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Francisco Rodríguez Adrados: "La falta de cultura nos lleva a la decadencia, como en el final de Roma"

"La educación es cada vez menos seria y rigurosa" - "Se baja el nivel cultural porque lo pide la gente que se resiste al esfuerzo"

Rodríguez Adrados. // A. T.

A sus 93 años, Francisco Rodríguez Adrados (Salamanca, 1922), prepara con envidiable entusiasmo su enésima visita como guía de lujo a Grecia para leer a los clásicos y visitar las zonas históricas de las grandes batallas. Filólogo, helenista, indianista, catedrático jubilado de la Universidad Complutense, académico y Premio Nacional de las Letras, el profesor Rodríguez Adrados mira con el escepticismo de Alcibiades los beneficios de la democracia que inventaron los griegos. A los actuales les recomienda que dejen de gastar el dinero que no tienen, a la vez que se revuelve contra los partidos populistas emergentes a los que augura un futuro como el de los tiranos si algún día llegan al poder. Rodríguez Adrados, que observa la actualidad con apasionamiento pero con el pasado en el retrovisor, ha seguido los pasos de Hegel, Spengler y Toynbee para elaborar su reloj de la historia, desde el homo sapiens al mundo moderno, para concluir, con el pesimismo de la inteligencia, que nos acercamos inexorablemente, por nuestra falta de cultura, a una inquietante decadencia.

-¿Cómo surgió entre nosotros el individualismo?

-Nos lo dieron los griegos al común de los mortales porque el individualismo era cosa de grandísimos personajes, guerreros, faraones, reyes, poetas e incluso de algunas mujeres.

-¿Disfrutaban también de individualismo las mujeres?

-Me refiero al individualismo de las diosas y de algunas privilegiadas como Aspasia de Mileto, una mujer inteligentísima y amante de Pericles. El no ser esposa de nadie le dio una libertad tremenda, aunque por ello tuvo que soportar que la llamasen de todo, sobre todo, puta. Me cae muy bien Aspasia. La mujer o amante de Cimón, Elpinice, también disfrutó del individualismo. Parece que eran hermanastros y cuando Cimón salía de casa ella le daba un beso. ¡Todo un escándalo para la época! No nos podemos olvidar tampoco de las mujeres de Lisístrata que presentó Aristófanes y que llegaron a ponerse en huelga sexual con el fin de lograr la paz en la guerra que libraban atenienses y laconios.

-¿Qué nos ha aportado ese individualismo?

-La humanidad. La Grecia clásica convirtió en universales unos valores que son los que aún hoy nos hacen humanos desde el punto de vista político, social, religioso y cultural. Ese ansia por el individualismo ya lo tenían los políticos de la antigüedad y era un deseo de igualdad. Cleón de Atenas era un curtidor que llegó a político. Era un hombre rudo y tosco que se presentaba como garante de la democracia y logró durante un tiempo ser el principal hombre de Atenas. Era un poco como los de Podemos, nada que ver con la elegancia y la cultura de su rival Pericles.

-¿Por qué considera tan importante el individualismo?

-El individualismo es una disolución de lo social que empieza a desinflarse durante el Imperio Romano y la Edad Media para volver a coger fuerza a partir del Renacimiento hasta nuestros días.

-Hasta llegar al realismo socialista que rechaza la superioridad del individuo?

-Yo soy más partidario de la idea de igualdad, esa idea inventada por los griegos, y que antes de llamarla democracia la llamaron isonomía. Se trata de una igualdad para luchar contra los tiranos. Es la obra esencial de Clístenes, que en el año 504 hizo unas reformas que le convirtieron en el primer legislador de la época clásica. De todas formas, era ya una palabra más que una realidad.

-¿Es la democracia entonces una entelequia?

-Es igualdad respecto al voto, pero no igualdad total. No todos somos iguales, por ejemplo, en el dinero que tenemos.

-¿Por qué la cultura helena se ha convertido en el eje de la cultura universal?

-Es una incógnita porque Grecia era un pueblo pequeño, indoeuropeo, que solía perder todas las guerras: les ganaron los macedonios y los romanos, pero ellos vencieron en las guerras culturales. La verdad es que tuvieron suerte en ese sentido.

-¿Estamos, acaso, ante el fin del ciclo histórico iniciado por la Grecia clásica que mantiene su influjo, por medio de la cultura greco-romana y del Cristianismo, en los valores occidentales?

-En cierta medida, sí. La educación es cada vez menos seria y rigurosa. El estudio de la Historia cuenta cada vez menos y nos vemos abocados a cometer errores del pasado. Lo veo claramente en los de Podemos, que están haciendo lo mismo que los comunistas rusos en 1906, cuando emprendieron una revolución que perdieron.

-Entonces, ¿peligran la libertad y la democracia; conceptos que hemos heredado de la Grecia clásica?

