PEDIATRÍA

¿Por qué los médicos respaldan la prohibición de las bebidas energéticas a menores de 18 años?

El consumo de cafeína entre menores provoca irritabilidad, insomnio, cefaleas, ansiedad, falta de concentración o aumento de la tensión arterial.

Hace pocos días la Xunta de Galicia anunciaba su intención de prohibir la venta y el consumo de las denominadas bebidas energéticas a los menores de 18 años, tal y como ocurre con el alcohol

Con esta decisión se ha producido cierto revuelo a pesar de que distintos organismos y sociedades científicas vienen alertando desde hace tiempo sobre el consumo de este tipo de bebidas y sus consecuencias para la salud. 

  • La razón de esta alerta se debe a dos de los ingredientes de estas bebidas: la cafeína y el azúcar.

Como explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN):

  • Un consumo regular de cafeína puede causar dependencia física moderada si se consumen más de 100 mg al día.
  • En cuanto al azúcar, son de sobra conocidos los riesgos que conlleva un excesivo consumo de este ingrediente. 

Teniendo en cuenta la principal edad de consumo de este tipo de bebidas, menores de 18 años, y los daños que pueden ocasionar sus ingredientes, el Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (CNYLM-AEP) ha querido posicionarse sobre la decisión del gobierno gallego. 

El consumo de cafeína entre menores provoca irritabilidad, insomnio o cefaleas.

El consumo de cafeína entre menores provoca irritabilidad, insomnio o cefaleas. / Adobe Stock.

Los riesgos de la cafeína en la edad pediátrica

Los pediatras advierten como muchas de estas bebidas se venden en envases de medio litro, lo que supone que la cantidad de cafeína que contienen equivale a más de dos cafés expresos, además de implicar un elevadísimo aporte de azúcares simples.

Pues bien, según explican desde la AEPl, las investigaciones científicas sobre la cafeína, “ponen en evidencia que su consumo se asocia a:

  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Cefaleas
  • Ansiedad
  • Falta de concentración
  • Patologías metabólicas y cardiovasculares, como taquicardia o aumento de la presión arterial”. 

Y no solo eso. Tomar este tipo de bebidas de forma habitual, además de generar tolerancia, pueden producir adicción.

Por todo ello, los pediatras son tajantes: “no deben ser consumidas en la edad pediátrica”.

El problema de la obesidad y el sobrepeso en la infancia

Los especialistas vienen advirtiendo también del aumento de la obesidad y el sobrepeso en niños y adolescentes. La única forma de acabar con esta tendencia es aprender y practicar estilos de vida saludables, como el ejercicio físico o la alimentación. 

En este sentido, los pediatras insisten en que la bebida por excelencia para el niño y el adolescente es el agua.

  • “Las bebidas azucaradas se deben evitar, forman parte del vértice de la pirámide alimentaria y, por tanto, se deben consumir en cantidades muy pequeñas y esporádicamente”, añaden. 

Pero es que en el caso de las bebidas energéticas, además de azúcares, cuya ingesta, según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica, en los niños no debe superar el 5% del valor calórico total de la dieta, aportan cafeína, cuyo consumo no es recomendable en ningún caso en la edad pediátrica.

El peligro añadido de consumir bebidas energéticas con alcohol.

El peligro añadido de consumir bebidas energéticas con alcohol. / AYUNTAMIENTO DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA. Archivo.

Bebidas energéticas: una puerta a otras adicciones

Otro peligro añadido del consumo de bebidas energéticas es que, a ciertas edades, son consumidas en combinación con alcohol.

Según la AESAN, diferentes estudios han demostrado que estas combinaciones pueden provocar:

  • "Estados subjetivos alterados que, entre otros efectos, incluyen una disminución de la percepción de intoxicación etílica”, con los riesgos que esto supone.

Además, la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), integrada en la AEP, alerta de que el consumo de este tipo de bebidas puede ser la puerta de entrada a otras sustancias tóxicas, que a la larga, pueden provocar adicción. 

El papel fundamental de la familia

Por tiempo, por desconocimiento y porque no siempre es fácil, es probable que muchas familias no revisen el contenido nutricional de los productos que consumen sus hijos.

Por eso, desde la AEP reclaman que exista un adecuado etiquetado nutricional para que las familias puedan hacer la elección más saludable en lo que respecta al consumo de alimentos y bebidas de sus hijos. 

Además, reclaman a las administraciones:

  • "Introducir en el currículum escolar una materia de estilos de vida saludables donde los niños aprendan a cocinar, a planificar su menú, a hacer la mejor elección para su salud, unido a la práctica de actividad física y disminución de la inactividad. Los estilos de vida saludables adquiridos en la edad pediátrica son un seguro de salud durante todo el ciclo vital”.

En cualquier caso, la recomendación de los especialistas no deja lugar a dudas a la hora de desaconsejar el consumo de bebidas energéticas a menores de18 años y compararlo con el alcohol.