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Una joven viguesa maltratada pide que su perro le proteja en bus y comercios

La joven entrena a su perra como protección de posibles ataques de su expareja | Ha iniciado una campaña en Change.org

Estefanía Ramallo, paseando a su perra Noa en Vigo.

Estefanía Ramallo, paseando a su perra Noa en Vigo. // Ricardo Grobas

La rottweiller Noa tenía cinco meses cuando llegó a los brazos de la viguesa Estefanía Ramallo. "Ella, sinceramente, ha sido la que me ha dado la vida". Durante tres años, la joven sufrió maltrato psicológico y físico de su exnovio. Un día, "hizo el amago de cortarme el cuello", recuerda ella y, gracias a la intervención de la Policía frenando la agresión, decidió que esa iba a ser la última; pero él, ante los agentes, lanzó un aullido. "Amenazó que me iba a matar", relata la joven tomando aire. Para sentirse segura, ha adiestrado a Noa como perro asistencial para que la proteja de posibles ataques. A punto de acabar la instrucción, Estefanía, de 29 años de edad, lamenta que no pueda subir con ella al transporte público ni entrar en la gran mayoría de los comercios. Su deseo es que su can tenga los mismos derechos que los perros guía de personas invidentes.

Por ello, ha arrancado una iniciativa en Change.org ("Conseguir entrar con mi perra asistencial en cualquier sitio! Ayuda") para sumar apoyos y para informar a otras supervivientes de violencia de género de los canes asistenciales. adiestrados para defenderlas.

Lograr un can preparado para esa función no es fácil. Nada más conocer a Noa y darle un par de caricias, la rottweiller juega a separar mis pies con su hocico. En los minutos posteriores, celebra con la sonrisa en los ojos que le dé más mimos. Noa es como un peluche enorme porque no advierte peligro para su dueña. Sin embargo, si Estefanía Ramallo o la perra se dieran cuenta de que alguien del entorno va hacia la joven con intención de agredirla, el can actuaría de inmediato -siguiendo un protocolo de pasos, posiciones e indicaciones verbales- contra el presunto agresor. Siempre con el bozal puesto, porque el fin es disuadir o parar el intento de agresión, no hacer daño.

Noa realizó su preparación junto a Estefanía en Granada. "Cuando él me amenazó de muerte, tomé la determinación de hablar con el proyecto Escan y Pepos Andalucía. Me dijeron que bajara cuanto antes a Granada para prepararme a la perra. Así lo hice", rememora. La primera acción consistió en realizarle una prueba al can para saber si valdría para protección. Noa la pasó y, de inmediato, empezaron a trabajar con las dos. "Conmigo, psicológicamente, para empoderarme; y con la perra, físicamente", detalla Estefanía.

Tras pasar meses aterrada en casa pensando en que no podía salir a la calle por miedo, tras la instrucción recibida por ella y su perra, ahora Estefanía Ramallo recalca con la mirada y la voz firmes que "yo me he vuelto valiente; no tengo miedo a salir a la calle. Ahora sí que puedo ser feliz, he perdido mis inseguridades. He vuelto a nacer, me he vuelto una mujer valiente. Mi frase es 'siempre más fuerte' a pesar de todo".

En la memoria aún tiene, no obstante, las "palizas constantes, humillaciones, insultos, tirones de pelo, bofetadas, cómo pedía dinero por él" y sobre todo, aquella fatídica noche en la que su vida dio un giro. "He ganado en tranquilidad, no volví a recibir palizas pero me ha jurado una cosa, me dijo que o estaba con él o con nadie", recuerda de una persona con la que al principio la convivencia era como una luna de miel hasta que se fue tiñiendo de "infierno" hasta acabar en una orden de alejamiento y prisión para él.

Ahora, con Noa se siente segura. El can recibe en la actualidad el adiestramiento del instructor canino Joel Alexander Colmenares, quien se ha especializado en preparar perros de trabajo, exactamente, de defensa. Colmenares defiende que "sería importante que las autoridades palparan el entrenamiento con un perro. Son canes muy estables si están bien entrenados. Lo importante es que pueden quitar el miedo a las víctimas de violencia de género. Lamentablemente, Galicia no está ni en pañales en la regulación de estos perros".

Estefanía ha intentado explicar su situación y petición en el Concello de Vigo."Me dicen que es un perro peligroso, que puede morder, pero la perra está entrenada y siempre va a llevar bozal", recalca. Lo que pide es un carnet que certifique que se trata de un perro asistencial de defensa. "De momento, ni en el Concello (ni en la Xunta), me dan el carnet ni me dejan que pueda subir con ella al transporte público o entrar en tiendas", explica una mujer a la que le gustaría que el alcalde atendiese su petición y la comprendiese. En su cartera sí lleva el carnet que le da libertad de movimiento con Noa por la Región de Murcia, facilitado por el Proyecto Escan.

Más de ocho meses de preparación con el apoyo de los proyectos Escan y Pepos Andalucía

En el Proyecto Escan y Pepos Andalucía, la preparación de las víctimas de violencia de género y sus perros se realiza a fondo durante más de ocho meses. "Te ponen en situaciones extremas", señala Estefanía Ramallo, quien describe una de esas escenas: "Un figurante viene hacia mí y empieza a insultarme y empujarme para que la perra actúe".

Además del entreno conjunto de dueña y perra, también se realiza preparación por separado. "En un momento, el figurante trabaja conmigo, sigue insultándome, hace como que me pega y yo tengo que aprender a reaccionar. Todo ese trabajo me ha subido la autoestima porque mi perra está conmigo para protegerme", señala.

Estefanía Ramallo no es la única española que no consigue de momento libertad de movimiento con su perro asistencial. "En Pamplona hay otra chica que lucha día a día por lo mismo; ha ido a muchos programas de televisión y nada. Sin embargo, en Zamora, el proyecto Escan mandó una petición al Gobierno local y pocos días después tenían aceptado ese proyecto", explica.

Proyecto Escan es una asociación sin ánimo de lucro radicada en Murcia que desarrolla terapia asistida con animales para ofrecer protección a víctimas de violencia de género, tanto mujeres como niños. En su web, www.proyectoescan.es, explica que "los criterios que habitualmente seguimos para seleccionar a las usuarias son el tener una sentencia judicial de violencia, una orden de alejamiento en vigor, criterios psicológicos adecuados y capacidad de vinculación con los perros".

Por su parte, otra asociación, Pepos Andalucía, ofrece perros de protección así como asesoramiento legal y psicológico a mujeres supervivientes de violencia de género. Su web es peposandalucia.org.

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