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Nieve que quema

Con momentos brillantes, es un refrescante oasis en este verano de cartelera desértica

Liam Neeson, en un momento de la película.

Liam Neeson, en un momento de la película.

Ves el título, ves quién es el protagonista, ves el argumento y ves el tráiler y piensas: ajá, otra película de venganzas en la que el bueno de Liam Neeson se carga a los malos sin piedad por motivos personales. En este caso, el asesinato de su hijo en un pastizal de drogas, clanes enfrentados y destinos truncados. Más de lo mismo, pero en escenarios helados y con Neeson (actor enorme, vaya por delante, aunque se empeñe en desperdiciar su talento engordando la cuenta corriente con peliculitas del montón) un poco más decrépito (se bromea sobre ello sin contemplaciones) y al que le cuesta a veces rematar la faena. Claro que donde no llega su puño de hierro llega el plomo de su herramienta de matar.

Pero...

Fíjémonos un poco más en los créditos (en cine, también información es poder) y recordemos que el director, el noruego Hans Petter Moland ya se ocupó de la primera versión hace un lustro con el título, más elocuente y acertado, de "Uno tras otro" ("In order of disappearance"), visto como un cruce extraordinariamente hábil de los humores negros y corrosivos de Tarantino, los Coen y Kaurismaki. Incluso el primer Ritchie. Nada menos, oye. Reclutado para repetir la jugada ya con Neeson convocando a los seguidores de sus aventuras vengativas (el título español no deja lugar a la duda), el cineasta, que compagina esta propuesta comercial con la artística y solemne "Out stealing horses", sabe muy bien que debe jugar sus cartas sin olvidarse de quién le paga pero ofreciendo destellos imaginativos y ocasionalmente brillantes. Aprovechando con inteligencia los escenarios helados y sembrando la narración de ideas que mezclan horror y humor con curiosa armonía, la película no se limita rendir pleitesía a la estrella Neeson y lo rodea de secundarios sorprendentes y soluciones briosas a las secuencias de acción, lo que convierte la función en un refrescante oasis en este verano de cartelera desértica.

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