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Las crónicas de guerra inéditas de Fernández Flórez ven la luz

Un libro publicado esta semana reúne manuscritos del escritor gallego sobre la contienda de 1936 | Perseguido por el bando republicano, sus impresiones desde Galicia resultan polémicas

El escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez. | // ARCHIVO FARO

Wenceslao Fernández Flórez (A Coruña, 11 de febrero de 1885-Madrid, 29 de abril de 1964) es conocido sobre todo por “El bosque animado”, novela que publicó en 1943. Antes de su obra cumbre, llevada al cine por por José Luis Cuerda en 1987, quien estaba considerado el cronista parlamentario más brillante y uno de los periodistas más populares de España fue perseguido por el bando republicano. Eludió ser asesinado refugiándose en embajadas y casas particulares. Sus impresiones sobre sobre el convulso ambiente del Madrid de 1936 y la Guerra Civil quedaron plasmadas en una trilogía –“El terror rojo”, “Una isla en el mar Rojo” y “La novela número 13”– que desde esta semana ha pasado a ser tetralogía con “Crónicas de la Guerra Civil”, volumen que llegó a las librerías el pasado jueves y que recoge artículos inéditos del escritor gallego sobre la contienda.

El editor Jesús Blázquez, en FARO. | // FDV

El libro compila textos dictados al hermano del autor con correcciones a pluma del propio Fernández Flórez, quien los envió a algún periódico americano, o así se cree. Según explica a FARO el editor Jesús Blázquez, que ha investigado en la prensa sudamericana de la época, no los ha encontrado en ningún periódico. Las crónicas fueron conservadas por una familiar del escritor gallego y depositadas en la Fundación Fernández Flórez. Esta obra es, por tanto, un inédito absoluto.

Blázquez es el responsable de Ediciones 98, editorial independiente que lleva quince años recuperando autores olvidados o postergados, así como obras menos conocidas de autores célebres. Es Ediciones 98 la que publica esta tetralogía, de la que ha tenido especial éxito “El terror rojo”, recopilación de conferencias de Fernández Flórez en diversas ciudades de Portugal, donde fue el escritor gallego fue acogido por Antonio Ferro, ideólogo del dictador Salazar. Esas alocuciones, pronunciadas en teatros y emitidas en la radio, fueron publicadas en el “Diário da Manhã” de Lisboa. Son una serie de artículos en los que cuenta su peripecia en la Guerra Civil. “O terror vermelho”, publicado originalmente en portugués, es el único libro autobiográfico que publicó Fernández Flórez, y Ediciones 98 lo editó por primera vez en castellano. "Una isla en el mar rojo" es una novela que cuenta con un epílogo de Miguel Pardeza, quien fuera futbolista de la célebre "Quinta del Buitre" del Real Madrid, y es filólogo y experto en la obra de César Gonzalez-Ruano.

“Crónicas de la Guerra Civil” es, de algún modo, una continuación de “El terror rojo”, según Blázquez, historiador, biógrafo y documentalista además de editor. “Me parece un testimonio importante de lo que es la guerra, de una persona muy bien informada que tenía un nivel de relación importante con el bando al que de alguna manera él se había acogido”, apunta.

Blázquez se refiere a la toma de partido de Fernández Flórez por el bando franquista, algo que considera lógico por la persecución que sufrió. “A ver, si te van a matar a ti, ya me dirás tú...”, razona, y recuerda que en el “ABC”, del que el gallego era el periodista estrella, los republicanos “mataron a 80 personas, incluido el subdirector. el redactor jefe, cinco redactores y diversos colaboradores, como Ramiro de Maeztu y Manuel Bueno. Iban a por él”, justifica Blázquez, quien asegura que la violencia sectaria y la guerra marcaron a Fernández Flórez de por vida, al punto de que no se sentía del todo seguro en Galicia, zona “nacional”. En la última planta de su casa de Cecebre (A Coruña), donde está la sede de la fundación, existe una trampilla que se abre y lleva a un desván. Estaba tapada por un mueble, que ocultaba un acceso a un escondite secreto. En Madrid, Fernández Flórez se ocultó en las embajadas de Holanda y Argentina.

Su rechazo al marxismo hace que, por ejemplo, describa las Brigadas Internacionales como “refugio de todos los sectarios, forajidos y desesperados del mundo”. Dedica dos capítulos a glosar los crímenes del gallego Agapito García Atadell, uno de los mayores chequistas de Madrid, mientras elogia a Joaquín Ríos Capapé, militar africanista que lideró las posiciones franquistas en Ciudad Universitaria. Alude al “glorioso apellido Franco” al hablar de los tres hermanos, el general Francisco, el marino Nicolás y el aviador Ramón, “tierra mar y aire”, y se deshace en encomios a Nicolás, al que describe como inteligente, trabajador hasta el desmayo y cerebro de la recuperación económica española junto a otro ferrolano, Juan Antonio Suanzes, fundador del INI. No en vano la familia de Fernández Flórez y los Franco se conocían de Ferrol y se dice que el literato gallego era de los pocos que tuteaba al dictador. Con todo, Teruel es el principal escenario de estas crónicas bélicas. La batalla en la “ciudad mártir” aragonesa se antoja para el gallego como vital para la “salvación” de España.

