20 de agosto de 2011
20.08.2011

Treinta años de siniestro

La madrugada del 20 de agosto de 1981, un grave accidente en Bouzas dio nombre al grupo Siniestro Total

20.08.2011 | 11:50
Los componentes de Siniestro Total

Se cumplen tres décadas de la denominación de Siniestro Total como tal; es decir, del accidente que dio nombre a la banda. Parte de los que viajaban en el coche aquella madrugada de copas y niebla en la calzada han vuelto al lugar de la colisión, en Beiramar. Hoy, coinciden en que "ha pasado volando". ¿Treinta años más? La respuesta es una carcajada general. Puede. La historia de la banda refleja ocho cambios de formación, desde los fundadores Germán Coppini, Miguel Costas, Alberto Torrado y Julián Hernández a la actual, con Julián, Javier Soto, Óscar G. Avendaño, Ángel González y Jorge Beltrán. Y una discografía con 18 discos oficiales y varias biografías.

Agosto de 1981. El mundo del automóvil presenta el airbag. Seis días después, la madrugada del jueves 20 de agosto, seis colegas se la pegan en Vigo –por supuesto sin dispositivos de seguridad– cuando viajan en un Renault 12 en dirección a Bouzas en medio de una noche de marcha. Sí, un "R12" familiar y no otro, matizan. El conductor, un joven músico de nombre Julián Hernández y los otros cinco ocupantes: Manuel Romón (que viajaba de copiloto), Javier Soto, Alberto Torrado, Miguel Costas y José Manuel Barros (en los asientos traseros), acaban en urgencias del hospital Xeral. El buen humor no decae y Torrado corre por los pasillos usando una silla de ruedas pero el diagnóstico de Romón, con hemorragia interna, es bastante grave.
De allí saldría, sin que se lo hubieran imaginado, el nombre definitivo del grupo, tras la declaración de la compañía aseguradora del estado del vehículo: Siniestro total. El "¡Somos siniestro total!", que repetirían hasta el éxtasis tres años más tarde en la célebre "¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?".
"Si llegamos a tener airbag, probablemente no nos hubiésemos dado tremendo trastazo", bromea el conductor, Julián Hernández. Recuerda también que entonces dijeron: "Cuando pasen 30 años, nos vamos a reír de esto.... ¡Y han pasado!".
Cuatro de aquellos seis pasajeros que sufrieron el siniestro total se han desplazado al lugar de autos. Hoy se cumplen 30 años del accidente que rebautizó a la banda de punk rock gallega –en aquel momento denominada "Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano"–. Curiosamente, el sitio de las obras aún aparece marcado en el asfalto como con una cicatriz de una acometida ¿de cañerías? El semáforo instalado en Beiramar no estaba entonces, aseguran. El ahora cantante y líder, Julian Hernández, hace memoria y recuerda los pormenores de aquella noche de niebla, que acabó con el tropiezo con una valla de obras sin señalizar.
"Eso es cadena perpetua, ¿no?", pregunta Julián por los 30 años. Más tarde, en las cercanías del hospital Xeral, revela el contexto: "Veníamos del Almas Perdidas, en el Puerto, íbamos hacia Samil".
¿Ibais seis en el coche? –pregunto– "Sí, ya sé que es ilegal... Y conducía yo. Pero la verdad es que conduzco como una vieja, si llegamos a ir rápido nos matamos", razona el creador de la versión "Miña Terra galega". A su lado, la compañera de Julián lo confirma: "Conduce como una vieja". Risas.
"Era fastidiado, porque parece que ya había sucedido otro accidente y se rompieron las luces de señalización y el ayuntamiento no las repuso. Había una niebla ´del copón´ e íbamos al Balneario, a Samil", prosigue, "Reixa [por Antón] nos abandonó y tuvimos que meternos todos en ese coche. Antes de llegar, nos comimos la valla y acabamos todos aquí, en el Xeral". "Lo que recordábamos entre todos es que Manolo [por Romón] fue el que acabó peor. Cuando Torrado lo cogió del suelo, parecía la Pietá de Miguel Ángel, era la imagen renacentista del dolor. La suerte fue que le pillaron rápido la hemorragia interna, le quitaron el bazo... Y también tenía un brazo roto y la clavícula. Estuvo dos meses hospitalizado". Julián Hernández conserva una fraterna amistad con Romón –el poeta que fue miembro de Rompente y actualmente actor en la serie "Libro de Familia"–. Los vimos recientemente en Vigo en el espectáculo "Ópera Aperta".
"Yo recuerdo el golpe: Doblar el volante, comerme el parabrisas porque no había cinturones y que me bajé para apagar el motor, pensando que a lo mejor se incendiaba. En las fotos del coche, que luego vi, se distingue un chorro de sangre que me salió", asegura Hernández. "Vigo vivía una época muy jodida, la reconversión del naval, y habíamos estado en un bareto con Reixa, luego nos fuimos al Puerto... y en vez del garito de Samil que estaba abierto toda la noche, acabamos en el Xeral".
¿Es cierto que Soto estaba de permiso en la mili? "Sí" –responde Julián– "De hecho, se libró un mes porque estuvo ingresado; ya se fue al hospital militar que estaba donde ahora la comisaría de López Mora".
Hernández reconoce que, meses más tarde, fue Miguel Costas quien propuso el nombre "que había dicho la compañía": Siniestro Total. Grabaron con Coppini, "porque no quería cantar nadie" y de ahí... Se abrió una carrera que ha durado 30 años. Sus canciones han pasado a engrosar algo así como la banda sonora de varias generaciones, que arrastra la leyenda de la movida de los ochenta.
Con ese nombre enviaron maquetas. Jesús Ordovás, que entonces dirigía un programa radiofónico en Radio Tres (RNE) fue uno de los primeros en interesarse por sus canciones, que le entregaron en una cinta de casette en plena Plaza de España. Aún no se atrevían a emitir "Matar jipis en las Cíes" u otras canciones de contenido demasiado crítico para la época. "Puso la que le parecía más light", asegura.

