Nobel de Medicina

Montagnier: el sida puede ser a corto plazo una infección como cualquier otra

09.12.2008 | 19:11

El profesor Luc Montagnier, uno de los premios Nobel de Medicina de este año, dijo hoy en una entrevista con EFE que el sida puede llegar a ser a corto plazo una "infección como cualquier otra", que se cura, una vez que se consiga una vacuna terapéutica, lo que podría ocurrir en unos 5 años.

Montagnier explicó que desde hace unos diez años están trabajando en esta vacuna terapéutica en el Instituto Pasteur, de París, y que está aún en la fase preclínica, por lo que necesitan otros 4 ó 5 años de trabajo.

"Una vez que se encuentre la mejor fórmula de vacuna terapéutica podemos transformarla en vacuna preventiva, no es tan difícil", afirmó el profesor francés, de 76 años, quien agregó que después habrá que "cambiar la presentación de antígenos" porque "hay que obtener una inmunización de mucosas".

Algo, reconoció, que "es fácil de hacer pero no de probar".

No obstante, indicó que la vacuna terapéutica "es una esperanza seria" de poder "reforzar el sistema inmunitario de forma que pueda controlar el virus".

Al respecto explicó que en la actualidad hay medicamentos que permiten a muchos pacientes vivir con la enfermedad pero que no la curan, por lo que la investigación debe centrarse en encontrar terapias complementarias que permitan erradicar la infección.

Y es posible erradicarla "si conseguimos por un lado analizar el virus que resiste el tratamiento, que se esconde, dónde se esconde, cuál es su naturaleza".

Por otro lado, hay que poder contar con una "restauración total del sistema inmunitario porque hay gente infectada por el virus que lo controlan por la respuesta de su sistema inmunitario" pero son una proporción muy pequeña de los afectados, de apenas entre el 1 y el 2 por ciento.

De ahí la importancia de conseguir "un control inmunitario en la mayoría de las personas afectadas", lo que pasa necesariamente por "reforzar la respuesta inmunitaria".

Porque en la historia de la medicina "no ha habido ningún ejemplo de enfermedad infecciosa que se haya curado sólo con la administración de productos químicos o de antibióticos. El sistema inmunitario siempre tiene que terminar el trabajo", explicó.

Y el principal problema del Sida es "precisamente que el sistema inmunitario es muy débil, incluso después de una terapia".

Si ese refuerzo del sistema inmunitario se logra a través de la vacuna terapéutica, se podría erradicar la enfermedad, señaló.

Siempre teniendo en cuenta que "cuando hablamos de erradicación no hablamos de erradicación física, siempre puede quedar un poco, sino de erradicación funcional", lo que supone que "no hay bastante virus para provocar daños".

"La persona podría convertirse casi en seronegativa" y, si esto se consigue, será la prueba de que el tratamiento ha funcionado.

Montagnier resaltó además que, frente a los actuales tratamientos, que son caros y de por vida, "una vacuna son tres inyecciones como máximo".

En su opinión es la única solución para acabar además con el miedo de las personas que no se hacen la prueba de detección del virus porque actualmente no hay un tratamiento que cure.

Pero con la vacuna y una esperanza de curación real, mucha gente de las que ahora viven con el VIH sin saberlo -alrededor del 70 por ciento de los infectados-, se harían las pruebas.

De esa vacuna terapéutica se beneficiarían primero las personas que están en las primeras fases de la infección. Se les administrarían tres inyecciones y se pararía el tratamiento.

Si la vacuna funciona, el tratamiento ya no es necesario y el virus, por tanto, no reaparece, por lo que "éticamente es muy aceptable ya que el enfermo no arriesga nada".

Un proyecto ante el que el profesor Montagnier se muestra optimista e ilusionado y que podría ser la culminación a décadas de trabajo dedicadas al Sida.

Junto a la profesora Françoise Barré-Sinoussi, de 61 años, Montagnier aisló por primera vez el virus del VIH, en 1983, logro por el que ambos recibirán mañana el premio Nobel de Medicina de este año -junto al alemán Harald zur Hausen por descubrir la conexión entre el papiloma humano y el cáncer cervical.

Galardón con el que se reconoce el trabajo de todo el equipo del Instituto Pasteur y la contribución de investigadores extranjeros, principalmente norteamericanos, dijo Montagnier.

"En mi opinión es un signo fuerte del interés que el premio Nobel tiene por esta enfermedad, que continúa estando presente por todos lados, principalmente en África" y que "no debe ser olvidada por las nuevas generaciones".

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