Advierte Fernández Flórez sobre "el cáncer del comunismo". Afirma que "el arte, la ciencia, la inteligencia consagrada y madura están al lado del Movimiento Nacional, y que "ni la inteligencia está con los rojos ni ellos la solicitan, tampoco. Más bien la odian. Es un fenómeno que ya se ha registrado en Rusia".

Teoriza que Galicia es una "zona exenta del peligro rojo" porque en esta región no existe el latifundio de otras zonas de España. Dedica un capítulo a los soldados gallegos, y cuenta una anécdota según la cual el dirigente socialista Indalecio Prieto dijo que "en Galicia no hay más que marisco”, y los soldados se hicieron bordar un cangrejo en sus guerreras.

Asegura que las filas de los "rojos" están repletas de "abogadillos sin importancia, ateneístas sin capacidad, lectores de obritas de propaganda rusa, ratas de periódico".

Obvia los desmanes del bando franquista, que le acoje, pero no ahorra descripciones de los horrores causados por el republicano. En Teruel, escribe, "atomizaron con toneladas de dinamita edificios en los que se guarecían mujeres y niños y enfermos", y lamenta el destino de los "desdichados que aparecieron clavados en los muros de una iglesia de un pueblo toledano, cabeza abajo y con una hoguera bajo el cráneo".

Pese a esta parcialidad, según subraya Jesús Blázquez, el escritor gallego “no se casaba con nadie”. Defendía el divorcio y luchó para que Emilia Pardo Bazán ingresase en la Real Academia, lo que no consiguió. En otra de sus obras, “Tragedias de la vida vulgar”, denuncia el maltrato que sufre una mujer gallega que trabaja como criada en Madrid. Otra prueba de que no era sectario era que sus primeros libros los ilustró Castelao, líder del nacionalismo gallego de izquierdas. Aunque era antirrepublicano, no era un apologeta del franquismo, asegura Blázquez. "Lo fueron a buscar para meterlo en una checa por ser independiente, por no tomar partido por ninguno de los dos bandos. No hay proselitismo en sus libros, da su testimonio como periodista", insiste.

Su desencanto con el franquismo llegó después de declarar a favor de Julián Zugazagoitia en el consejo de guerra al que fue sometido este político socialista tras ser detenido por la Gestapo en Francia y entregado a España. Zugazagoitia había intervenido a favor de Fernández Flórez cuando era ministro de la Gobernación en el gobierno presidido por Juan Negrín. Su posición no le había impedido ser crítico con los excesos del bando republicano. Aunque Flórez intercedió ante Franco por él, Zugazagoitia fue finalmente fusilado el 9 de noviembre de 1940. “Hubo un cambio de actitud entre él y Franco desde que ocurrió aquello. Jamás volvió a escribir de política”, asegura Blázquez, que recuerda una cita del escritor gallego sobre el trauma de la guerra: "Sufrir pasa. El haber sufrido no pasa jamás. Yo inventé situaciones y lugares, pero no inventé sufrimientos”.

El historiador y editor abulense defiende que estas “Crónicas de la Guerra Civil” que ven ahora la luz constituyen “un testimonio de uno de los más grandes literatos españoles del siglo XX y uno de los cronistas parlamentarios más importantes de la historia. En este momento de memoria histórica y memoria democrática tenemos que tender al diálogo desde el conocimiento”, remacha.

Jesús Blázquez: “Es un libro de plenísima actualidad”

“Creo que es un libro de plenísima actualidad”, defiende Jesús Blázquez, que alude a la actual invasión de Ucrania y a la propaganda bélica, de la que los rusos –entonces y ahora– son maestros y a la que Wenceslao Fernández Flórez dedica una de sus “Crónicas de la Guerra Civil”. El escritor gallego denunció también cómo los periodistas extranjeros manipulaban de cara a la opinión Internacional lo que estaba sucediendo en España. “Las guerras son similares desde que existe la humanidad”, sostiene el editor. Blázquez (Cebreros, Ávila, 1962) quiere que los autores gallegos configuren una parte importante del catálogo de Ediciones 98, que este año cumple tres lustros de actividad. Asegura que seguirá editando más material de Fernández Flórez. "Acotaciones de un oyente” era el título de sus crónicas parlamentarias, que se propone recuperar por su gran cantidad literaria.Y en su reciente visita a Vigo se reunió con César Cunqueiro, hijo de Álvaro Cunqueiro, para publicar en castellano obras del escritor mindoniense, que considera que “no tiene el predicamento que debía tener”. Planea publicar por primera vez en castellano “Os outros feirantes”, un libro de semblanzas sobre tipos populares gallegos, y editar también “El año del cometa” y “La batalla de los cuatro reyes”, un libro menos conocido escrito en castellano. También publicará obras menos conocidas de Camilo José Cela, con prólogo de su hijo Camilo José Cela Conde, como “Páginas de geografía errabunda" y "Balada del vagabundo sin suerte y otros apuntes de viaje". Además, pretende rescatar del olvido a la autora gallega Elena Quiroga (1921-1995), íntima amiga de Álvaro Cunqueiro y de Gonzalo Torrente Ballester. Su última novela, “Presente profundo”, narra la historia de dos mujeres suicidas. “No sé por qué sois tan buenos los gallegos cuando escribís en castellano”, dice Blázquez, que elogia “la riqueza de vocabulario y el mundo creativo” de los escritores gallegos.

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