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Jaque de reinas

El efecto llamada de la serie “Gambito de dama” anima las vocaciones femeninas frente al tablero | “Sigue siendo un mundo de hombres”, reconocen las ajedrecistas gallegas

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Mujeres amantes del ajedrez... gracias a una serie de Netflix Marta G. Brea

Son las nuevas damas del tablero. Muchas ajedrecistas de reciente vocación en Galicia se han instruido siguiendo jugadas de la Gran Maestro Judit Polgar, pero no conocían su vida hasta que se ha popularizado la serie “Gambito de dama” cuyo éxito arrollador ha hecho saltar a la palestra los referentes femeninos y deja cifras históricas en el mundo del ajedrez. No queda claro si la protagonista toma cierta inspiración de la biografía del estadounidense Robert “Bobby” Fischer pero, sea como fuera, la historia de Beth Harmon ya se ha visto en 62 millones de hogares en el mundo y es todo un fenómeno en redes.

La editorial Alfaguara acaba de publicar la novela “Gambito de dama” de Walter Tevis, de culto para los amantes del ajedrez desde su primera edición en 1983 y ‘obligatoria’ tras la emisión de la serie. “Considero que Gambito de dama es un tributo a las mujeres inteligentes. Me gusta Beth por su valentía. Antes, muchas mujeres tenían que esconder su cerebro, pero hoy no”, reconoció el autor recientemente.

“Se han batido récords de ventas de tableros en el mundo, lo que no pasaba desde 1972 con Fischer”

Roberto Páramos - Profesor e instructor vigués

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Asegura Roberto Páramos, que se convirtió en su día en el primer Maestro Internacional gallego de la historia y sigue al frente de uno de los clubs con más solera en Vigo. Precisamente, el Club Xadrez Lucena Vigo se nutre en la actualidad de una de las canteras femeninas más potentes de España, con 25 mujeres entre sus 150 integrantes.

Huérfana, solitaria, politoxicómana, competitiva, frágil y genial. La protagonista de “Gambito”, una Mozart del ajedrez cuya inteligencia le brinda tantos éxitos como problemas, ya se ha convertido en un icono para jugadoras e instructoras por sus dotes dentro del tablero.

Información sobre Gambito de Dama

Información sobre Gambito de Dama

Una monitora y ajedrecista, la viguesa Sara Liméns Poutás, tiene 19 años pero ya se ha identificado en algunos aspectos con la protagonista a pesar de que la historia está ambientada en los años 60:

“El ajedrez me aporta capacidad de análisis y reflexión. Es un mundo de 64 casillas. Es predecible y puedes controlarlo. Me vi reflejada en esa frase de Beth”

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El ajedrez me aporta capacidad de análisis y reflexión. Es un mundo de 64 casillas

Sara Liméns Poutás Marta G. Brea

¿Cómo lo lleva a la práctica? “Empecé a ver mis problemas personales reflejados en el tablero y así visualicé que una dificultad podría ser un alfil… y comencé a ver el tablero como otro campo de juego”. La joven viguesa, autodictada de partida, desarrollaba partidas en línea y veía vídeos en internet hasta ingresar en el club vigués con 17 años. “Así empecé a buscar mi estilo”, confiesa. “Puedes conocer también a una persona por su forma de jugar”. Y de ahí, la siguiente similitud con Harmon: “Yo juego la siciliana, así que me vi representada. Es una apertura agresiva y a mí también me han dicho que era raro que yo la jugase”, comenta. “Aprendí de pequeña, con 6 años, a mover las piezas gracias a mi tío”, desvela la joven. ¿Una nueva dama del ajedrez?, pregunto “El director [por Roberto Páramos] me dijo el otro día que no era del todo mala”, sonríe Sara Liméns, que también estudia Restauración y Conservación en Pontevedra. La realidad de la minoría femenina sigue estando presente también en los torneos: “Ahí hay 60 participantes y solo 5 chicas, por ejemplo. Hay una brecha muy grande”, sostiene. Por eso, espera que la serie “ayude a promover la igualdad y no tanto la división por categorías. “Me estoy centrando en superarme a mí misma, no juego por lograr títulos. Quiero mejorar como persona y ajedrecista”, asegura.

Jaque de reinas Marta G. Brea

Otra de las monitoras y jugadora destacada del Club Lucena es Daría Andrea Marín Caicedo, colombiana con nacionalidad española que ha cumplido los 18 años y que en la actualidad prepara junto a su instructor un libro de las cincuenta mejores partidas del polaco Akiba Rubinstein, uno de sus referentes. “Mi modo de juego es sólido y defensivo; soy muy posicional, así que es el jugador que estudio, junto con Capablanca y Kasparov”, reconoce con sorprendente madurez. Y eso que llegó al ajedrez solo hace dos años y ya está cuarto grado. “Me apasiona,”. Las cosas tampoco han cambiado tanto en décadas, asegura:

“Al hablar de ajedrez ponen la figura de un hombre, por eso la serie ha sorprendido al mundo”.

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Y Andrea lo tiene claro con respecto a su futuro: “Quiero hacer mi carrera, pero con el ajedrez en la mano. Quisiera ser odontóloga y me gustaría llegar al título de maestra internacional”, desea. Y los beneficios que tiene la práctica en el tablero son evidentes para esta joven: “Todos los cálculos son mentales durante una partida. Pienso y razono en mis estudios aún más rápido, sobre todo en los cálculos. El ajedrez también te va relacionando con gente del exterior y aprendes idiomas”.

Precisamente, como una herramienta didáctica y pedagógica imparte esta disciplina Isabel López, profesora de alumnos y alumnas desde los 4 a 12 años –en el club y as aulas de centros educativos–. Confirma una de las anécdotas de “Gambito de dama”: las partidas sin tablero. “No sé si la película animará a nuevas vocaciones femeninas, pero creo que serán más visibles; he de reconocer que en el ajedrez aún hay cierto machismo”, reconoce la instructora. “Para nosotros, el ajedrez es una herramienta más educativa que deportiva”, reconoce, “que ayuda a aprender matemáticas o historia”.

También reconoce Isabel López haber tenido alumnos con trastornos de atención, hiperactividad o asperger, a quienes el ajedrez ha ayudado. “No serán campeones del mundo, pero en unos meses son capaces de estar dos horas sentados jugando una partida y concentrados”. “Cuando son pequeñas, hay más chicas que chicos y su nivel suele ser superior porque se concentran más; pero el porcentaje baja cuando crecen porque suelen diversificar sus aficiones”, reconoce la docente, “para ser profesional hay que dedicar muchas horas al día”. Que se lo digan a Roberto Páramos, que en su día fue director de la Escuela Kasparov Marcote y creó un sistema de becas para jóvenes talentos. Entre ellos, o ellas, quizás un día surja una futura “Gambito de dama”.

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