08 de noviembre de 2016

Un país que contiene la respiración

Los apretados márgenes de las encuestas anticipan hoy una larga jornada electoral marcada por la incertidumbre del resultado

08.11.2016 | 02:36

Estados Unidos tiene un halo de contradicción. El país de las libertades mantiene la pena capital. Un territorio que presume de desarrollo mantiene las cotas de pobreza más altas de Norteamérica a pocos kilómetros del Empire State.Todas esas fuerzas contradictorias aterrizan hoy en las urnas, en una cita electoral que todos acuerdan en definir como la "más importante de la historia". Una cita que mantiene en vilo a 227 millones de votantes.

Al decir de muchos, EE UU es, en esta jornada que se anticipa muy larga, un país que contiene la respiración. Hay nervios a flor de piel ante la posibilidad de que Trump, contra los pronósticos de hace unas semanas, se alce con la presidencia. Las últimas encuestas colocan a Hillary por encima con tan solo cinco puntos, una ventaja insuficiente para tranquilizar a la aspirante demócrata sobre su victoria. Tampoco el republicano muestra síntomas de que el de hoy pueda ser el día de su fracaso. A pesar de sus habituales exabruptos, de su discurso tendencioso y de sus escándalos machistas, Trump está más vivo que nunca gracias a un tono tan patriótico que, incluso, alcanza la discriminación.

A tenor del mapa territorial, Florida y Pensilvania volverán a encabezar los catorce estados que tendrán la llave para otorgar el bastón de mando. Clinton fía el efecto de la recta final al respaldo fundamental del apoyo de Obama. La candidata es consciente de que ambos lugares representan las mayores concentraciones de latinos y afroamericanos del país. Y sabe que los dos colectivos son claramente demócratas. Aunque también conoce su comportamiento ante las urnas: son los menos participativos en los sufragios presidenciales.

La ex secretaria de Estado recibió un espaldarazo con la exoneración del FBI, que acaba de disipar toda sombra de delito respecto a los e-mails secretos que manejó en su etapa en la administración desde un servidor privado.

Después de dieciocho largos meses de campaña, tras varios debates televisivos en los que ha primado más la descalificación que las propuestas concretas, Trump y Clinton llegan al final del camino sin convencer definitivamente al fundamental y mayoritario votante indeciso.

Hasta el momento, Nueva York, sede de ambos candidatos, mantiene la tensión y la incertidumbre. La seguridad es palpable en los centenares de policías que vigilan las calles de la Gran Manzana.

Donald Trump, que denegó casi todas las acreditaciones a los periodistas foráneos, ha preparado una celebración de perfil bajo, consciente de que no es favorito para triunfar. Todo lo contrario de lo previsto por Clinton, que tiene listos varios cañones para lanzar fuegos artificiales sobre el Hudson en caso de verse convertida en la primera presidenta de Estados Unidos. En unas horas veremos quién tiene que cancelar su celebración.

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