27 de marzo de 2019
27.03.2019

Incendio en Rianxo: "Casi no lo vimos venir, por poco arrasa nuestras casas"

El fuego originado a las 8 de la tarde del lunes sigue activo tras quemar un millar de hectáreas

27.03.2019 | 05:56

Los montes de Barbanza (Arousa Norte) vuelven a teñirse de negro. El voraz incendio declarado en la tarde-noche del lunes en el ayuntamiento coruñés de Dodro seguía activo esta madrugada después de arrasar un millar de hectáreas, la inmensa mayoría en el Concello de Rianxo.

Y no se trata de monte raso, matorral o pastizales, como sucede en otros grandes incendios. En esta ocasión lo sucedido resulta mucho más grave porque ha sido devastada una importante masa arbórea. Es cierto que incluye algunas zonas de eucalipto, pero sobre todo se perdieron pinares.

Como también se vieron afectadas especies autóctonas y grandes plantaciones de arbolado que realizaron vecinos, comuneros y Administraciones públicas en los últimos años para tratar de repoblar un terreno que ya había sido castigado en infinidad de ocasiones anteriormente.

Pero todo ese esfuerzo realizado para repoblar zonas quemadas, y sobre todo, el trabajo de la naturaleza para abrirse camino durante décadas, se ha ido al traste en un abrir y cerrar de ojos en este rincón de la orilla norte de la ría de Arousa donde se sitúa, ironías del destino, el Monte da Pena.

El viento de componente norte, por momentos intenso, no solo dificultó las labores de extinción, sino que hizo que las llamas se extendieran sin control y saltaran de un lado a otro sin descanso, originándose focos de forma continuada tanto de noche como de día, incluso separados varios cientos de metros.

Las llamas fueron capaces de saltar cortafuegos, carreteras e incluso la autovía de Barbanza, llegando a situarse a las puertas de decenas de viviendas y negocios. "Nunca vi cosa igual", explicaba uno de los ciudadanos afectados.

Especialmente preocupante resultó la situación en el lugar de Meiquiz, donde la proximidad del fuego a las casas hizo que a media mañana se decretara la Situación 2.

Un nivel de alerta que permanecería activo durante todo el día, ya que el fuego iba a seguir acechando viviendas tanto en ese punto de la parroquia de Leiro como en otros, pertenecientes a las de Asados, Rianxo y Araño.

El fuego no se detenía y tampoco hacía distinciones, de ahí que también llegara al lado del patio de varios centros educativos, provocando el desalojo el Instituto de Educación Secundaria de Rianxo, situado en el lugar de Rianxiño, y el de una escuela de la parroquia de Leiro, ubicada en Rañó.

Bexo, Burés, Laíño, Abuín, Brión, Araño, Asados, O Barral, Somoza, Isorna y Vilas son solo otros lugares salpicados por esta tragedia medioambiental que mantuvo en vilo a los vecinos tanto la noche del lunes como la de ayer, pues cuando los medios aéreos se retiraron seguían activos varios focos y el viento no hacía más que arreciar, por lo que se temía una madrugada muy complicada en Rianxo.

Un pueblo en el que, tristemente, empiezan a acostumbrarse a este tipo de tragedias. "No es la primera vez que nos pasa esto; ya en ocasiones anteriores pasamos noches enteras vigilando nuestras casas ante la proximidad de las llamas", explicaba Marisol, una vecina de Isorna.

"Todo parecía controlado y a media mañana empezaron a reavivarse las llamas, y como el viento no dejaba de soplar, el fuego se extendió rápidamente hacia lugares que parecían inverosímiles, afectando incluso a pequeños trozos de monte situados entre casas o carreteras", indicaba un vecino de Burés mientras colaboraba en la extinción.

"Casi no lo vimos venir y por poco arrasa nuestras casas", apostillaba el propietario de un restaurante situado entre ese lugar y la parroquia de Araño.

Pero no todos podían hablar. Manuel, un octogenario de Leiro, solo sollozaba. Con una boina calada, de esas que ya solo parecen usarse en el rural -cada vez menos-, un pitillo sin filtro en la temblorosa mano derecha y la voz entrecortada, acertaba a decir que aquello que estaba presenciando, una vez más, era "una tragedia". No quiso hablar más, pero sus llorosos ojos lo hacían por él.

Otros vecinos de Rianxo trataban de recobrar fuerzas tras luchar contra las llamas. Con la cara recubierta de ceniza y sudor, las manos arañadas, la ropa sucia y el alma en vilo, trataban de encontrar una explicación a todo cuanto estaban padeciendo.

"Estamos a punto de perder nuestras casas y muchos ya perdieron fincas de cultivo y huertos", señalaban antes de sentenciar: "Esto es culpa de los pirómanos, y lo que había que hacer era cogerlos y... (castigarlos)".

Otros se posicionaban sobre una de las líneas de investigación con más peso ayer, incluso confirmada por el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y la subdelegada del Gobierno en A Coruña, Pilar López-Rioboo. Se trataría, como avanzó FARO en la edición digital, de un fallo en el tendido eléctrico a su paso por el Alto de Bexo, justo en la frontera entre Dodro y Catoira.


Las chispas del cableado

Parece que habrían saltado chispas del cableado que cayeron sobre restos de maleza totalmente secos que habrían quedado esparcidos tras un desbroce realizado hace semanas.

Y claro, aquella terrible combinación de chispas eléctricas y paja seca habría resultado explosiva. El viento, las altas temperaturas y lo "sucio" que está el monte desde que ya no se aprovecha como antes se encargaron de hacer el resto.

Esta teoría se extendió casi tan rápido como las propias llamas, por eso algunos vecinos declararon a FARO: "Si eso es cierto, la empresa responsable tiene que pagar muy caro por todo esto".

Algo así opinaba también una madre que desde el muro de su huerta mostraba a su hija, de apenas cuatro años, las llamas que se acercaban monte abajo y que, afortunadamente, fueron detenidas a tiempo por los equipos de extinción.

Unos servicios, dicho sea de paso, que otras veces son criticados -como también lo serán ésta-, pero que realizaron un despliegue sin precedentes e hicieron todo lo posible para frenar el fuego cuanto antes.

La madre aludida explicaba a aquella niña qué hacían esos hombres vestidos de naranja y provistos de casco, al tiempo que trataba de convencerla de que estaba a salvo y de que eso de "jugar con fuego" nunca trae buenos resultados.

Quizás fueran las mismas palabras que escuchaban de sus padres otros niños en diferentes rincones de Galicia, ya que la temporada de incendios ha comenzado ya, y de manera preocupante.

Tanto es así que mientras se luchaba contra las llamas en Rianxo y Dodro, los servicios de extinción y los vecinos actuaban en lugares como As Cavadas, en la parroquia de San Lourenzo de Nogueira (Concello de Meis). Este incendio se inició poco después de las cuatro de la tarde y destruyó 2.000 metros cuadrados.

Pero había más! Por ejemplo en Lousame y Noia -muy cerca de Rianxo-, donde ardieron 78 hectáreas, de las cuales 73 eran de monte arbolado. Y también puede citarse el del municipio coruñés de As Pontes de García Rodríguez, con 22 hectáreas afectadas.

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