mal. Pero, bueno, ellos por lo menos van trabajando y tirando. Pero es que nosotros no podemos ni eso”, afirma Moledo. Tanto es así que, sostiene, lleva meses trabajando solo para cubrir los gastos.

Por ello, espera que este verano los ayuntamientos le echen una mano al sector de las ferias. Eso sí, Moledo afirma que si se hacen habrá que organizar eventos que atraigan algo de gente. “Poner en marcha una atracción grande cuesta mucho dinero. Y si no hay una verbena, o una feria del libro que atraiga a la gente, ¿compensará mover uno de estos camiones para lo que se puede ganar?”, se pregunta.

Sin ayudas públicas

Los feriantes sobrevivieron en un primer momento gracias a los ceses de actividad. Les quedaban limpios unos 500 meses, pues siguieron pagando autónomos. Muchos tampoco han visto un solo euro de las ayudas públicas que salieron hasta la fecha. Tampoco se acogieron a los créditos ICO, “porque te obligaban a invertir en el negocio”. Entendieron que hacer eso, sabiendo que las atracciones seguirían paradas durante muchos meses, era como quemar el dinero. Carlos Alberto Freitas, de Vilanova, tiene camas elásticas, hinchables y un tiovivo de cadenas. Ahora trabaja de camionero, y va tirando. Se considera afortunado. “Hay compañeros que lo están pasando muy mal”.

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