Mantener la línea durante el verano es un tarea complicada. Los planes, las comidas y las vacaciones nos hacen un poco más difícil el seguir con la dieta pero podemos seguir cuidándonos sin renunciar a la comida.

Los tés son una alternativa perfecta para incorporar a nuestra rutina diaria y es que además de beneficiosos para la salud, ayudan a adelgazar y aportan saciedad. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la infusión de jengibre y limón, una bebida que se puede consumir tanto caliente, en invierno, como fría en verano.

Esta infusión cuenta con un potente efecto adelgazante gracias al jengibre ya que su acción termogénica y su capacidad para estimular el metabolismo, hacen que el cuerpo almacene menos grasa, reduzca el hinchazón abdominal y se queme más en reposo.

También ayuda a reducir las náuseas, y promueve la digestión y la absorción de nutrientes, combatiendo la indigestión y la acidez estomacal. Regular los niveles de glucosa, así como el colesterol y los triglicéridos.

Además es una rica fuente de antioxidantes, y que combinados con las vitaminas del limón hacen de la mezcla una infusión para mejorar la salud de la piel. La combinación de jengibre con limón es una opción para mejorar la función hepática general, ya que el jengibre tiene efectos antioxidantes y reductores de triglicéridos.

Ingredientes:

  • 1/2 limón
  • 1 trozo de raíz de jengibre
  • 1 taza con agua caliente

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Elaboración:

  1. Calienta el agua en un cazo y cuando hierva añade el jengibre. Deja durante 15 minutos y luego apaga el fuego, tápalo y déjalo reposar durante 5 minutos.
  2. Sirve el té de jengibre en una taza y exprime el medio limón. Para tomarla fría, mete en la nevera o añade hielo.
  3. Para endulzar puedes optar por algún edulcorante natural, una cucharadita de miel e incluso le puedes añadir canela.