No hay una fórmula mágica para que una empresa familiar llegue a ser centenaria, pero sí muchos valores y aspectos que ayudan a lograrlo. La implicación de la familia, el deseo de transcendencia generacional, la constancia, perseverancia, unidad, innovación, planificación, la relación con los proveedores, no olvidar los orígenes, el compromiso con el entorno o la visión a largo plazo son algunos de ellos, según tres empresarios que ayer participaron en la mesa redonda del XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar titulada Empresas familiares centenarias. El representante gallego de ese debate, el consejero delegado de la coruñesa Corporación Hijos de Rivera, Ignacio Rivera, defendió en su intervención la "unidad" como clave en las empresas familiares, para lo que considera fundamental adoptar una actitud dialogante y flexible. "Hay que escuchar al otro con ganas de cambiar de opinión, no con la idea de ir hasta el final con tu pensamiento inicial", sostuvo el ejecutivo de la empresa fabricante de Estrella Galicia, con 110 años de historia. "Y el dividendo también ayuda", bromeó tras apuntar que no existen "fórmulas mágicas" para que una empresa familiar se convierta en centenaria porque "es como una familia, pero con dinero y patrimonio que gestionar". "En nuestro caso, cambiamos el protocolo de funcionamiento separando el consejo de administración del consejo de familia, algo muy positivo. En la empresa tiene que estar quien valga para ello y si no lo hay debe ponerse a un profesional", relató Rivera, que compartió impresiones con el presidente de las bodegas González-Byass (fundada en 1835), Mauricio González-Gordon, y el presidente de la firma farmacéutica y de productos para la salud Grupo Uriach (creada hace más de 175 años), Joaquín Uriach, en un debate moderado por el socio responsable de empresa familiar de KPMG, Juan José Cano.

El consejero delegado de Hijos de Rivera destacó como clave para que una compañía llegue a ser centenaria "ser fiel a los orígenes y formar en ellos". "El producto es una obsesión, al igual que que la plantilla sea feliz con lo que hace", indicó el ejecutivo de la firma coruñesa. "De hecho, establecimos que los bonus de los altos cargos de la compañía caen si bajan los índices de felicidad de los trabajadores", aclaró Rivera.

En esa defensa de los orígenes, el directivo del grupo que produce Estrella Galicia recordó que hubo asesores que al iniciar su expansión les animaron a sacar "Galicia" de la marca porque entendían que perjudicaba al producto. "Esos asesores ya no están con nosotros", resaltó el ejecutivo tras dejar claro que el apellido de la marca es irrenunciable. "El origen es una ventaja competitiva, al igual que centrarse en un nicho de mercado, sin pelearse con todas las grandes marcas, y ser flexibles", sostuvo Rivera.

En cuanto a la incorporación de los jóvenes (las nuevas generaciones) a la empresa familiar, Rivera, por su parte, bromeó al indicar que en una cervecera es "más fácil" abordar los conflictos que en una fábrica de bates de béisbol y reveló que la compañía cuenta con programas de emprendimiento para financiar los proyectos de miembros de la familia y becas de formación empresarial. "Pueden estar dos años formándose en cualquier departamento, permaneciendo un mínimo de seis meses en cada uno, y luego los invitamos a irse de la compañía para continuar con su carrera profesional", relató Rivera. "Posteriormente pueden volver a la empresa, pero deben competir con los cargos que ya hay en base a su currículum", aclaró.