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Martha Zein: "Los de 'la Manada' se graban porque se creen actores de un porno en el que las mujeres no ríen"

"En la pareja le pedimos al amor que lleve las riendas de todo y se nos olvida el poder, que está presente en todas las relaciones"

Martha Zein: "Los de 'la Manada' se graban porque se creen actores de un porno en el que las mujeres no ríen"

Martha Zein: "Los de 'la Manada' se graban porque se creen actores de un porno en el que las mujeres no ríen"

Dos personas llegan a la cama por deseo y pueden acabar amándose. Pero, a la vez, iniciarán una relación de poder que suele silenciarse. Es el punto de partida de "Te puedo. La fantasía del poder en la cama" (Catarata), un ensayo de Martha Zein, experta en estrategias narrativas, y Analía Iglesias, periodista cultural. Zein reflexiona sobre los tipos de poder, la seducción, el feminismo y el sabor agridulce que le deja la sentencia de "la Manada".

-¿Empezamos queriéndonos comer a besos y al cabo de dos o tres encuentros ya estamos queriendo comernos la libertad?

-Pedimos al amor y al deseo lo que no les corresponde y nos olvidamos del poder. Pero el amor sólo lleva las riendas de amar. Y, sin embargo, el poder está presente en todas las relaciones. ¿Por qué lo extirpamos al hablar de las relaciones sexoafectivas? No conozca a ninguna persona que al meterse en la cama se desnude de su clase social, sus prejuicios, su ideología.

-¿La cama como la jaula del domador?

-Si tenemos en la cabeza el poder coercitivo, la cama se convierte en la jaula de los leones. Pero el poder coercitivo no es el único. Si quiero eliminar al tirano que llevamos dentro y nos maneja, tendré que asumir que quiero otro tipo de poder. Occidente destronó a los reyes pero no eliminó los tronos.

-Amor y poder parecen términos contradictorios.

-Porque no pensamos en una forma amorosa de ejercer el poder.

-¿Es posible ese poder?

-Por supuesto. El poder es una forma de relación, un vínculo con el que buscamos trascendernos en el otro para perpetuarnos. La clave está en cómo lo desarrollamos: medios, estrategias, beneficiarios. Hay que preguntarse si se tienen o no privilegios sobre una persona, si nuestra estrategia es violenta o negociadora, si se basa en la influencia, en la seducción. Estamos acostumbrados a cuestionar el poder, pero no a cuestionarnos a nosotros mismos ante el poder. De modo que seguimos teniendo solo el poder coercitivo en la cabeza y no cambiamos este mundo.

-¿Peligra la seducción cuando la lucha por la igualdad de género es cada vez más fuerte?

-La seducción, concebida como se ejercía en el siglo XX, ya estaba en peligro. ¿Las páginas de citas valen para seducir? No hay seducción ahí. Se va de antemano a la cita sabiendo que se ha sido elegido. Por otra parte, la popularización del feminismo hace que sea entendido de una manera populachera, que lo vuelve un falso antagonista del machismo. Y no es eso. El feminismo pretende liberarnos a todo el mundo del peso del patriarcado, que afecta a todo el mundo, aunque de modos diferentes. Sin embargo, en la calle, las batallas se convierten en un tú o yo, porque cuando te dan poder lo sigues ejerciendo de una manera tiránica, vengativa. Y la venganza es mal punto de partida y destino.

-¿El privilegio que da la sociedad neoliberal a la seguridad y al control del riesgo también amenaza la seducción?

-Necesitamos tantas certezas que comemos respuestas por miedo a las preguntas. Ya no tenemos miedo a la muerte sino a que venga de una pregunta inconveniente sobre nuestra forma de vida. La sociedad neoliberal del bienestar ha creado monstruos porque no se ha basado en la equidad, en el bienestar compartido, sino en la seguridad. Y eso afecta a nuestras relaciones e imposibilita cualquier cambio colectivo. Como el amor en Occidente se ha visto como un asunto menor, privado, y no se ha abordado desde la filosofía y la política, el neoliberalismo, tras meterse en nuestro plato y en nuestro cuerpo, se está metiendo en nuestro corazón. A ver cuando nos enteramos y lo expulsamos.

-El cibersexo también es enemigo de la seducción, sobre todo cuando los niños acceden al porno a edad muy temprana ¿no?

-El vídeo de "la Manada" me hizo pensar en los soldados de la cárcel iraquí de Abu Ghraib, que grababan sus abusos. ¿Por qué se graban, si se están autoinculpando? Porque se creen actores porno, de un porno en el que las mujeres no ríen. Y disfrutan porque carecen de empatía. Se la han quitado unas ciberrealidades que proceden del poder coercitivo y que la tecnología amplifica y normaliza.

-¿Contenta con la sentencia del Supremo?

-Me alegra mucho que se corrijan sentencias injustas. Pero me gustaría un poco más de reflexión. Todo el mundo, incluso las mujeres feministas, ha dicho: "Hemos ganado una batalla". ¡Qué coño hemos ganado una batalla! ¿Vamos a resumir esto en victorias o derrotas? ¿Quién es el derrotado? Las derrotadas son todas las mujeres violadas y todos los adolescentes que hoy tienen a "la Manada" en la cabeza. Que nuestra vida y libertades se diriman en los juzgados me parece una gran pérdida. Les estamos entregando a los jueces nuestra capacidad para discernir y para regular nuestras libertades. El siguiente paso será declarar una ley palabra de Dios, como los fundamentalistas islámicos.

-¿Cómo gestionar el miedo creciente del hombre ante la explosión feminista?

-Lo primero es luchar contra ese poder jerárquico, que ahora reclaman algunas mujeres. En segundo lugar, hombres y mujeres tienen que hacer su propia revolución emocional. Los hombres tienen que dejar de sentirse poseídos por el miedo, emoción paralizadora que no se enseña a gestionar. Necesitan aceptarlo y adueñarse de él. Hay que pensar en lo perdidos que se quedan muchos hombres al separarse. El sentimiento es un espacio que se les ha negado y no reconocen sus emociones.

-¿Hay receta para el entendimiento desde la igualdad?

-Más que desde la igualdad, diría desde el reconocimiento, porque defiendo la diversidad. En terrenos que no son los afectivos se ha avanzado mucho en mediaciones, en resolución de conflictos. Podríamos aprender de ello. Y entender, además, que muchas relaciones de pareja de nuestros antepasados, que no se basaban en el afecto, estaban bien resueltas porque se sabía administrar el poder. Había muchas mujeres obligadas a casarse, pero ¿fueron todas infelices? ¿Y ellos, también casados a la fuerza, fueron todos infelices? ¿O hubo quienes supieron crear relaciones saludables?

-Mil asesinatos por violencia machista registrados desde 2003. ¿No estamos un poco lejos aún del entendimiento?

-Hemos avanzado, pero falta mucho. La violencia de género nos sirve para recordar que el tirano no está sólo en un Gobierno sino en nosotros mismos. Rita Segato sostiene que hay que abordarla con un punto de vista muy diferente al que se emplea. En realidad, es un detritus del poder coercitivo. Al no cuestionar ese tipo de poder pensamos que es solo un problema de víctimas y verdugos, y no evaluamos más formas de abordarla. Por ejemplo, educamos a nuestros hijos en la incapacidad para aceptar la frustración. Y si un niño es incapaz de aceptar un no como respuesta, a ver cómo le dices más adelante que "no es no". Cuando se le vaya la olla, ejercerá la violencia sobre otra persona.

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