04 de enero de 2015
04.01.2015

Maranta Rubiera: "El día que las personas lleven una vida sexual positiva nos irá mejor a todos"

"A la mujer de 40 años le importa un bledo lo políticamente correcto o las opiniones ajenas. Eso nos hace tremendamente sensuales, sexuales y poderosas"

04.01.2015 | 03:42
Maranta Rubiera. / FdV

Hembra, la primera novela de la escritora venezolana Maranta Rubiera (Premio Xplora 2013), se presenta como una lectura que no deja indiferente al lector, una obra sensual que engancha desde la primera página, que nos invita a viajar hasta las profundidades del alma femenina y su sexualidad a través de un relato apasionante y lleno de erotismo.

- ¿Qué diferencia hay entre hembra y mujer?

- Una mujer forma parte de un contexto social y sus roles; una hembra existe sin necesidad de dar explicaciones, porque pertenece más al mundo animal que al humano, a ese mundo primitivo que nos acomuna por debajo de las culturas y las sociedades a las que pertenezcamos.

- ¿Cuántos tipos de hembras cree que hay en una mujer?

- Mil y una, quizá. Aunque si te soy del todo sincera, creo que ese número se queda corto. Los tipos de hembra no son cuantificables. En ese sentido las hembras somos infinitas.

- ¿Es el alma femenina tan compleja?

- Más que compleja siento que el alma femenina es como un humus del cual puede germinar cualquier tipo de existencia. En la novela hablo poco de feminidad, por ejemplo, sino que más bien utilizo el término "hembritud", un neologismo con sonido primitivo que a mi parecer se acerca más a esa condición engendradora del alma femenina.

- ¿Asocia "hembritud" a lo ancestral o todo lo contrario?

- Cuando comencé la novela me propuse indagar lo primitivo, lo sensorial y originario, dejando a un lado los montajes de la mente y sus ideologías, el feminismo y movimientos afines. Quería entender qué significa habitar un cuerpo de hembra, independientemente del lugar geográfico que se ocupe o del momento histórico que se viva. Las vivencias de la protagonista se nutren de ese concepto de "hembritud", lo cual en realidad tiene poco que ver con ser mujer.

- Parece que no hay manera de sacar a la mujer de ese eterno binomio virgen/puta.

- El asunto es bien complejo. Hay miles de libros y ensayos que estudian y abordan este tema. En un momento de la historia de la humanidad alguien se inventó esa visión dicotómica sobre las mujeres, jugándonos una mala jugada, esclavizándonos y restándonos el poder del que disfrutábamos desde la Prehistoria. El caso es que nosotras mismas nos lo creímos, nos convencieron, y aún en este siglo XXI estamos en pleno proceso de redescubrirnos, saliendo de ahí, de ese espanto.

- Hembra explora a través de los ojos de su personaje principal el universo femenino, donde se entrelazan sus propias contradicciones con mujeres con las que se cruza.

- Todos estamos conectados, todos tenemos cosas en común y las diferencias entre mujeres de otras culturas son menos de las que pensamos. Cuando viajo intento buscar dentro de mí lo que tengo en común con los lugares y las gentes que me encuentro. Y siempre me asombro de lo que descubro. En ese sentido, viajar es una autoexploración.

- ¿Por eso sitúa la novela en la India como contexto?

- Al estar en una tierra ajena y desconocida, Nasha, la protagonista, puede deslastrarse de ese concepto que ella misma tiene de ser mujer y convertirse en una hembra pura. Es el redescubrimiento de una mujer y de su propia sexualidad.

- ¿Hace un paralelismo entre la India y la mujer?

- Quería mostrar a la India contemporánea, con todas sus contradicciones y su extravagante modernidad, alejado de ese concepto caduco que se tiene de ese gran país, asociado a aquellas ideas románticas de la espiritualidad o la pobreza. En Hembra intento dar a conocer esa India inexplorada y actual, a la hembra.

- Igualmente, el libro habla de contrastes sociales y culturales entre culturas, también entre sábanas. ¿Qué destacaría a este respecto?

- En Hembra exploro algunas de estas diferencias, pero el enfoque principal de la novela está en los puntos en común, que debajo de las sábanas son muchos y deliciosos. Hembra es una novela de vínculos, acoplamientos y proximidades. Sin embargo, los contrastes están ahí, no solo entre culturas sino entre géneros y grupos dentro de una misma sociedad.

- En la novela demuestra un gran conocimiento de la India, de sus gentes y costumbres.

- La India actúa como una caja de resonancia sobre tus propios anhelos y miedos. Aterrizando en la India lo que tienes dentro de ti se amplifica y se materializa. La gente, la luz, los animales, las calles y todo el entorno va vibrando según tus propias ondas. Por supuesto, las consecuencias pueden ser nefastas o felices.

- En la novela, la protagonista se desnuda completamente, tanto en sentido figurado como literario. El sexo se convierte en un lenguaje común entre culturas.

- El sexo es un lenguaje universal, de eso no me cabe la menor duda. El día que las personas se dediquen un poco más a llevar una vida sexual concienzuda y positiva, nos irá mejor a todos. Lo importante es que el sexo no se convierta en un arma de poder o de manipulación. Perderle el miedo y disfrutarlo van de la mano, por eso no es tan sencillo. Hembra es mi pequeña aproximación a un tema tan delicado.

- Sitúa a la protagonista en los 40 años de edad. ¿Qué tiene de especial la sexualidad en este punto?

- Tiene de especial que a la mujer de 40 le importa un bledo lo políticamente correcto o las opiniones ajenas. Eso nos hace tremendamente sensuales, sexuales y poderosas.

- ¿Las chicas son guerreras?

- Sí. Y sin son aventureras, mejor aún. A las chicas aventureras nos gusta explorar los extremos y cualquier cosa que esté entre ellos.

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