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Pilar Jurado: "Al autor se le trató de delincuente por reclamar algo que nos pertenecía"

"Lo que recaudamos va al Estado; mientras mejor nos vaya, mejor le irá a la sociedad"

La presidenta de la SGAE, Pilar Jurado. // J. Pérez Curbelo

La presidenta de la SGAE, Pilar Jurado. // J. Pérez Curbelo

La soprano, compositora y directora de orquesta Pilar Jurado (Madrid, 1968), ostenta desde febrero la presidencia de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE). Jurado tomó las riendas de la entidad tras prosperar la censura contra José Ángel Hevia, en medio de los escándalos y los procesos judiciales que afectan a la institución. Según relata, la SGAE se ha puesto al día esquivando la intervención y recuperando la confianza de los socios.

- El 24 de junio, la SGAE celebra su asamblea general con el objetivo de aprobar los nuevos estatutos de la entidad y sortear la posible intervención del Ministerio de Cultura. ¿Qué espera de todo este proceso de cambios que usted lidera desde que tomara posesión de la presidencia en febrero?

-Ojalá que se saquen adelante esos estatutos porque haría que concluyese toda esta reforma que he emprendido hace tres meses y medio, aunque parece que llevo tres años. En este tiempo se han cerrado todas esas herramientas que necesitamos para una vez que se concreten en esos estatutos, y se aprueben, van a hacer que la entidad esté totalmente puesta al día en cuanto a la legislación de la directiva europea que se pasó a la Ley de Propiedad Intelectual española, y todo lo que tenía que ver con la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (Cisac) también queden plenamente corroborado en la aprobación de la asamblea. Obviamente, para llegar aquí ha habido que trabajar muchísimo. Nada de esto habría sido posible sin los acuerdos que se han hecho desde el consejo de dirección y la junta directiva durante estos meses. Ha sido una reforma a contra reloj y jugando con una situación como nunca antes había ocurrido en SGAE. Yo entro el 27 de febrero, me encuentro con que quince días antes el ministro [de Cultura] ya ha firmado una intervención que ha mandado al juez para le dé vía, que todavía no se ha producido porque nosotros hemos hecho bien nuestros deberes, todo lo que teníamos que hacer.

- El anuncio de la expulsión temporal de la Cisac por un año está igualmente condicionado a la aprobación de los estatutos.

-Todo lo que estaba en mi mano para que los problemas de la SGAE se solucionasen ya lo he hecho, y ahora queda en manos de todos los socios que finalmente salgamos de esta situación.

- ¿En qué consiste esta refundación de la SGAE?

-Refundación en cuanto a espíritu, sí. Lo que he podido aportar en este tiempo es un cambio de imagen de la entidad y de actitud hacia el futuro, esto es muy importante. Y he transmitido a los socios la ilusión por esta nueva SGAE y esta manera de hacer las cosas diferentes. Quizás, y a lo mejor el hecho de ser mujer algo tiene que ver con mirar hacia el futuro de otra manera. También he sentido que había muchas ganas de los socios de volver a sentirse orgullosos de esta entidad y ser parte de ella. Ellos tienen que poner ahora su granito de arena. Se ha trabajado en una reforma absoluta de muchos de los procedimientos internos, se ha intentado solucionar problemas de los propios socios. Esta es una entidad compleja y muy grande. Creo que también tenemos la responsabilidad de defender la postura de los autores por encima de otras cosas, y ahí la empatía de los autores hacia la nueva actitud de la sociedad es fundamental para emprender un camino en el que estamos "condenados" a entendernos además con todos los agentes que rodean a la entidad, una sociedad que tiene cuatro colegios diferentes, y juntos pueden pelear por muchas causas que nos son comunes.

- ¿Qué medidas eran las más urgentes?

-La SGAE no ha dejado de proteger a los autores y editores durante este tiempo. ¿Qué es lo que necesitamos? La propia Cisac ha dicho que en estos meses ha habido avances y que esta nueva directiva está yendo hacia adelante, que confían en esta presidenta, que es también escuchar algo bueno. El voto electrónico con su reglamento que está implantado; poner al día lo estatutos con toda las directivas; la creación de una comisión de supervisión; todo lo relativo al voto estatutario, cada socio un voto, y los demás, que son los temporales y permanentes; el control dentro de la propia casa; la franja nocturna de televisión que se ha llevado, tal como piden las leyes, al 20 por ciento como máximo; hemos corregido la distorsión en cuanto a distribución del repertorio, del reparto. Y partir de ahí, lo que se trata es recuperar la credibilidad de la entidad, algo que ya está ocurriendo. La prueba la tenemos en todas las preasambleas donde hay más presencia de socios que nunca, y esto me hace pensar que algo está pasando.

- ¿Por qué ha llegado la entidad a esta situación?

-Ha sido como la tormenta perfecta. Primero un cambio de formulación del entorno: llega el mundo digital que afecta a todo el mundo, y en medio de ese cambio se nos ha expoliado muchísimo, con la piratería, las plataformas, y poco a poco hemos recuperado parte de todo eso. Y en este proceso, en lugar de ser las víctimas, nos dejan como los malos, y para la sociedad el autor es igual a delicuente en estos años simplemente por reclamar algo que nos pertenecía. Lo que recaudamos va a las arcas del Estado, y mientras mejor nos vaya a nosotros, mejor le irá a la sociedad en general. Se ha denigrado al artista, y esto es una enfermedad. Se identifica a la SGAE con todo lo negativo. Hay gente que quiere que nos intervengan, y no precisamente son los autores los que ganan. Hay un sector que ganaría con la intervención de la SGAE porque los autores dejarían de ser los dueños de esta casa. Una intervención nunca trae nada bueno ni acaba bien. Además, soy consciente del tiempo en el que vivo y de los intereses que van más allá de hacer las cosas bien en la entidad, intereses particulares que no quieren que esto funcione bien. Quizás les viene mejor otras opciones, y contra eso es lo que estoy luchando.

- ¿A qué se refiere?

-A exigencias de dentro y de fuera, de otros lugares que teóricamente tendrían que defendernos y que están defendiendo otros intereses que no son lo de los autores.

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