17 de julio de 2012
17.07.2012
José Carlos Millán Calenti - Pte. Sociedade Galega de Xerontología e Xeriatría

"Todos los hospitales gallegos deberían tener servicios de geriatría"

Reivindica que los profesionales atiendan a los dependientes y no los familiares

17.07.2012 | 10:11
El profesor José Carlos Millán Calenti. // Víctor Echave

El profesor de la Universidade da Coruña (UDC) José Carlos Millán Calenti acaba de asumir la presidencia de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, entidad que cuenta con más de medio millar de socios, y cuya máxima es "buscar la mejor calidad de vida" para los mayores gallegos. "Nuestro objetivo principal ya no son las personas que superan los 65 años, pues, hoy por hoy, desempeñan un papel muy activo en la sociedad. El reto ahora es abordar el envejecimiento del envejecimiento, ya que cada vez hay más mayores de 80 años,.

–En 2050, según las estimaciones de la Fundación CSIC, el 30% de la población española tendrá más de 80 años. En Galicia, que envejece a un ritmo cuatro veces superior que la media, este porcentaje se prevé, incluso, mayor. ¿Cómo se deben preparar las instituciones públicas para afrontar esa situación?

–Las instituciones públicas, y también las privadas, tienen que tomar conciencia de que cada vez se vive más y en mejores condiciones, y empezar a reorganizar los sistemas de soporte sociales y sanitarios . En Galicia, por ejemplo, pese a ser una de las comunidades autónomas más envejecidas de Europa, todavía no se ha hecho un estudio por áreas para detectar las necesidades específicas del colectivo de mayores. Los que viven en las ciudades o en núcleos próximos a las recursos asistenciales están perfectamente localizados. El principal problema se da en el medio rural, donde todavía hay un fuerte sistema de protección familiar que impide que muchos casos sean detectados, de ahí que no reciban la atención adecuada.

–Reorganizar los recursos compete, sobre todo, a las administraciones pero, ¿qué grandes retos plantea el envejecimiento poblacional a los profesionales del ámbito socio-sanitario?

–El principal reto es la formación. En Galicia, la geriatría es una especialidad relativamente reciente y que no está muy desarrollada. Llama la atención, por ejemplo, la escasa formación de los médicos de Atención Primaria en este campo, pese a que entre el 80% y el 90% de los pacientes que acuden con mayor frecuencia a sus consultas son mayores de 65 años.

–Al hilo de esta cuestión, otro aspecto que, imagino, les sorprende, es que en muy pocos hospitales gallegos haya servicios de geriatría...

–Sí. Todos los hospitales deberían tener servicios de geriatría, pero, en Galicia, solo lo hay en elHospital Lucus Augusti de Lugo y en el Meixoeiro, en Vigo. La labor de los geriatras la desempeñan, en muchos casos, médicos que no tienen esa formación específica, incluso en algunos centros gerontológicos. Y esto pese a que se ha demostrado que las unidades de geriatría, trabajando de manera conjunta con el resto de los servicios hospitalarios, mejoran la calidad de la atención que se presta a las personas mayores.

–¿Cree que puede haber un cierto desconocimiento sobre la labor que desempeñan los geriatras en un hospital?

–Sí. Un servicio hospitalario de geriatría no se hace cargo de todos los pacientes mayores. La demencia la atiende el neurólogo, las enfermedades cardiovasculares el cardiólogo y la diabetes, el endocrino. El geriatra, por su parte, se encarga de valorar aspectos como la capacidad funcional de los paciente. Complementa el trabajo de otros especialistas, no los sustituye.

–La semana pasada, el Gobierno aprobó la reforma de la ley de dependencia que, entre otras medidas, reduce un 15% la paga a los cuidadores familiares y premia la atención profesional en residencias y centros de día. ¿Qué opina sobre estos cambios, y también sobre el planteamiento inicial de esa normativa?

–La sociedad, y por supuesto las administraciones, tienen el deber moral de garantizar que los mayores reciban la mejor asistencia posible. Partiendo de esta base, no soy partidario de que sean los familiares quienes se encarguen de las personas dependientes, por muchos cursos de formación que hagan. Las administraciones tendrían que poner más medios para que el cuidado de ese colectivo recayese, siempre, sobre profesionales.

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