-En esta vida todo son ciclos y aunque parezca que se merma la democracia, en el ser humano siempre hay un germen de libertad que surge en cuanto puede. Es una constante humana, la democracia se hunde pero vuelve a renacer. Los hombres prohíben, pero lo prohibido vuelve a brotar. No olvidemos que Grecia creó la democracia pero también la hundió. Ya en la Guerra del Peloponeso se vio una desorganización política total en la que los políticos se enfrentaban con insultos. Se perdió la fe en la democracia, a la que Alcibiades llamaba "una insensatez reconocida". El pueblo veía conspiradores por todas las partes y entró en un estado de histeria que ilustran muy bien las comedias de Aristófanes.

-¿Por qué fueron los griegos pioneros en convertir a los súbditos en ciudadanos?

-Porque querían acabar con los tiranos y encuentran la ayuda de Solón, uno de los siete sabios de Grecia, para acabar con la tiranía de los nobles que tenían todas las riquezas y el poder político. Fue una demanda de los propios ciudadanos, pero uno no sabe bien qué quiere el ser humano: por una parte anhela hacer lo que le da la gana y por otra necesita de organizaciones que le protejan. Las personas se llegan a cansar de la libertad y la libertad ha dado a veces unos resultados horrorosos.

-¿De verdad ve tan peligrosa la libertad?

-Tengo 93 años y he vivido de todo, así que soy muy escéptico. En 1931 viví todo tipo de manifestaciones en Salamanca y recuerdo que mi portera estaba muy feliz con la marcha de Alfonso XIII de España. Pensaba que eso la iba a hacer feliz y resulta que después su hijo murió en el bando de Franco.

-¿Cómo fue el proceso de impregnación en otras culturas de la cultura griega que propagó las reglas de la democracia por el mundo?

-Se hizo a través de los romanos, que eran grandes guerreros e insaciables conquistadores. Miraban por encima del hombro a los griegos pero había veces en las que querían distraerse de su rigidez y disfrutaban de la comedia helenística. El helenismo representaba la libertad de costumbres, del individualismo y hasta la libertad sexual. Poco a poco, los romanos empezaron a organizar representaciones cómicas, pero siempre y cuando los actores fuesen griegos. Les gustaba mucho la obra de Aristófanes e imitaban la poesía griega.

-¿Qué papel jugó el Cristianismo al sumarse al legado greco-romano y lograr lo que conocemos como cultura occidental?

-El Cristianismo adoptó una parte de la filosofía griega, sobre todo de Platón, y su visión del alma y de Aristóteles y el estoicismo. Luchan contra el desnudo, el abuso sexual y la libertad de hacer lo que a uno le de la gana. El Cristianismo veía cultura y cierto orden en las escrituras griegas e incorporó esas reflexiones a su historia.

-¿Por qué se equivocó Fukuyama al anunciar el fin de la Historia?

-¿Se refiere acaso Fukuyama al fin de la Guerra Fría? ¿Habla del fin de la Historia cuando llegue la paz? Se puede aspirar a esa paz, pero ya Marx fracasó en aquella revolución que prometía la paz y Enrique Tierno Galván se equivocaba cuando pensaba que el PSOE traería la felicidad a España. La tiranía ha estado y estará ahí siempre y se lo digo yo que he vivido a Primo de Rivera, la II República y el franquismo.

-Pero ahora vivimos en una democracia?

-Ahora se ha complicado todo una barbaridad. El que lee la Historia no tiene esa esperanza en la felicidad. Es verdad que España ha mejorado mucho, pero de ahí a hablar de felicidad hay un largo trecho.

-¿No es usted feliz?

-La felicidad no la encontramos nunca, solo la rozamos cuando alcanzamos algún éxito personal. Yo soy muy escéptico y más cuando veo a estos de Podemos prometer luchar contra la tiranía a la que ellos tenderían si estuviesen en el poder.

-Le noto muy guerrero contra el partido de Pablo Iglesias.

-Parecen poco tratables. ¿Qué se puede esperar de un grupo que surge de la Facultad de Ciencias Políticas? ¡Si la política no es una ciencia! Podemos ha cogido lo peor de esta universidad y eso que entiendo que hay mucho que reprochar a los partidos tradicionales.

-¿Qué representa el expansionismo de Putin tras un tiempo de calma, en el que parecía asumido que el Occidentalismo había vencido definitivamente al Comunismo?

-Putin es un imperialista como lo eran todos los zares y, sobre todo, Catalina de Rusia, quien no solo se acostaba con sus guardaespaldas, sino que se los daba a probar a sus damas de compañía. Cantamos victoria antes de tiempo, pensamos que habíamos acabado con el comunismo y está ahí otra vez representado por personajes como Maduro.

-¿Qué significa el nuevo yihadismo del autodenominado Estado Islámico en esa escalada imparable de ocupación de países y de crímenes de una brutal crueldad?

-Estado Islámico escapa a nuestra inteligencia. El islamismo quiso siempre luchar contra la decadencia moral pero hubo un tiempo en el que no imponía un régimen excesivamente rígido. Los asirios eran hasta divertidos a pesar de ser ya unos bestias. Eran expertos en juegos eróticos.

-¿Pero ahora destruyen sus monumentos milenarios?

