28 de octubre de 2014
28.10.2014

El autor confeso del crimen de Coruxo reclama su absolución

La defensa dice que se trata de un homicidio imprudente al apuntar que era la víctima la que llevaba el cuchillo

28.10.2014 | 17:51

El autor confeso de la muerte de su exmujer el 11 de octubre de 2011 en Coruxo (Vigo) ha pedido hoy su absolución, en la vista de apelación en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), al considerar que se trató de un homicidio por imprudencia, ya que era ella la que llevaba el cuchillo que ocasionó su muerte.

El TSXG ha acogido la apelación del condenado a catorce años de prisión Francisco Rafael A.M. por ser el autor confeso del conocido como crimen de Coruxo, por un delito de allanamiento de morada en concurso con uno de homicidio sobre su exmujer, de la que se había divorciado apenas diecinueve días antes.

La defensa ha solicitado la absolución al considerar que se trata de un homicidio por imprudencia, pues "fue la víctima quien lo atacó y provocó el forcejeo", por lo que ha opinado que es improcedente la "aplicación de agravante de abuso de superioridad".

En su opinión, es la víctima la que introdujo el cuchillo en aquella escena y por eso se solicitó "hasta en cuatro ocasiones" un análisis del mango para comprobar la existencia de huellas, aunque no se realizó.

Ha recordado que el acusado manifestó en su momento que "nunca" tuvo la intención "de acabar con su vida", por eso habló con la Policía poco después para explicar todo lo sucedido.

La acusación particular, que representa a la familia de la víctima, sostiene que no se trata de un homicidio sino de un asesinato, junto con el citado allanamiento, por lo que pide que la pena aumente hasta dieciocho años y seis meses.

Está condenado por un delito de allanamiento de morada en concurso con un delito de homicidio a catorce años prisión, además de la prohibición de acercarse a la familia y de acudir a Vigo durante un año más que el de la pena.

Según los hechos probados, pasadas las 9.30 horas del 11 de octubre de 2011, el condenado clavó en el cuello de su exmujer un cuchillo de 17,5 centímetros, que le causó la muerte.

El jurado opinó que actuó así con intención de acabar con su vida tras entrar en la casa sin autorización y a sabiendas de que no tenía permiso para acceder al domicilio antes de un ataque que le daba superioridad.

Consideraron que los hechos estaban directamente vinculados con las relaciones personales que existían entre ambos, casados hasta diecinueve días antes, y le dan especial importancia a la confesión del condenado ante la Policía ese mismo día, aunque con una versión inexacta que sirvió para ayudar a la investigación.

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