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Y Abigail volvió a latir...

"La bailarina sin corazón", un bello e inspirador álbum ilustrado de Nahir Gutiérrez e Iván Harón

La bailarina sin corazón
Nahir Gutiérrez  e Iván Harón 
Mueve tu lengua, 48 páginas

La bailarina sin corazón Nahir Gutiérrez e Iván Harón Mueve tu lengua, 48 páginas

Latidos que explican una vida. Que la reescriben y le devuelven el pulso. El tercer álbum infantil de Nahir Gutiérrez con hermosas ilustraciones de Iván Harón cuenta la historia de cómo saltar por encima de una zancadilla. Y de cómo recuperar la sonrisa y la ilusión. La autora advierte que aceptar el desafío de La bailarina sin corazón la pilló por sorpresa. Como siempre ocurre con las mejores aventuras. El cuento la atrapó enviándole a la cabeza sólo el título. Un regalo al que no podía dar la espalda: no había más remedio que desenvolverlo. Echarle el lazo. Y tirar hacia adelante. La historia, en señal de gratitud, se dejó hacer. "Aún pocas personas lo han leído", afirma, "pero me está bastando para comprobar que ninguna extrae de él la misma conclusión. A veces, ni siquiera el mismo final. Yo espero que esa riqueza perdure lo máximo posible y que quien lo lea encuentre en él justamente lo que busca. Al fin y al cabo, leer es justamente eso, y ése justamente, su milagro".

A pesar de que su origen es literal (dar visibilidad a las cardiopatías congénitas), "y, como dicen en Hollywood, 'based on a true story', hay una fábula que lo trasciende (y que lo hace apto para todas las edades) y es la de esa cualidad tan humana de perder de vista tantas cosas por obsesionarnos con una sola; de amargarnos la vida o vivirla agotados, esclavos de lo que hemos escogido como centro de nuestro universo, sea un talento, un amor, un empleo o las pequeñas decepciones de la vida; de cómo corremos de un lado a otro, como pollos sin cabeza, perdiendo de vista que el simple hecho de que estar vivos es ya de por sí un milagro. Pasando por alto grandes de las pequeñas cosas que tejen el tapete de una existencia, y hasta a la gente que nos quiere y nos ayuda a coserlo día a día". De modo que esta historia tiene "algo de ajuste de cuentas con lo tramposa que puede ponerse a veces la vida. Es como decirle a la cara que no te vas a rendir..."

La voluntad de Gutiérrez fue escribir "un texto hermoso y altamente connotativo, es decir, que aunque quizá haya palabras que puedan no comprender, el conjunto les resulte luminoso, les transmita buenas sensaciones. Porque alguien dijo que hay que exponer a los niños a la belleza lo mismo que se les saca a que les dé el sol y para pequeñas trabas del vocabulario ya están los padres. Al fin y al cabo, en eso consiste aprender a leer€"

Pasemos al ilustrador, Iván Harón: "A Nahir le gusta decir que ilustro 'de dentro hacia fuera', queriendo decir que parto de algo tan inasible como es el sentimiento o la emoción que se está describiendo y lo plasmo en imágenes. No es una historia fácil de ilustrar pero creo que ninguna lo es en realidad porque tienes que interpretar la historia y como lectores, cada uno lee algo distinto porque lo pasa inevitablemente por el tamiz de la propia experiencia".

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