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Derrick Rossi Biólogo, Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica

“Enhorabuena a la Humanidad por el impresionante logro de la vacuna”

Derrick Rossi. Muel de Dios

En sus años mozos, el biólogo Derrick Rossi soñaba con brillar como una estrella del rock. No pudo o no quiso serlo y ahora es una estrella de la ciencia que ha sido galardonado junto a otros seis colegas con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica por la vacuna contra el COVID. Vestimenta muy moderna la del fundador de Moderna, acompañado ayer por sus dos hijas, Lumi (13 años) y Oona (11), como espectadoras de la ronda de entrevistas en Oviedo. La primera no se despegaba de una cámara de fotos en busca de buenos planos de su padre.

–¿Quiere ser periodista?

–No, no, científica.

–Me vacunaron con la Moderna. ¿Me la garantiza?

–Al menos hasta las once de la noche. Más allá de eso... Bueno, hasta mediodía. No, tres minutos más de seguridad (Ríe: menos mal). Es una broma, claro. Estás totalmente seguro. Se dice que se ha conseguido la vacuna muy rápido, pero no es así. El desarrollo llevó décadas, hubo una gran experimentación química con el ARN mensajero. La vacuna es una de las intervenciones médicas en humanos más antigua, ya desde el siglo XV en China. Se aprovecha la capacidad natural del cuerpo para reconocer células que son propias y otras que no. Es el cuerpo humano el que hace todo el trabajo.

–¿Hay esperanza de encontrar vacunas para otras enfermedades muy duras?

–Toda esa investigación ya está en curso, y es muchísima. El motivo por el que la vacuna contra el COVID se aceleró tanto es debido al impacto mundial, a los efectos devastadores sobre la Humanidad. Se movilizaron muchísimos recursos, muchísimo dinero, muchísima capacidad intelectual. Lo bueno de todo esto es que se ha demostrado que la tecnología ARN mensajero es muy eficaz y segura para aplicarse en muchos ámbitos diferentes. No hay prácticamente ninguna enfermedad contra la que no se pueda utilizar.

–¿Queda claro que la colaboración entre la empresa y la ciencia tiene un gran poder?

–Ha sido una movilización a nivel mundial. Era necesario. Y eso es lo mejor que tiene la Humanidad. Las firmas farmacéuticas y de biotecnología tuvieron que interactuar con los gobiernos con un esfuerzo global para poder desplegar la vacuna por todo el planeta. Es un logro impresionante, así que hay que dar la enhorabuena a la Humanidad, que es la que lo ha conseguido.

–¿Qué enseñanzas recibió de sus padres, Fred y Agnes?

–Mi madre es la persona que más ha influido en mi vida. Mis padres eran personas de clase trabajadora, sin educación académica. Me enseñaron que hay que trabajar duro en la vida. Y mostrar pasión y solidaridad con las otras personas.

“Mis padres me enseñaron que hay que trabajar duro en la vida y mostrar pasión y solidaridad con las otras personas”

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–Si tuviera a un negacionista delante, ¿qué le diría?

–Desafortunadamente, el negacionismo ante la vacuna es muy importante, y me parece increíble que en lugar de estar celebrando los logros de la ciencia se la está atacando. Pero las pruebas están ahí. Desde el despliegue de la vacuna, los hospitales han seguido teniendo pacientes y sigue habiendo muertos, pero casi todas esas personas son las no vacunadas. Las vacunadas no están llenando los hospitales. Así que resulta tan obvio que cualquier ser humano debería ser capaz de entenderlo.

–En Reino Unido empeora...

–Allí empezaron a vacunar muy pronto. Y no con ARN mensajero, sino con AstraZeneca, que ha demostrado no ser tan eficaz. Lo cierto es que la inmunidad disminuye con el tiempo, eso lo sabemos. Es normal y cabe esperarlo. Además, las variantes que surgen son más contagiosas. Lo bueno es que se están autorizando elementos que vienen a fortalecer la vacuna y que se podrían inocular para fomentar la protección.

–¿Se arrepiente de haber cambiado el mundo académico por el empresarial?

–Amo la ciencia. Echo de menos mi laboratorio, las reuniones con los colegas. Pero no echo de menos tener que pedir becas, por ejemplo. Prefiero elegir lo que me parece interesante para el bien de la salud mundial.

Derrick Rossi, ayer, en Oviedo. Eloy Alonso/Efe

–¿Qué se siente cuando le reciben con aplausos, como una estrella de rock?

–¡Yo quería ser una estrella de rock! Pero lo veo no como algo personal, sino como un gran éxito de la ciencia. Lo que recibo es para toda la comunidad científica. Los científicos reconocemos que todos aprovechamos el trabajo de otros. Aun cuando uno puede ser crítico con otro colega, cuando uno descubre o comunica algo importante, todos lo reconocemos y lo aprovechamos.

–¿Cómo le ha afectado a nivel personal la pandemia?

–La verdad es que ha afectado a todo el planeta. Afortunadamente, mi familia ha tenido más suerte que otros, ningún ser cercano a mí falleció, aunque muchos amigos se contagiaron. Tengo hijos en edad escolar y su vida como estudiantes se ha visto afectada. Nos ha ido lo mejor posible.

"Me preocupan las muertes por mordeduras de serpiente: 125.000 personas al año"

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–Se habla mucho de que los avances permitirán alargar mucho la esperanza de vida.

–Mala idea. Es una fantasía. Según envejecemos nos vamos desintegrando. No hay ninguna parte de nuestra biología que pueda seguir funcionando de manera normal. El planeta es pequeño, los recursos son finitos, si todo el mundo empezara a vivir cientos de años habría un problema de superpoblación. Está bien trabajar para alargar no la duración de la vida, sino lo que te dura la salud, para que podamos estar sanos y no suframos. Extender la vida no va a suceder.

–¿Qué otros problemas le preocupan?

–Me apasiona la crisis de salud mundial por las consecuencias de la mordedura de una serpiente venenosa. Mueren 125.000 personas al año.

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