11 de noviembre de 2012
11.11.2012

Alertan de que crecen los ataques internos desde el propio ejército afgano

11.11.2012 | 01:00

El repliegue de las tropas españolas en Afganistán comienza oficialmente hoy, de forma simbólica, cuando se celebre en la base Ruy Gómez de Clavijo de Qala e Naw el acto de traspaso del mando del contingente español de manos de la Brigada Paracaidista (Bripac) a la Brigaga de Infantería Ligera Aerotransportable Galicia VII, (Brilat). El coronel Luis Cebrián Carbonell, jefe de la Bripac, traspasará el mando al coronel Fernando González-Valerio que está al frente de la Brilat.
La Brigada Ligera Aerotransportable asume el "importante reto" de iniciar el repliegue con un 10% menos de efectivos que la Bripac y durante los próximos meses deberán proceder al cierre de los dos puestos de combate avanzados de Ludina y Moqur para concentrarse después en la base de Qala e Naw. La Brilat desplaza a Afganistán a un contingente de algo más de mil soldados de los que se 668 están ya desplazados en el país asiático.
La cuarta rotación saldrá mañana lunes desde el aeródromo militar de Lavacolla con otros 190 militares destinados en la base General Morillo de Figueirido. El despliegue se completará en las próximas semanas con la salida de una última rotación integrada por otros 215 soldados procedentes de la base pontevedresa.
Del millar de soldados que la Brilat moviliza en Afganistán, se calcula que algo menos de la mitad pertenecen a la base General Morillo, con sede en Figueirido.
Cerca de medio centenar de soldados de las fuerzas multinacionales desplegadas en Afganistán han perdido la vida en 2012 en ataques desde el interior, conocidos como "green on blue" (verde contra azul), similares al que sufieron ayer las tropas españolas en Moqur, según indica la agencia Efe, y en el que resultó herido leve este teniente de la Brilat que instruye a los propios militares afganos. En un incidente similar, dos guardias civiles españoles, y un intérprete español de origen iraní perdieron la vida en Qala e Naw en agosto de 2010 cuando impartían clase a miembros de la Policía afgana.
Estos ataques, cuyo nombre hace referencia a los colores de los uniformes internacional y afgano, se han recrudecido a lo largo de 2012, frente a los más de treinta registrados en 2011, pese a las medidas especiales de seguridad que la alianza multinacional adoptó para intentar detenerlos. Su aumento coincide, además, con el anuncio de EE UU de que retirará el grueso de sus tropas a lo largo de 2014. Habitualmente, son obra de milicianos talibán que logran infiltrarse en las fuerzas de seguridad afganas o usan sus uniformes, mientras que otros se consideran fruto de choques por diferencias culturales o personales.

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