¿Retrospectiva?

La carrera de aquellos artistas ha tomado distintos caminos pero hoy, a treinta años vista, coinciden en destacar: "Ha pasado volando". La historia de la banda cambió con ocho entradas y salidas desde los miembros fundadores Germán Coppini, Miguel Costas, Alberto Torrado y Julián Hernández, a la actual en que se mantiene Julián, Javier Soto, Óscar G. Avendaño, Ángel González y Jorge Beltrán . Y la discografía del grupo cuenta con 18 discos "oficiales", sin contar singles ni recopilatorios de discográficas.
"Se fue Coppini, con Golpes Bajos, luego con la incorporación de Soto empezaron un ritmo más rhythmandblues, Torrado se fue"... Y Hernández dejó de tocar la batería, Costas pasó a tocar la guitarra y ser voz solista hasta que en 1994 dejó la banda. El paso a grabar en EEUU y la creación de la nueva formación también fueron momentos claves: "Yo tocaba fatal la batería, pero Torrado se apañaba con el bajo...", reconoce Hernández sobre los principios. "La única referencia temporal que tengo es la salida de los discos". "El recorrido fue imprevisible, siempre caótico y pensábamos que el disco que estábamos grabando era el último. Lo seguimos pensando, de todas formas. Pero después de treinta años dices ¡joder, que manera de equivocarse! "
¿Es una leyenda urbana lo de que se cambiaron los instrumentos para hacer un sonido más punk? "Sí, es un mito. Intentábamos tocar bien, pero no nos salía (Risas) Éramos todos guitarristas y había que repartirse los instrumentos". Su primera batería, se la "regaló" Antón Reixa.
Una canción como "Miña terra galega" se hizo para molestar "a la modernidad", porque había mucho moderno en el Rock-Ola de Madrid –asegura Julián– y y era rock clásico, criticado por toda la "gente chupi-guay". Allí conocieron a Almodóvar y Alaska. "En Vigo todo el mundo quería salir todo el mundo recién peinado y con gafas de sol a las 2 de la mañana, de ahí lo de "Fai un sol de carallo".
Su última apuesta, recientemente en Santiago, dieron un concierto con música clásica en el Auditorio de Galicia, podría repetirse. La interpretación de "Galicia gran carallo de sal" con mil personas en pie –single editado en 1986 y publicado por mediación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y presentado en unas jornadas en Santander– dicen que puso la piel de gallina.
Ahora "la historia está en hacer una buena fiesta para celebrar el 30 aniversario en diciembre", avanza Julián Hernández. Y piensa en una "suite", y en involucrar a más personas, como el diseñador del primer disco. Ya hay precedentes: "Que parezca un accidente" se grabó en directo en el cine Salesianos en 2006.
Ahora, ése mismo día, a la misma hora, en el mismo sitio podrían celebrar 30 años del primer concierto de Siniestro Total, que fue el 27 de diciembre de 1981. "Aún tengo el cartel, con venta de entradas en LP ¡aún sin prefijo telefónico!", recuerda Julián. "La verdad es que volver a tocar en Salesianos era lo suyo", concluye.

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