Demasiado elemental

24.08.2015 | 04:41

La idea de mostrar a Sherlock Holmes en su vejez no es precisamente original, pero podía dar mucho juego si cayera en buenas manos. Recordemos lo que hizo Billy Wilder con el detective en su crepuscular aproximación al personaje. Pero Bill Condon, un realizador de larga trayectoria que tan pronto hace películas a la antigua usanza con amable pulcritud (Dioses y monstruos, Kinsey) como acepta embolados de toma el dinero y corre (la saga Crepúsculo) no es alguien que pueda aportar algo más que una factura correcta de manual, escasamente inspirada y por momentos irritante en su apatía. Incluso el discreto Barry Levinson de El secreto de la pirámide lo hizo mejor cuando abordó la juventud de Holmes. Así que todo el interés de Mr. Holmes se reduce a la presencia del gran Ian McKellen, que pega un sello de calidad que el resto de la película no tiene. Ligeramente tediosa y de escaso fuste dramático, la película de Condon no levanta el vuelo casi nunca y el esfuerzo de su protagonista es lastimosamente baldío.

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