26 de febrero de 2017
26.02.2017

Perplejidad

26.02.2017 | 02:25
Perplejidad

El pasado lunes 20 de febrero algunos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia en la que Bill Gates proponía que los robots incorporados a los diferentes procesos productivos deberían pagar impuestos para que el sistema social se mantenga.

La primera consideración que se me viene a la cabeza es la falacia, muy instalada entre los no economistas de que la incorporación tecnológica destruye empleo y, por ende, genera paro. Este debate no es nuevo. A principios del siglo XIX en Inglaterra los artesanos destruían los telares industriales porque les robaban el empleo. Se les llamó los "luditas". Los economistas que usamos la teoría económica y por lo tanto los modelos económicos para evaluar los efectos de las diferentes políticas económicas o de shocks inesperados (como puede ser los tecnológicos) en entornos de equilibrio general (mundo globalizado), sabemos que en largo plazo esto no es cierto. Basta decir que en 1900 el 60% de la población activa en España trabaja en la agricultura y que hoy en día esta cifra esta alrededor del 5%.

Por otra parte también me sorprende, si es cierto lo que se dice en la prensa, que el parlamento europeo se oponga a una tasa sobre robots con lo cual estoy completamente de acuerdo pero, sin embargo, quiera elaborar e imponer una regulación a la incorporación de los mismos a las empresas con lo que estoy totalmente en desacuerdo. De hecho, tomando los argumentos exactos de Bill Gates me pregunto: ¿Está pagando él o su empresa impuestos por la destrucción masiva de empleo que supuso la incorporación del software "Windows" a las empresas a finales de los años 80's? ¿Debería de una manera retroactiva el Parlamento Europeo elaborar una regulación por la incorporación tecnológica que sufrió el sector agrario con la incorporación de tractores, cosechadoras, etc? así como de una manera similar a lo ocurrido en otros sectores productivos? Creo que las respuestas a dichas preguntas son triviales y por consiguiente el argumento esgrimido por Bill Gates también. Al fin y al cabo, un robot no deja de ser capital físico con el mismo efecto "destructor" de empleo que las cosechadoras agrícolas tuvieron en el siglo XX o el software Windows tuvo sobre los empleos puramente administrativos en los años 80 y 90. ¿Cuántas secretarias había hace 30 años y cuántas quedan hoy en día gracias al Sr. Gates y sus inventos?

Enlazando con lo anterior, me gustaría también indicar que cuando hablamos de fiscalidad se debería también hablar de cuál es el hecho imponible, en este caso llámese robots, capital o tecnología. En este sentido existe un impuesto de patrimonio que grava a las personas físicas pero este impuesto de patrimonio es equivalente a un impuesto enorme sobre el capital y, además, las rentas del capital ya están gravadas. Por lo tanto un nuevo impuesto sobre los robots significaría una doble imposición sobre el mismo bien.

Los economistas sabemos también que se deben gravar a los bienes más inelásticos, es decir, aquellos que no influyan de una manera perversa sobre los incentivos de los agentes que operan en la economía. Si este impuesto fuese establecido significaría que las empresas invertirían menos en I+D+i con lo que esto implicaría una menor productividad y, por consiguiente, un crecimiento mucho mas vulnerable que al final repercutiría de una manera negativa sobre el bienestar global.

La incorporación de cualquier tipo de tecnología al proceso productivo eleva la productividad total de los factores y esto es lo único que garantiza que un modelo de crecimiento sea sostenible en el medio y largo plazo y, en consecuencia, aumente la competitividad de las empresas así como la renta per cápita, las rentas salariales de la economía y el bienestar de los ciudadanos. El progreso económico destruye puestos de trabajo y crea otros. Muchos trabajos serán sustituidos por robots pero éstos serán los trabajos manuales rutinarios muy bien pagados en este momento (como la cadena de montaje). Sin embargo, en el futuro próximo viviremos en un mundo rico en datos y el saber manejar estos datos, la información, los símbolos y las nuevas ideas a través del talento y la formación es lo que hará aumentar la productividad de los trabajadores. La economía basada en el conocimiento, talento y formación es lo que nunca será sustituido por maquinas o robots.

Por todo lo mencionado anteriormente, decir que al leer dichas declaraciones me quede perplejo y, sobre todo, por quién las había dicho.

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