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Crisis del coronavirus

Antonio Alcamí: "Podemos medir cuánto coronavirus hay en el aire"

El virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC) ofrece su sistema de captación de virus para detectar posibles focos de contagio en espacios mal ventilados

Antonio Alcamí: "Podemos medir cuánto coronavirus hay en el aire"

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Antonio Alcamí: "Podemos medir cuánto coronavirus hay en el aire" Juan Fernández

Subidos desde hace días a la cuarta ola de la pandemia, ya nadie pone en duda la transmisión de la covid-19 por aerosoles, pero algunos científicos van más allá y pretenden combatir al virus en su hábitat más frecuente: el aire. Para librar una batalla, lo primero es saber dónde está el enemigo y por qué lugares se mueve. El equipo que dirige el virólogo Antonio Alcamí (Valencia, 1960) en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, dependiente del CSIC, ha perfeccionado un sistema para detectar la presencia del coronavirus en el aire y calcular con exactitud su concentración. Su método abre la puerta a identificar posibles focos de contagios antes de que el virus se transmita. 

Antonio Alcamí, virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. José Luis Roca

¿En qué consiste su sistema?

Es tan sencillo como un motor que aspira el aire y un filtro que atrapa las partículas de coronavirus a su paso. Mediante una PCR, el filtro nos revela la presencia del virus y la cantidad de partículas que hay flotando en el ambiente.

¿Dónde lo han probado?

Hasta ahora, el principal uso que hemos hecho de este sistema ha sido hospitalario. Hemos conseguido monitorizar, de forma continuada durante varios meses seguidos, la presencia de SARS-CoV2 en el aire en varias zonas de los hospitales de La Paz de Madrid y Severo Ochoa de Leganés (Madrid), como las salas de espera, las urgencias, las ucis, las áreas de descanso de los sanitarios… Es un estudio de campo único en el mundo, porque no hay muchas instituciones que tengan sistemas para medir la concentración de coronavirus que hay en el aire.

¿Y qué han encontrado?

La gran utilidad de este sistema es que permite detectar zonas que, por estar mal aireadas o tener un sistema de ventilación defectuoso, concentran mucha presencia de virus y, por tanto, son peligrosas porque pueden facilitar los contagios. Nos hemos llevado algunas sorpresas, como comprobar la escasa presencia de SARS-CoV2 en el aire de las ucis covid debido al buen funcionamiento de sus sistemas de depuración del aire. Un día, nuestro medidor detectó una presencia altísima de coronavirus en una uci del Severo Ochoa. Lo comunicamos al hospital y rápidamente dieron con el problema: acababan de cambiar el aparato de ventilación y el nuevo no funcionaba bien. Con aquel aviso, logramos evitar contagios.

¿Se podría utilizar en otros lugares?

Esa es la idea, monitorizar otros ambientes para detectar la presencia del virus y corregir los problemas de ventilación que puedan darse en esos espacios. Sería muy útil en lugares con mucha presencia humana, porque permitiría identificar posibles focos de contagio antes de que la enfermedad se transmita. Si pudiera, lo instalaría en el transporte público, en grandes superficies, en colegios…

"El 15% de las personas infectadas provocaron el 80% de los contagios, la mayoría por el aire"

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¿Lo ve factible?

Técnicamente, sí, pero no depende de mí. Las consultas que hemos hecho con organismos públicos y privados no han dado fruto. Detecto un cierto temor de las autoridades a analizar el aire que se respira en esos lugares por si los resultados son malos y aconsejan el cierre. Es un error, porque, en general, el ambiente en los espacios públicos suele ser bueno, pero a veces hay zonas mal ventiladas que pueden concentrar altas dosis víricas. Lo inteligente es identificarlas y corregirlas, no mirar para otro lado.

¿La instalación de su sistema de medición es complicada?

En absoluto. La tecnología ya la tenemos, y es sencilla y económica. El coste de este tipo de medidores no supera los 1.000 euros. Y no haría falta tenerlo permanentemente instalado en el mismo lugar, su uso se puede compartir. Y se puede ir moviendo de un sitio hacia otro para medir la concentración de virus que hay en cada zona. Si de pronto pasa una persona cargada de virus, el aparato lo detectará, pero esa información puntual no es la más útil. Lo importante es ver si, varias horas después, esa alta concentración viral permanece en el aire o ha desaparecido. Si no se ha ido, es debido a que esa zona tiene problemas de ventilación y hay que actuar.

¿En qué trabaja su equipo actualmente?

En mejorar el modelo. Nuestro único problema técnico es que los análisis no son inmediatos, porque las PCR tardan aún demasiado tiempo en ofrecer los resultados, pero estamos perfeccionado el sistema para acortar el margen de respuesta. Junto a la PCR tradicional, también hacemos otra digital que nos revela la cantidad exacta de partículas de coronavirus que hay en el aire. Es una información muy útil para luchar contra la covid, ojalá hubiéramos tenido este dato al principio de la pandemia. 

¿Cómo valora la vigilancia que hemos mantenido de los contagios por vía aérea?

Ha sido muy deficiente. Ha costado convencer a la gente y a las autoridades de que la principal vía de propagación del SARS-CoV2 es el aire, no las superficies. Le doy un dato que espero que invite a la reflexión: según todos los estudios, el 80% de las transmisiones del virus lo ha causado el 15% de las personas infectadas, los famosos súpercontagiadores. Evidentemente, esos contagios se produjeron por el aire y en sitios mal ventilados.

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