El conflicto en Oriente Próximo

El recelo y el rechazo marcan la acogida de la tregua por los opositores sirios

Las partes enfrentadas aprovechan para mejorar sus posiciones las horas previas a la entrada en vigor del alto el fuego acordado entre Estados Unidos y Rusia

12.09.2016 | 01:56

El acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para un alto el fuego en Siria, que entró en vigor la pasada medianoche, suscita el recelo cuando no el rechazo abierto entre los opositores al régimen de Bashar al-Ásad. La Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), principal agrupación de la oposición siria, elude pronunciarse sobre la tregua y asegura desconocer sus términos. "Seguimos esperando a que nos expliquen los detalles del pacto, por lo que aún no hemos podido decidir si lo aceptamos o no", aseguró ayer a Efe uno de sus portavoces, Monzer Majús. El líder del opositor Ejército Libre Sirio (ELS), general Ahmed Jaled Birri, fue rotundo y anunció que su grupo rechaza la tregua , por lo que no lo respetará. "Ni estamos de acuerdo con el pacto ni lo cumpliremos", asegura Birri. Otro de los comandantes del ELS, el general Jaled Haius, asegura que su grupo apoya la lucha contra el terrorismo, prevista en lo suscrito por Estados Unidos y Rusia, aunque critica las políticas de los dos países. "Respecto al pacto en materia de lucha antiterrorista, estamos con ellos, pero ambos quieren que los terroristas se queden en Siria", afirma.

Los anteriores acuerdos de armisticio naufragaron en cuestión de semanas y ahora los rebeldes desconfían, por considerar que lo pactado no fija represalias en el caso de que el Gobierno incumpla lo pactado. "Gran parte del acuerdo es favorable al régimen y no supone una presión. No es favorable al pueblo sirio", aseguraba ayer un portavoz de la milicia rebelde Fastaquim, otro de los grupos enfrentados al régimen, con presencia en Alepo, Zakaria Malahifji. El alto el fuego excluye a las milicias islamistas -Estado Islámico y Frente al Nusra- en tanto no rompan su juramento de fidelidad a Al Qaeda y cambien su nombre.

La viabilidad del fin de las hostilidades quedó ya entredicho en las horas previas a su entrada en vigor. Las fuerzas gubernamentales y las milicias rebeldes aprovecharon ese tiempo para mejorar sus posiciones, algo que el acuerdo entre Estados Unidos y Siria prohibían de forma expresa. El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos informó ayer de combates en Alepo y Damasco, además de ataques de las fuerzas gubernamentales en el noroeste del país y de los rebeldes en el suroeste.

La Fuerza Aérea siria bombardeó objetivos del Estado Islámico en las inmediaciones de la antigua ciudad romana de Palmira. Los rebeldes, por su parte, se enfrentaron con el Estado Islámico al noreste de Damasco.

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