05 de marzo de 2010
05.03.2010
MAR

Un atunero con 14 gallegos a bordo repele un ataque de piratas somalíes en el Índico

Los vigilantes que custodian el buque frustraron el asalto sin que se produjeran daños personales

05.03.2010 | 01:53

Marineros y armadores venían anunciándolo desde hace semanas y ayer se confirmaron sus temores. Con la llegada del buen tiempo, era previsible un repunte de los ataques de piratas somalíes a los atuneros que faenan en el Índico.Y así fue. Después de dos meses de traquilidad, alrededor de las ocho de la mañana de ayer un atunero español, el "Albacan", era víctima de un intento de asalto, afortunadamente fallido, cuando se encontraba a unas 350 millas de las costas de Kenia con 33 personas a bordo, tres vigilantes de seguridad y treinta pescadores. De ellos, 14 son gallegos, dos vascos y, el resto, de distintas nacionalidades, según confirmó a este diario la armadora del buque. Los tripulantes gallegos son vecinos de las comarcas del Val Miñor, O Morrazo y Barbanza.
Fueron los vigilantes de seguridad que custodian el barco los que detectaron un esquife –pequeña embarcación que usan los piratas–, de entre 6 y 9 metros de eslora con cuatro hombres armados a bordo. Según explicaron tanto el responsable de flota de la armadora, Ricardo García, como la patronal pesquera española Cepesca, de inmediato se puso en marcha el operativo de seguridad a bordo, que implica el refugio de la tripulación en zonas seguras del barco. Mientras, se producía un intercambio de disparos entre los piratas y los vigilantes y desde el esquife se disparó una granada hueca contra el atunero, que impactó en la superestructura del atunero, a la altura de la enfermería, sin causar daños importantes ni heridos.
El impacto de la granada alcanzó el casco y se produjo un pequeño incendio, que en pocos minutos fue sofocado por la tripulación con sus propios extintores.
La respuesta armada de los vigilantes del atunero obligó a los piratas a a abandonar su ataque, mientras el "Albacan" iniciaba la huida de la zona en dirección sur y a toda máquina. En la misma zona se encontraban otros dos barcos españoles y dos comunitarios.
El suceso de ayer fue calificado por el presidente de Albacora SA, Iñaki Atxaga, como "un gran susto" . Atxaga definió como "media hora terrible" la vivida desde que la armadora conoció por otro barco el ataque y pudo contactar con el "Albacan" y relató que desde la empresa se había mantenido un contacto rutinario con el barco a primera hora de la mañana para recibir el "parte del día" y que todo estaba normal hasta que poco después se conoció el ataque y la imposibilidad de comunicar con el "Albacan" convirtió en angustiosos los treinta minutos de espera hasta qué había pasado.
El ataque fue comunicado de inmediato tanto a las autoridades españolas –y a la misión militar "Alalanta", de la UE – como al resto de la flota atunera española y francesa que opera en la zona. En la actualidad y según los datos de Cepesca, faenan en el Índico un total de 22 buques atuneros españoles, trece de ellos con pabellón español y los otros nueve con bandera de terceros países –como Seychelles– pero de capital español. Todos ellos llevan a bordo desde finales del pasado año vigilantes privados armados.
El "Albacan" es propiedad de la compañía Albacora SA, ubicada en la localidad vizcaína de Bermeo y propietaria de una de las mayores flotas atuneras del mundo, con más de quince unidades de pesca y buques auxiliares operando en el Índico, Pacífico y Atlántico. Los barcos de esta empresa han sufrido ya dos intentos de secuestro: el pasado 9 de septiembre, el atunero "Intertuna II" y, el 30 de octubre, el auxiliar "Iria Flavia".El "Albacan", de 77 metros de eslora, fue construido en 1991 en Vigo por el astillero Hijos de J. Barreras y tiene su base en Cádiz.
Tras el nuevo intento de ataque, desde la Asociación Española de Titulados Náutico-Pesqueros (Aetinape) su presidente, José Manuel Muñiz, señaló que el incidente "demuestra que cuando el buen tiempo se acerca la capacidad operativa de los piratas se desplaza más" y recalcó que quedó demostrado que la seguridad a bordo de los pesqueros "es necesaria".
El de ayer es el undécimo ataque que sufre un barco español desde 2007 y el tercero que repele un intento de secuestro por la acción de los vigilantes.

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