El verano parecía haber terminado, pero no. Ayer se dio una tregua. Por el buen clima que acompañó a la ciudad de Vigo y por la celebración de un nuevo festival, mini en este caso: el Vibra Mahou Fest.

El ambiente se fue caldeando todo el día entre las primeras actuaciones, los intermedios animados por sesiones sorprendentemente bien pinchadas y los fogones de las foodtrucks. Eso sí, a las ocho de la tarde, con la caída de sol, el público se concentró para escuchar a uno de los principales reclamos: Zahara, que se entregó y se movió por el escenario como si estuviera poseída por meigas. Tocando las canciones de su último disco, "Astronauta", convirtió el vestíbulo del Auditorio Mar de Vigo en su nave espacial, con unos pocos pasajeros privilegiados. Tal y como habían hecho antes los viejos conocidos Xoel López, Eladio y Los Seres Queridos, Escuchando Elefantes y Villanueva. El aforo fue reducido y joven; y el ambiente familiar, de calidad, aunque quizá demasiado charlatán y poco cantarín. Una excepción en estos casos y todo un lujo si estás de acuerdo con el cartel. Esta vez, con marcado acento gallego.

Xoel López y Zahara encienden la noche viguesa

La música alternativa hizo vibrar al Mar de Vigo. // A. Villar

Tras la actuación de la andaluza, los asistentes no abandonaron el corazón del recinto a la espera de poner la rúbrica con la frescura habitual de Carlos Sadness.

La fiesta se prolongó una hora más, y no precisamente a causa del cambio horario. Fue gracias a las habilidades de los compostelanos Novedades Carminha, encargados de echar la llave a este Vibra Mahou Fest.

Precisamente el vocalista de Novedades Carminha, Carlangas, había actuado como Dj la noche anterior en la Batalla de Bandas que organizaron en la sala Island de Vigo la Fundación Paideia y Mahou. Carlangas y Carlos Sadness se pusieron a los platos para poner el broche de oro a la competición de grupos de la que salieron victoriosos el grupo coruñés de rock progresivo Moura y la joven cantautora de ascendencia brasileña Lau. Los primeros, desatando todo un vendaval de rock y psicodelia; la segunda, todo sentido, sensibilidad y conmovedora voz con el único acompañamiento de su guitarra española.

A las puertas quedaron Carolina Rubirosa y Los Emergentes, La May y Wonderminds, estos últimos perseguidos por el infortunio: diversos percances les dejaron sin su bajista y sin uno de sus guitarristas. Pese a ello, derrocharon buena actitud.