Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El lenguaje también se contagia del coronavirus

Politólogos discrepan en la conveniencia de recurrir al símil bélico para describir la crisis del coronavirus como hace el Gobierno

Pablo Vázquez. // FDV

Pablo Vázquez. // FDV

En las guerras hay batallas, soldados, bajas... En las intervenciones de las autoridades, como Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, durante la crisis del coronavirus, el símil bélico ha triunfado, como ha ocurrido también en otros países, como Francia, Estados Unidos o Gran Bretaña. Sin embargo, lo que para algunos expertos es una manera de intentar "aglutinar" a la población a través de un concepto "simple, perfectamente comprensible para todo el mundo" y que puede ayudarles a entender la relevancia de "quedarse en casa", para otros supone "mezclar churras con merinas" y consideran que "no se debe utilizar lenguaje de guerra en una situación que no es de guerra, sino de salud pública" y por tanto no se debe hablar de que "hay que vencer, sino de cuidar y curar". Esas son las dos posturas opuestas que aportan, respectivamente, Pablo Vázquez Sande y Enrique Varela, ambos profesores universitarios. Para el primero, de Comunicación, está "justificado" el recurso, mientras que el segundo, de Ciencias Políticas y Sociología, aboga por un lenguaje "técnico, de emergencias".

Para el docente de la Universidade de Vigo Enrique Varela "cada situación tiene su código, su lenguaje" y esta es de salud pública. El Covid-19 requiere profesionales, no militares", defiende. A su juicio, en un sistema constitucional "ya maduro, mezclar churras con merinas, mezclar defensa nacional con emergencia nacional, no solo no tiene nada que ver, sino que además confunde" y "no es útil".

Como politólogo ve un "error" no distinguir entre los ámbitos de funciones del Estado y los estados constitucionales, en este caso un estado de alarma con una emergencia, donde se produce una cooperación de todos los niveles de Gobierno dirigida, "además", por un ministro de Sanidad y no uno de excepción. Y en una situación de emergencia, sería "lo normal" recurrir a su lenguaje, "porque nos diría que tenemos una estructura de solución de emergencias que es profesional y a la que podemos recurrir".

"No estamos luchando, sino que estamos intentando uno, no contagiarnos, y dos, no contagiar, y eso es propio de un lenguaje técnico y de emergencias, desde salud pública", incide. "Yo hablaría de cooperar", señala. Y añade: "Aquí lo que hay que hacer no es vencer, sino curar y cuidar, que es un lenguaje propio de salud pública, de un estado de emergencia, de normalidad dentro de la anormalidad".

El experto en Comunicación política Pablo Vázquez Sande, sin embargo, considera "justificado" el recurso al símil bélico por parte del Gobierno por varias razones, empezando porque es un relato que "de algún modo, aglutina mucho a la gente" en un momento en que el Ejecutivo "necesita", tanto desde el punto de vista político como institucional, "que no haya fugas".

Además, ve "comprensible" el aludir a una guerra porque es un concepto "simple" que todo el mundo entiende y permite generar un relato compartido y que la gente "visibilice que hay un enemigo común, es decir, que no se diluya la energía".

El símil de la guerra, aparte, también encajaría, sostiene, con el concepto de bajas y abre la posibilidad de un escenario al final de la batalla -aunque ignora si el discurso del presidente del Gobierno va por ahí- donde se admitan las bajas, pero se resalte el haber ganado la guerra. Por otro lado, añade, "al final cada día es una batalla" y las estadísticas que se publican pueden presentarse como la batalla del día de ayer.

"Entiendo que haya personas a las que les pueda parecer mal porque es una simplificación brutal y un símil que no se corresponde con la realidad", concede, pero considera que pese a aludir a una situación de máxima gravedad, es un constructo discursivo que, planteado en esos términos, en la situación "actual, en la que vemos que la gente no acaba de comprender la importancia de quedarse en casa, puede ayudar a que se comprenda". Sobre todo de cara a los mayores, dice, que han vivido una guerra.

Compartir el artículo

stats