Zombis con dientes perfectos

Los odontólogos aconsejan extremar las precauciones con la higiene bucal en Halloween ante el aumento en la ingesta de chucherías y dulces durante estas fechas

Una calabaza decorada
de Halloween.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Una calabaza decorada de Halloween. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / M. gonzález

M. González

M. González

La noche de Halloween es una noche que asusta a muchos niños, pero casi también a muchos odontólogos, que advierten de las consecuencias de la excesiva ingesta de caramelos durante estos días, que puede pasar factura a la salud bucodental.

El ya importado y asimilado “Truco o trato” es más dañino para los dientes de lo que se cree, ya que la mayoría de chucherías que se consumen estos días contienen “altos niveles de azúcar y carbohidratos que pueden ser fermentados por las bacterias en la boca para producir ácidos que erosionan el esmalte dental, lo que posteriormente da lugar a la formación de caries”, advierte Judith López Nogales, odontóloga del cuadro médico de la Clínica Dental Sanitas de Vigo. En este sentido, destaca que, según el estudio de Sanitas de Salud Bucodental de 2023, “el 58% de los niños de 4 a 13 años han tenido problemas bucodentales en el último año, siendo el problema más frecuente las caries y los empastes (32%)”.

“Algunos dulces ácidos, como los que contienen cítricos, desgastan el esmalte dental con el tiempo, lo que debilita los dientes y los hace más propensos a daños. Un consumo elevado de dulces pegajosos, como caramelos o chicles, origina problemas en los aparatos ortodónticos, como alambres torcidos o brackets desprendidos, mientras que la abundancia de dulces en Halloween trae consigo una disminución en la higiene bucal, ya que los niños pueden olvidar cepillarse y usar hilo dental de manera adecuada”, subraya.

Otra circunstancia a tener en cuenta es que “el consumo desmedido de dulces también puede contribuir al incremento de peso en los niños si no se controla adecuadamente. Para minimizar estos riesgos, es esencial fomentar un consumo moderado, supervisar la higiene bucal de los niños, y considerar opciones más saludables, como frutas o golosinas sin azúcar”.

Pero en un contexto en el que será difícil vencer a la tentación, cabe tener en cuenta cuáles son los dulces más perjudiciales, como los pegajosos (caramelos gomosos, regalices y chicles), que “son especialmente problemáticos, pues se adhieren a los dientes y pueden atrapar bacterias, acrecentando el riesgo de caries”. Por su parte, los dulces ácidos y los caramelos duros “también son dañinos, porque debilitan el esmalte dental debido a la acidez y al tiempo prolongado de exposición al azúcar”.

De este modo, los chocolates y dulces que se disuelven rápidamente en la boca “son opciones más seguras”, dice Judith López Nogales, “ya que el tiempo de exposición al azúcar es menor”. Además, subraya que en lugar de las golosinas tradicionales con alto contenido de azúcar, hay otras alternativas más saludables como, por ejemplo, las frutas frescas como manzanas, uvas o fresas, que son naturalmente dulces y que también proporcionan nutrientes beneficiosos.

Otra alternativa también podría ser presentar juguetes pequeños, pegatinas, rotuladores o pequeños libros como obsequios en lugar de golosinas. “Al promover opciones más saludables y divertidas en esta fecha, cooperamos a la salud bucodental de los niños mientras siguen disfrutando de la festividad”, dice la experta.

El consumo de las golosinas fuera de los horarios regulares de las comidas es otro inconveniente. “Cuando se ingieren golosinas entre horas, se prolonga el período de exposición de los dientes al azúcar y a los ácidos generados por las bacterias en la boca. Esto suele terminar con un aumento del riesgo de caries dental, puesto que las bacterias tienen más tiempo para producir ácidos que erosionan el esmalte dental”.

Además, “el acto de picar golosinas con frecuencia no permite que la saliva, que actúa como un mecanismo natural de defensa para neutralizar los ácidos y eliminar partículas de comida, haga su trabajo de manera efectiva”, afirma.

Una manera de minimizar el riesgo es lavarse los dientes cada vez que se consumen golosinas o chucherías. “Siempre que se ingiera algún alimento es aconsejable lavarse los dientes, pero en el caso de las chucherías, aún más si cabe”, advierte la odontóloga. “El cepillado inmediato después de consumir dulces ayuda a eliminar los restos de azúcar y partículas de comida que podrían quedar atrapados en los dientes y entre ellos. Bajo este punto de vista, utilizar un cepillo de dientes con pasta fluorada es esencial para fortalecer el esmalte dental y prevenir la erosión”. En caso de no poder cepillarse los dientes inmediatamente después de consumir golosinas, es recomendable “enjuagar la boca con agua para eliminar parte del azúcar y los restos de alimentos”.

Así que las recomendaciones para estos días pasan por “fomentar la moderación en el consumo de golosinas y dulces, establecer límites en la cantidad de dulces que se llegan a consumir en un día y enfocarse en la calidad de las golosinas, priorizando opciones menos pegajosas y ácidas.”.

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