18 de octubre de 2009
18.10.2009
ÁNGEL PERALBO - Psicólogo clínico

"No se puede dar vía libre al botellón porque luego sería imparable"

"Hay que dejar claro ante los adolescentes quién establece las normas"

18.10.2009 | 02:41
Ángel Peralbo pasó por el Club FARO. // Joel Martínez

Con los adolescentes es necesario recuperar criterios de disciplina sin caer en el viejo modelo vertical; no hay que dejar impunes sus comportamientos antisociales; hay que poner límites porque los necesitan más que nadie aunque protesten... Ideas como estas le parecen al psicólogo clínico Ángel Peralbo fundamentales para restablecer criterios en la comunicación con los jóvenes.

Activo profesional que pasó por el Club FARO, suyo es el libro El adolescente indomable (La Esfera de los Libros), todo un manual de ayuda a padres desbordados ante el comportamiento de sus hijos.

–¿Son indomables los adolescentes de hoy o el suyo no es más que un título comercial?

–Representa sin duda una queja de padres, profesores y sociedad en general que nuestros adolescentes son capaces de llegar a unas situaciones extremas que, si antes se daban en entornos desestructurados o empobrecidos, hoy ocurren en familias normales.

–Le pongo el ejemplo el botellón de Pozuelo con las agresiones a la policía ¿qué haría con esos jóvenes airados?

–Independientemente de toda la reflexión que toca, de que la impunidad legal es un tema que concierne a la Fiscalía del Menor y no a un psicólogo, pienso que las familias de esos chavales no deben mirar hacia otro lado, deben establecer consecuencias.

–¿Deben quedar o no impunes estos comportamientos?

–Hay una legalidad vigente que se aplica según la edad pero a mí como psicólogo lo que me preocupa es que no se tomen en las familias de ellos decisiones. Si no lo hacen, van a repetir este comportamiento.

–¿Cómo ve usted el botellón?

–El botellón no se puede facilitar porque esta acaparando la actividad de fin de semana de adolescentes. Lo que hay que fomentar son actividades alternativas.

–Pero ¿deben o no prohibirlo los ayuntamientos?

–Pues quizás haya que prohibir, o al menos no darle vía libre porque podemos encontrarnos con aglomeraciones imparables.

–Respeto, disciplina... ¿es posible recuperarlos ya roto el orden jerárquico que antes existía?

–Hay que establecer unos criterios de disciplina mucho más claros que los que existen ahora aunque es exagerado irse a modelos de tiempos pasados. No se puede confundir, por ejemplo, la proximidad del maestro con la falta de disciplina. Hay que dejar muy claro quien establece las normas.

–Poner límites, dice usted...

–El adolescente necesita esos límites más que nadie. Otra cosa es que se queje y proteste pero los necesita y a la postre lo beneficia.

–Hay una lógica entre mayores: nunca tuvieron tanto los adolescentes y nunca fueron tan conflictivos.

–Está claro que la necesidad es un motor de superación, de mejora, de búsqueda de recursos... Si estamos sobreprotegiendo a quienes criamos les estamos haciendo inermes ante las dificultades.

–¿Y la lógica de ellos? ¿No hay que intentar entenderla?

–Desde luego, hay que meterse también en su pellejo, aproximarse a ellos, intentar entenderlos porque sufren muchos cambios en poco tiempo y a eso se añade una sociedad que cambia de modo vertiginoso.

–Una agresión de hijo a padre ¿Puede tolerarse?

–Hay que observar para cortarlas de raíz antes, cuando se ve a un niño manipulador, chantajista, que no pide sino que exige... Si llega a la violencia física no hay que dejarla impune ya en la misma casa.

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