21 de octubre de 2009
21.10.2009
Informe del Plan Nacional sobre Drogas

40.000 adolescentes tienen problemas por fumar cannabis

El cannabis es la droga ilegal que más precozmente se empieza a tomar, y con frecuencia lleva al consumo de otras drogas

21.10.2009 | 18:19
Un joven se fuma un porro

Unos 400.000 jóvenes españoles de entre 14 y 18 años ha consumido cannabis en el último mes y el 2,2 por ciento de todos los adolescentes que consumen esta droga habitualmente -unos 40.000- presentan ya un consumo problemático.

Así se recoge en el II Informe sobre el cannabis, presentado hoy por la Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, quien ha destacado la "marcada" tendencia a la bajada en los consumos de esta sustancia, aunque las tasas entre los adolescentes siguen siendo muy elevadas.

El cannabis es la droga ilegal que más precozmente se empieza a tomar (14,5 años de media en España) y con mucha frecuencia, aunque no siempre, su consumo lleva al de otras sustancias.

El informe, elaborado por la Comisión Clínica integrada por profesionales de distintos ámbitos, pone también de relieve que entre un 7% y un 10% de personas que han probado alguna vez el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia.

Además, un 35,2% de los jóvenes españoles, de entre 14 y 18 años, ha consumido esta droga alguna vez en su vida.

Bienestar al principio, dependencia después

Amparo Sánchez, miembro de la comisión Clínica, ha advertido de que el cannabis es una droga y como tal se comporta en el cerebro, produciendo cierto bienestar al principio, pero dependencia a medio y largo plazo.

Ha señalado que la edad de inicio en el consumo es un factor determinante en la evolución de los efectos de esta droga sobre la salud y ha destacado que "la adolescencia es un periodo crucial".

Los estudios disponibles demuestran que su consumo aumenta el riesgo de problemas sociales, está "claramente vinculado" al fracaso escolar y produce alteraciones en el sistema nervioso central.

Su uso a diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral, que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, resolución de problemas, capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información.

Su consumo puede dar lugar también a trastornos mentales En personas vulnerables, se triplica el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida. También disminuye la secreción de hormonas sexuales.

En las mujeres, reduce el ciclo menstrual y eleva los niveles de prolactina, por lo que puede reducir la fertilidad.

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