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El intercambio de casas, ¿un plan vacacional seguro?

El número de solicitudes de los españoles para disfrutar de esta modalidad ha aumentado un 81% | Al factor de la seguridad se une el económico

Mónica Fernández, durante una excursión.

Mónica Fernández, durante una excursión. // Cedida

Un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) indica que el 65,7 por ciento de los españoles no tiene pensado irse de vacaciones este verano y los que lo harán buscan destinos seguros y preferiblemente dentro del territorio nacional. El factor económico es otro motivo por el que ha aumentado el interés de los turistas por el intercambio de casas para este periodo estival. Precisamente, según datos de HomeExchange, empresa líder en el sector de intercambio de casas a nivel global, el número de solicitudes de los españoles en la plataforma ha pasado del 35% de 2019 al 81% este año para alojamientos en suelo nacional.

Emilio López, asturiano de origen pero que lleva 20 años afincado en Oleiros, conoció el intercambio de casas hace unos diez años y todas sus experiencias han sido positivas. "Hago el intercambio fundamentalmente con familias extranjeras, viajo en verano todos los años al menos a algún destino y aprovecho esta opción", subraya. "Me di cuenta de que cuando estoy de viaje, mi casa se queda libre, y como desde hace tiempo se habla de la economía colaborativa, a través de internet me fui informando de las posibilidades que existen", indica. Hasta que dio con la web de HomeExchange (que antes tenía otro nombre) y se inscribió. "Yo se lo aconsejo a todo el mundo. He hecho tres intercambios con Francia, tres con Italia, uno con Alemania, Irlanda, Portugal y también con gente en España", enumera.

"Ahora se ha puesto en marcha un sistema de puntos muy interesante, por el que puedes hacer el intercambio en un destino diferente al de la familia que viene a tu casa y esto abre todavía más el abanico de destinos a los que poder acceder cuando te interese. Tu casa está valorada con una serie de puntos por noche y en función de las noches que esté una familia en tu casa ganas una serie de puntos que luego puedes canjear en cualquier otro destino que desees", precisa López, que este verano ya ha tenido que cancelar un intercambio que tenía concertado con Palermo. "Era a finales de abril y ya tenía los billetes de avión. En este caso la familia siciliana no vendría a mi casa, pero les iba a 'pagar' con puntos que tenía acumulados del año pasado", especifica. Este intercambio tuvo que anularse por el confinamiento, pero HomeExchange tomó la decisión de que no tuviera que perder los puntos comprometidos y que la familia receptora sí los recibiera. "Fue una causa de fuerza mayor la que me impidió ir, entre otras cosas porque los vuelos con Italia se cancelaron", justifica. "En Semana Santa iba a venir a mi casa una familia del País Vasco y me sucedió lo mismo; a mí me sumaron los puntos y a ellos no se los descontaron".

Para las próximas fechas, Emilio López tiene cerrados ya varios intercambios. "Voy a recibir a dos familias en julio y dos en agosto. Durante los meses de confinamiento no se movió la cosa, pero en las dos últimas semanas he recibido varias propuestas", certifica. Por su parte, él programa una escapada a San Sebastián para la primera quincena de julio. "Con respecto al extranjero todavía hay muchas incertidumbres y está la cosa más parada, pero siempre va a ser más seguro, entiendo yo, que vayas a una casa particular que a un hotel o a un apartahotel", asegura.

Son muchos los factores que valora a la hora de optar por esta opción. Uno, el económico, ya que haciendo cuentas puede llegar a ahorrarse una cantidad considerable de dinero en una semana. "Poder irte a París, por ejemplo, y ahorrarte unos 200 euros diarios, aproximadamente, significa un ahorro de unos 1.400 euros en una semana que puedo emplear en pagarme el avión, los museos de París y tomarme una copa en sus maravillosas terrazas o salir a cenar", indica. "Pero pongo en valor otras cosas, como ir a una casa donde tienes todo tipo de comodidades, como la lavadora, el frigorífico e incluso un dosier de información sobre la zona que visitas, igual que he elaborado yo, incluso en varios idiomas, de A Coruña, Santiago, Lugo y sus alrededores para la gente que viene a mi casa. Es una experiencia humana muy enriquecedora".

Por su parte, Mónica Fernández es 'superanfitriona' en Airbnb, pero no descarta el intercambio como una opción más para sus vacaciones. "Este año con el tema del coronavirus pensé que podría ser una buena opción para irme al sur o al Mediterráneo, aunque un intercambio simultáneo no me interesa, además lo de Airbnb es lo que me genera ingresos", reconoce.

"Ya tengo la experiencia de alojar gente en mi casa y he estado en medio mundo, desde Japón, Australia, Nueva Zelanda... y ahora ya no me importaría estar cerca, en Canarias o la zona del Mediterráneo", insiste Fernández, que no tiene ninguna reticencia por el tema del coronavirus. "Yo no le tengo miedo. De hecho, yo misma me voy a ir al Camino de Santiago en agosto. No descarto a nadie y lo pensé sobre todo por gente de Madrid o del interior, ya que al no tener que compartir zonas comunes, como en los hoteles, podrían contemplarlo como una mejor opción", sostiene.

Por su parte, Marcos Lorenzo probó la experiencia el año pasado por primera vez e hizo ya "un par de intercambios". "Lo que haces es poner disponible tu vivienda bien a través del sistema de puntos o bien mediante el intercambio propiamente dicho, ya sea simultáneo o no", explica. En su caso, que viajó a Dinamarca y al País Vasco, lo hizo en familia, por eso le parece una opción mucho más cómoda: "La parte positiva es que te da la opción de viajar mucho más y, además, te permite hacer intercambios con gente con tu mismo perfil; para nosotros, que viajamos con niños, se resume que vamos a ir a una casa que tiene las mismas necesidades que la nuestra; es como ir a tu casa, pero en otro sitio".

El tema de que algún desconocido pernocte en su casa no es un obstáculo ni para Emilio López, ni para Mónica Fernández ni para Marcos Lorenzo. "Eso es muy cultural. Al principio fue una lucha conmigo mismo y tuve que convencerme de que iba a venir alguien que no conocía a mi casa, pero es que tú también vas a la suya. Además la gente siempre es muy respetuosa y lo dejan siempre todo impecable", dice Lorenzo, que descubrió esta opción a través de su hermano. "Me pareció increíble que un tío de Fornelos intercambiase su casa con alguien del Gran Canal de Venecia. Fue él el que me animó, y la verdad es que, tras superar ese proceso de autoconvencimiento, me parece algo estupendo".

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