Alrededor de la mitad de la población adulta del área sanitaria tiene un nivel de colesterol alto

El doctor Carlos Názara ofrece hoy en Pontevedra una charla a facultativos sobre el nuevo medicamento conocido como la “vacuna del colesterol” | “Reduce un 50% el colesterol LDL del que se parta”, destaca

Gente haciendo ejercicio en la Illa das Esculturas de Pontevedra.

Gente haciendo ejercicio en la Illa das Esculturas de Pontevedra. / GUSTAVO SANTOS

Alrededor del 50% de la población adulta del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés tiene hipercolesterolemia, es decir, una elevación de los niveles de colesterol en sangre por encima del rango de valores que se considera óptimo.

“Por enfermedad cardiovascular fallece una persona cada cuatro minutos en España y el gasto en este sentido para la sanidad es de 13.500 millones de euros cada año”, añade el pontevedrés Carlos Názara Otero, doctor en Medicina y especialista en Medicina Interna y responsable de la Unidad de Lípidos y Riesgo Cardiovascular del centro médico Adeslas de Pontevedra, que hoy ofrecerá una charla a un grupo de médicos sobre esta cuestión y sobre un nuevo y revolucionario tratamiento, mal llamado la “vacuna del colesterol”.

Se trata de un fármaco cuyo principio activo es el “inclisiran” y que se administra en formato de inyección dos veces al año, logrando reducir el colesterol. Los pacientes deben seguir una dieta pobre en grasas y pueden seguir tomando estatinas (los medicamentos tradicionales usados para tal fin).

“Ante todo hay que aclarar que no es una vacuna. Porque una vacuna es una sustancia que se administra para hacer una modificación en el sistema inmunológico para la producción de anticuerpos para vencer una enfermedad. Sin embargo, esto es una fármaco novedoso que actúa de forma fisiológica en la regulación del colesterol en la sangre”, resume el también directivo de la Sociedad Gallega de Hipertensión y Riesgo Vascular.

“Reduce un 50% el colesterol LDL del que se parta"

Carlos Názara Otero

— Médico

Hasta ahora esto se conseguía con dieta y las estatinas, que frenan la producción de colesterol. El inclisiran lo que hace es interferir con el ARN y limitar la producción de los niveles de LDL (colesterol malo).

“Reduce un 50% el colesterol LDL del que se parta, porque generalmente estos pacientes ya están con estatinas y pueden estar en torno a 90 o 100. De este modo, se pone en objetivos”, subraya Carlos Názara.

Las condiciones de prescripción a través de la sanidad pública y privada son muy restrictivas, de modo que hoy por hoy solo se puede recetar en aquellos casos de hiperlipemia familiar (genética) y en los de enfermedad cardiovascular establecida (infarto de miocardio, ictus y enfermedad arterial periférica).

“El paciente no puede tener un colesterol por debajo de 100, porque entonces no puedes tratarlo”, señala el especialista.

En este sentido, recuerda que por lo general estos pacientes ya deberían tener un colesterol LDL por debajo de 55, tomando estatina, mientras que para una persona no enferma ni con riesgo cardiovascular lo aconsejable es un máximo de 116.

“Es un producto caro, por eso la Agencia Española del Medicamento y el Ministerio lo han restringido tanto, de modo que yo a un paciente con niveles por debajo de 100 no lo puedo tratar con inclisiran. Es un problema importante que detectamos, sobre todo teniendo en cuenta lo que suponen las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte”, se lamenta.

La principal ventaja es que en pacientes con riesgo alto el tratamiento permite contrarrestar el abandono de las estatinas

Asimismo, el inclisiran solo lo pueden prescribir los especialistas en Medicina Interna, Cardiología y Endocrinología. En Atención Primaria no de momento. Por otro lado, “la inyección debe ponerse en el centro hospitalario y la venta solo se realiza a través de las farmacias hospitalarias”, informa Carlos Názara. “Se pone una primera inyección, la segunda a los tres meses y después ya dos veces al año”.

La principal ventaja es que en pacientes con riesgo alto el tratamiento permite contrarrestar el abandono de las estatinas, “que sabemos que se produce en casi la mitad de ellos a los dos años de haber sufrido el infarto”. Lo mismo ocurre con el hábito tabáquico, que recuperan transcurrido ese tiempo.

“De este modo aumenta la adherencia al tratamiento, porque tienen que venir a ponérselo y si no vienen se les va a llamar”, celebra.

En su opinión, aunque el medicamento sea caro actualmente, ya que Novartis tiene la patente de Leqvio, compensa aumentar su administración para ahorrarlo en otros tratamientos, ingresos, operaciones...