La adicción psicológica detrás del vapeador

El gesto de vapear, absorber el aire y expulsar la sustancia química en forma de humo, genera el mismo tipo de ‘necesidad’ que la cocaína o el tabaco

Dos jóvenes ‘vapean’  con actitud  seductora.  //

Dos jóvenes ‘vapean’ con actitud seductora. // / FdV

“Es más sano que fumar”, “huele tan bien”, “me gusta porque sabe a vainilla”, “lo uso porque no te deja mal olor en el pelo, ni la ropa”, “con el vapeador ya no fumo”, “todos mis amigos lo tienen, te da nivel”... Estas son solo algunas de las frases más repetidas entre quienes usan vapeadores cuando se les pregunta por qué lo hacen. Y, al mismo tiempo, es el negativo de una fotografía que muestra este instrumento para fumar como ‘mejor’, ‘cool’ e, incluso, ‘inocuo’. Y la prueba de ello se vio hace algunas semanas cuando una niña sevillana recibía como regalo de comunión una caja con un vapeador (cuyo diseño iba dirigido a niños de su edad) y cartuchos de diferentes sabores.

Su familia, que creyó que la ilusión de la niña bien valía un vídeo en RRSS, colgaron las imágenes (como las que hay en la red con niños en triciclos del Sudeste Asiático fumando tabaco sin parar y que en occidente provocan la risa ajena). Así las cosas, y tras varios informes con datos alarmantes sobre consumo y edad (Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, Estudes), el ministro de Sanidad, José Manuel Miñones, ha pedido por favor que no se le regalen vapeadores a los niños.

Y es que según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el 51% de los jóvenes cree que dejar de vapear es más fácil que dejar el tabaco. Esto es una muestra de la percepción ‘positiva’ o blanca sobre el vapeo, tan extendida que hasta los usan mujeres embarazadas para controlar la ansiedad que les provoca ‘dejar’ de fumar durante la gestación. Sin embargo, entraña riesgos que no se ven. “Más allá de si contiene nicotina o si el resto de compuestos pueden ser malos para la salud, vapear puede generar una adicción psicológica”, explica Lucía, psicóloga clínica.

Al igual que ocurre con los consumidores de cocaína o de tabaco, el gesto genera una adicción más allá de la física que provoca la sustancia en el organismo. Cuando alguien se mete ‘coca’ inspira por la nariz. Pues cuando alguien vapea, el gesto es absorber el aire y, una vez que llega a los pulmones, se expulsa. Esos gestos desencadenan una adicción psicológica. De hecho, cuando los dispositivos emiten poco ‘humo’ la sensación que provocan en el consumidor es de no estar saciado. Como si no hubiera dado esa calada”, concluye.

La escasa información científica acerca de los efectos secundarios de estos dispositivos, relativamente nuevos y una industria potente como la del tabaco haciendo ‘lobby’ en la sombra, no ayuda a que sea percibido el daño para la salud. Que puedan ser comprados libremente por cualquiera en portales online. Y que sus diseños vayan dirigidos claramente a un público cada vez más joven. Junto con la gran variedad de cargas existentes en el mercado que van desde las de nicotina y THC (el psicoactivo del cannabis) hasta los llamados e-líquidos de frutas (muchos sin nicotina, pero con otras sustancias químicas presentes), tampoco.

También influyen los contenidos en RRSS sin regular. Aparecen influencers vapeando en la red, fomentando su consumo y reforzando la percepción de algo sin peligro y de moda. “Se ha convertido en la principal vía de normalización del consumo de estos nuevos dispositivos”, indica la AECC.

Claves destacadas

1 Vapea cualquiera porque es ‘mejor’

Fumadores, niños, embarazadas y no fumadores que lo ven como algo sexy o cool.

2 Los pulmones en el punto de mira

La absorción de nicotina y otras sustancias químicas de los e-líquidos, pueden dañar el pulmón.

3 RRSS, tiendas online y blogs

Las RRSS crean moda. Se puede comprar libremente y hay blogs que blanquean su uso por parte de niños.

Químicos, el daño físico

El Ministerio de Sanidad alerta sobre los efectos en el organismo de los cigarrillos electrónicos, “no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso o exposición al vapor de los cigarrillos electrónicos. Vapear pueden ser dañino para los vasos sanguíneos, incluso cuando el vapor está completamente libre de nicotina. Se han detectado efectos a corto plazo en la función endotelial tras el uso de cigarrillos electrónicos sin nicotina por parte de no fumadores sanos”.

Y añade que, “la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una alerta pública sobre cientos de informes de enfermedades pulmonares graves relacionadas con el vapeo, incluidas varias muertes”. Datos recogidos también por la OMS, “existen crecientes indicios de que los SEAN (cigarrillos electrónicos con nicotina) podrían estar asociados con un brote de lesión pulmonar en los Estados Unidos”.