-Exacto. Estado Islámico reduce al hombre a una dictadura religiosa. El islamismo, de todas formas, siempre fue más duro que el cristianismo y se administró en dosis brutales desde que se fundó con Mahoma. Alá es el que decide lo que está bien y lo que está mal. Vivimos ante la imposición de una dictadura protegida por Alá.

-También Jesucristo dicta lo que está bien y lo que está mal.

-El cristianismo tuvo la suerte de beber de los griegos y de los romanos y de acceder así a la cultura y a la escritura. Es verdad que han existido pasajes oscuros del cristianismo, pero nada que ver con la brutalidad del islamismo. Santo Tomás de Aquino fue un defensor a ultranza del cristianismo pero conocía la obra de Aristóteles y se empapó también de oradores romanos como Cicerón. La cultura hizo que el cristianismo no se radicalizara como sucedió con el islamismo.

-España tiene un legado cultural muy importante de los árabes. ¿Verdad, profesor?

-Hubo ciertos momentos en los que surgieron algunos sabios. El islamismo tuvo momentos de reflexión, pero muy pocos. Está, por ejemplo, el legado de Averroes y existen libros traducidos del árabe al castellano que previamente se habían traducido del griego. Bagdad contó en su momento con grandes bibliotecas, pero los turcos arrasaron con todo y esa filosofía árabe humanista llegó con poco fuelle ya a Andalucía. Luego desapareció.

-¿Cómo puede Occidente tratar de frenar este devastador y fanático movimiento religioso?

-Lo veo muy difícil porque no hay posibilidad de encontrar un interlocutor para negociar con esos bárbaros. Además, nos miran con desprecio.

-¿Peligra el liderazgo de los Estados Unidos al frente de la cultura occidental?

-Puede ser porque la cultura que tienen es bastante baja. Ya nadie habla de esas grandes revoluciones que iban a traer la felicidad al hombre. Los grandes intelectuales de Estados Unidos son ahora alemanes, ingleses, franceses y hasta españoles a los que fichan grandes universidades. La cultura con mayúsculas tiene poca difusión tanto en Estados Unidos como en Europa.

-¿Qué tiene que ver lo que hicieron los norteamericanos en Vietnam, Afganistán e Irak con los emperadores romanos Trajano y Adriano?

-Trajano y Adriano tuvieron que parar sus ansias de conquista en el Éufrates y fracasaron ante los Persas, que era un pueblo totalitario. Fallaron su estrategia como falló Estados Unidos que pierde batallas ante Alá que espera a esos fanáticos que no temen a la muerte. Los norteamericanos han asesinado a mansalva y han creado resentimientos. Han dado alas a los fanáticos, pero fueron esos mismos fanáticos los que comenzaron las guerras.

-Se queja usted del arte y de la literatura de nuestro tiempo y apostilla, "como en Roma". ¿Es para tanto?

-Pues sí, porque volvemos a ver que la cultura desaparece. La literatura que se hacía en Roma en la época de Augusto y Tiberio era maravillosa. Con Trajano, se cambió la literatura por las grandes obras públicas de acueductos y vías. Con Trajano y Adriano, el Imperio romano llegó a la mayor de las grandezas pero comenzó, en cierta medida, su ocaso cultural. La falta de cultura nos llevará a nosotros también a la decadencia.

-¿Estamos ya en decadencia?

-Desde luego. La degradación de la cultura en España comenzó hace tiempo, en el último periodo del franquismo y se ha ido acrecentando con los gobiernos del PSOE. El PP, cuando ha estado en el poder, no ha hecho nada para remediarlo. Esta situación es extrapolable al resto del mundo, porque los políticos han visto que la enseñanza se puede utilizar para ganar votos.

-¿Cómo?

-Haciendo todos los planes de estudio más fáciles. Se baja el nivel cultural, porque lo pide la gente que se resiste al esfuerzo.

-Profesor, ¿por qué se ha convertido Grecia, el origen de nuestra cultura, en el enfermo de Europa?

-Grecia ha pasado por muchas etapas malas y al final siempre sale adelante. Ya los cínicos elogiaban a los que se iban a embarcar y al final no se embarcaban. Estoy seguro de que Grecia se recuperará de una forma misteriosa. Lo que no entiendo es que siempre salgan adelante cogiendo dinero para no devolverlo. A ver si entran en razón.

-¿Le parece que Alexis Tsipras se resiste a entrar en razón?

-Tsipras y su gente viven de ilusiones. Vivir al más alto nivel sin dinero es un truco que no siempre sale bien. De todas formas, Siryza me parece más tratable que Podemos.

-Me da la impresión de que tiene una mala opinión de los partidos de izquierda?

-Veo en esos señores a gente que se aprovecha de una oportunidad para prosperar e imponer sus ideas.

-Pero la derecha tampoco es muy ejemplar ¿verdad?

-Por supuesto. Los partidos de centro han perdido terreno con multitud de fallos que ahora aprovechan estos partidos emergentes que captan a los desencantados con el paro y la falta de oportunidades para los pocos que luchan por formarse.

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