¿Ha expoliado históricamente España a Cataluña? Quizás lo contrario

Juan José R. Calaza*

21.10.2012 | 21:42

Con alguna notable excepción -entre otras la del grandísimo economista Ángel de la Fuente, residente en Barcelona- los agravios comparativos de carácter económico que los nacionalistas catalanes imputan al Estado español se asientan, en cierta medida, en el vacío investigador respecto a las balanzas fiscales que los estudiosos más objetivos y respetuosos de los hechos han dejado ocupar a los secesionistas. En esta línea argumentativa, circula por ahí un trabajo ("El mecanismo catalán de financiación") que suministra abundante pólvora, si bien mojada, a las ínfulas de CiU y aliados.

El autor del trabajo presenta los resultados de una simulación de crecimiento de la economía catalana ateniéndose a tres escenarios de reducción del déficit fiscal -eventualmente reinvertido en infraestructuras- en el periodo 2002-2010. Se pretende en uno de los escenarios que si la reducción del déficit fiscal catalán hubiese sido el 5% anual del PIB, la economía catalana hubiera tenido a finales del 2010 un índice 135-150 del PIB per cápita (en paridad de poder adquisitivo) con relación a la media, 100, de la UE15, esto es, codeándose en la parte superior del intervalo con Utrecht, Estocolmo, Darmstadt, etc. Habida cuenta que el Gobierno central se niega a reducir el supuesto déficit fiscal catalán -calculado por el método del flujo de caja que es el que favorece la versión conspiratoria del expolio que se han inventado los secesionistas- los datos presentados en "El mecanismo catalán de financiación" dan a entender que los catalanes deben deslastrarse de España para poder crecer más y, por tanto, vivir mejor.

Suele ser habitual en estos casos, en ausencia de razonamiento económico de fuste el autor pretende amedrentar recurriendo a la violencia simbólica de las matemáticas (modelos VAR). Ahora bien, los modelos VAR no solo carecen de argumentación económica que los justifique (podrían aplicarse asimismo a la previsión meteorológica) sino que, peor aun, su capacidad predictiva falló penosamente frente a las turbulencias económicas de estos últimos años. Además, independientemente de la dificultad de efectuar previsiones y simulaciones en situación de inestabilidad económica -sobre todo con la serie que utiliza el autor del estudio- los modelos VAR sufren numerosas debilidades puestas de relieve en una abundante literatura económica (McNees 1986; Hamilton 1994; Hall 1995; Runkle 1996; Stock y Watson 1996, 2002, 2006, 2007; Barhoumi y otros 2009; Jobert y Timbeau 2011, etc.)

En ausencia de modelo económico subyacente -que fuese adecuado para explicar las fisuras institucionales, políticas y sociológicas catalanas que desaniman al capital internacional a invertir en Cataluña al tiempo que se produce una incontenible hemorragia empresarial (en la Transición había en Cataluña más grandes empresas que en Madrid, en la actualidad es lo contrario)- no se puede predecir, y menos en el periodo escogido, la tasa de crecimiento que hubiese impulsado la eventual inversión del 5% del PIB catalán por reducción del déficit fiscal con España. También es cierto que a los secesionistas les da igual, el caso es levantar cortinas de humo.

Sucede que, en sentido contrario, si se trata de sacar a flote los agravios enfangados en el fondo de la Historia puede probarse que quien ha subvencionado a Cataluña ha sido España incluso sin poner en la balanza guerras coloniales, para mantener mercados cautivos, ni proteccionismo favorable a los mismos intereses. Se trata de lo siguiente. La homogeneidad biológica de España, que habla a las claras de su unidad profunda, resalta en la frecuencia de los apellidos y su distribución geográfica. En Barcelona, por ejemplo, los apellidos más frecuentes siguen un orden (prácticamente una ley de potencia, Pareto/Zipf) en cuya jerarquía destacan García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, así hasta treinta y cuatro apellidos antes de llegar a Ferrer, el primero genuinamente catalán aunque se le repute de origen inglés en algunos tratados de heráldica y genealogía (con una frecuencia de 2,1 por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de 24,7, frecuencia de García).

En Cataluña, la pregnancia española es de tal relevancia que ateniéndonos al primer o segundo apellido (en ambos casos se ajustan a la misma ley estadística) más de cinco millones de personas hunden su linaje o tienen familia fuera. Este dato no es en absoluto baladí pues significa que Cataluña nutrió su desarrollo con la aportación de mano de obra exterior. De 1901 al 2001, emigraron del resto de España a Cataluña aproximadamente dos millones de personas. Asignando, en media, 150.000 euros de coste actualizado de manutención, educación, sanidad, formación, alojamiento, ropa, etc., de un ser humano desde que nace hasta que emigra -digamos, a los 22 años- obtenemos un saldo favorable para el país de acogida, para todos los efectos una subvención, de 3.000.000.000.000 de euros (¡tres billones¡). Dividan esta cifra por tres si ustedes quieren para no amargarles la vida a los nacionalistas catalanes: aún queda un billón de euros de propina que le ha dado el resto de España a Cataluña al tiempo que se vaciaba de su mejor sangre. Y lo que es peor, mientras Cataluña se nutría de la mejor sangre de España causaba la desertización económica y demográfica en otras regiones de la nación común generando un efecto virtuoso en su "ámbito de decisión territorial" y perverso fuera. Dinámica ("Circular and cumulative causation") general ampliamente estudiada por Myrdal, Kaldor, Krugman, etc.

Si bien se mira, en hablando de expolio no está de más recordar que durante 2011 se registraron en España 1.667 donantes reales de órganos sólidos; media nacional: 35,3 por millón de habitantes. Gracias a esta extraordinaria generosidad muchos catalanes salvan la vida, pues Cataluña registra una de las tasas más bajas de donantes de España (31,6) Sin embargo, por solidaridad ni en Cantabria (67,8) ni en La Rioja (62,5) ni en Asturias (46,3) ni en el País Vasco (45,9) consideran un expolio que los órganos de los donantes residentes se envíen a Cataluña cuando es necesario. No obstante, gracias al órgano donado gratuitamente por otra región, en el momento de efectuarse el trasplante en Cataluña el PIB catalán aumenta. Por tanto, via el flujo de caja de la metodología de los secesionistas, los españoles están expoliando a los catalanes con esa donación. Dicho queda.

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