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xulio ríos | Director del Observatorio de la Política China, Premio Casa Asia, Cátedra China

“Hay una dimensión política que trata de demonizar a China en el coronavirus”

“Tardaron diez años en identificar el origen del SARS del año 2003; Biden quiere hacerlo con el actual en 90 días y lo encarga a espías, no a científicos”

Xulio Ríos. La ministra Arancha González le entrega el premio Casa Asia. Ricardo Grobas

La primera vez que Casa Asia ha premiado a un sinólogo español –un experto en el mundo chino– ha sido este año. El reconocimiento que normalmente se entregaba a instituciones ha recaído en el gallego Xulio Ríos (Moaña, 1958). El investigador es director del Observatorio de la Política China, www.politica-china.org. Acaba de publicar “A metamorfose do comunismo na China” (Kalandraka) que en diez días verá su versión en español y posteriormente en catalán y portugués en la misma editorial. Ríos es el padre del Igadi, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional.

Xulio Ríos recibe el premio Casa Asia de manos de la ministra.

–Usted señala en “A metamorfose do comunismo na China” (Kalandraka) que China es la única de las grandes civilizaciones que aún permanece viva.  

–Hay una clave histórica importante, el estado moderno en China empieza en 1911 y el feudalismo dura hasta el siglo XX cuando Occidente y Reino Unido llevaban muchos años de revolución con una secuencia de guerras e invasiones que abren un horizonte de una gran confusión que se resuelve en 1949 con la imposición de uno de los caminos, el del Partido Comunista de China. Ponen en marcha diferentes experimentos para tratar de superar el atraso y modernizarse, para igualarse un poco al occidente más desarrollado. Mao lo intenta por la izquierda y últimamente se intenta por la derecha. China es heterodoxa por definición, desde punto de vista cultural, económico, social y político es un mundo a parte. Fueron capaces de construir a lo largo de la historia un mundo alternativo a Occidente.

–¿Ha conseguido el COVID-19 desestabilizar a Xi Jinping?

–Cuando comenzó el COVID las alarmas se dispararon. Tenían la dura experiencia del SARS de 2003. Fue la primera vez que hubo una crisis de salud pública de grandes proporciones. 18 años después se intentó evitar los impactos que de aquella tuvo la crisis de salud pública. El reto del partido fue convertir el problema en gran oportunidad para demostrar la capacidad del estado y del partido para resolver la situación y evitar daños en el plano económico y social. En términos internos, el nivel de control de la pandemia no tiene parangón en comparación con USA, Europa o América Latina. Fue exitoso en este sentido, otra cosa es la lectura internacional: la incapacidad de China para comunicarse con el exterior y la conversión de la pandemia en una confrontación Occidente-China.

–Europa se ha alineado con EEUU al desconfiar y acusar un origen real del SARS-CoV-2 en un laboratorio chino. Acusan a China de cerrar vías a la investigación.

–China no se cierra tanto pero dice que se investigue todo: en Italia, Estados Unidos, incluso en España (en concreto en Barcelona) donde antes de detectarse el coronavirus en China aparecieron rastros del SARS-CoV-2 en aguas de la ciudad condal. El origen del coronavirus tiene que ser investigado a fondo al margen de los intereses políticos. Hay una dimensión política que trata de convertir el problema del coronavirus en elemento que demonice a China; sin embargo es importante llegar al fondo con rigor. Tardaron diez años en certificar el origen del SARS de 2003. Biden pide certificar el origen del actual en 90 días y lo encarga a espías, no a científicos. Hay que evitar que un problema de salud pública se convierta en arma arrojadiza. Se tiene que investigar en China pero también en otros sitios. Este tipo de problemas van a seguir apareciendo, por ejemplo en Rusia con el deshielo el premafrost [capa del suelo permanentemente congelada y con alta presencia de carbono y metano que científicos temen que salga a la atmósfera con el deshielo]. No es cosa de espías sino científica. Es como si ahora a causa del procès los chinos nos piden una misión a Cataluña para ve si se respetan los derechos humanos.

–Usted recoge en su libro que antes de la pandemia, China ya producía la quinta parte de los respiradores artificiales del mundo y cerca del 50% de las mascarillas. ¿Cómo es posible que Occidente haya abandonado ese sector?

–Tiene que ver con la deslocalización y con la privatización de sectores públicos esenciales. Muchas empresas occidentales se fueron allí para producir más barato porque les deparaba más beneficios. Hay una responsabilidad occidental en no asumir el control de sectores estratégicos. Es una lección de la crisis sanitaria que occidente debe tener en cuenta. Lo importante de esta crisis como la financiera de 2008 es que occidente ha estado en inferioridad de condiciones frente a China porque China es un estado fuerte, apoya sus sectores estratégicos, y occidente los privatizó. Empresas estatales chinas están comprando empresas europeas que fueron privatizadas. El mercado es necesario pero el sector público también lo es. Si Occidente quiere aprender la lección tiene que fortalecer músculo público. En el sector financiero, entre los diez bancos más importantes hay cuatro bancos chinos y son públicos. En telefonía, transporte y energía también hay presencia pública mayoritaria en China.

–¿Cómo empezar entonces?

–Es difícil (...) Tenemos que definir previamente lo que nos interesa, pero las autoridades políticas aquí se preguntan qué titular debo dar hoy, no por qué política realizar a medio y largo plazo. En China no dan puntada sin hilo.

–¿La globalización como la hemos conocido está finiquitada?

–Es evidente que una etapa de la globalización terminó y estamos en una especie de segunda ola. En la primera el espejo fue el desarrollo del comercio; ahora lo serán las nuevas tecnologías, el 5G, la inteligencia artificial.

Portada del libro de Xulio Ríos.

Portada del libro de Xulio Ríos. Kalandraka

“Galicia es la comunidad en la que más inversión ha hecho China en los últimos años”

–Usted habla de un sorpasso inminente de China sobre Estados Unidos.

El sorpasso a EEUU se da en números absolutos. China es ya la segunda potencia económica del mundo y en esta década seguramente superará a USA. A vuelta de 20 años la economía china puede ser 2,5 veces la economía norteamericana. Pero China sigue siendo un país con muchas taras internas, en índice de desarrollo humano está en la posición 85. Hay 600 millones de personas en China con ingresos anuales inferiores a 2.000 dólares al año. A China aun le queda un recorrido muy importante durante una década para resolver problemas de cohesión interna. No podemos cegarnos por los números absolutos.

–¿Debe temblar Galicia ante el crecimiento chino?

–China a nivel inversiones se guía por sus intereses para tomar posiciones en sectores estratégicos para tener cuota de poder por ejemplo en alimentación y naval. Galicia es un territorio importante para China en determinados ámbitos. Es la comunidad autónoma en la que más inversión ha hecho en los últimos años. Y las experiencias de inversión china en Galicia no han sido tan negativas hasta donde yo sé. En Censa, O Porriño, conservó la producción y se ha expandido. En Conservas Albo, abre una nueva fábrica en la Plisan. Galicia debe saber cuáles son sus intereses y defenderlos. Pero aquí estamos a la expectativa del Bienvenido Mr. Mao como si fuera Mr. Marshall.

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