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Campelo lidera la reactivación económica de las lonjas de la ría con el 60% de todos sus ingresos

Subasta de almeja en la lonja de Campelo, en el concello de Poio. Gustavo Santos

Tras finalizar el año 2020 con los peores datos de la última década, debido a que los confinamientos y el cierre de la hostelería lastraron la venta del pescado y marisco no solo en Pontevedra, sino en toda la comunidad gallega, a dos meses de finalizar el año, los datos provisionales compilados por la Consellería do Mar reflejan una importante reactivación económica en las lonjas de la ría, encabezada por la de Campelo, que suma el 60% de la facturación de las cuatro rulas.

Con fecha de ayer, la facturación total registrada en las lonjas de Pontevedra, Campelo, Marín y Portonovo alcanza los 9,12 millones de euros. En concreto, las ventas de pescado y marisco alcanzaron hasta ahora los 9.126.428,77 euros y han despachado un total de 1.825.498,35 kilos de producto marino.

Estas cifras suponen un incremento de la facturación de un 37,2% respecto al total registrado en 2020 y un aumento del 3% en los kilos vendidos en ese mismo ejercicio, puesto que las lonjas de la ría cerraron el año pasado con tan solo unos beneficios de 5,72 millones de euros y con 1,76 kilos de producto vendido.

Datos por lonjas

De los más de nueve millones acumulados este 2021 en ventas, la lonja de Campelo es la que más facturación ha registrado, puesto que el 60% de los ingresos fueron contabilizados en las subastas de Poio, en concreto unos 5,4 millones de euros. Le sigue la lonja de Marín, con 2,2 millones de euros en ventas y la de Portonovo con 1,3 millones. Por último, el Mercado de Pontevedra ha obtenido en lo que va de año un total de 110.179 euros de facturación.

En cuanto al volumen de pescado y marisco despachado, Marín fue la lonja que más kilos logró despachar, con un total de 826.215 kilos de producto, seguida de Portonovo con 580.787 kilos, Campelo con 411.392 kilos y Pontevedra con 7.103 kilos.

Puesto que la irrupción de la pandemia supuso que el 2020 fuera un “año perdido” para prácticamente todos los sectores a la hora de establecer comparativas, si se cotejan los datos actuales con los registrados en 2019, se puede constatar que la facturación en 2021 ha sido superior y todavía falta cerrar el último trimestre.

Así, en comparación con el 2019, la facturación registrada este año hasta el mes de octubre es un 3,7% superior a los beneficios obtenidos a lo largo de todo el 2019. No obstante, los kilos de pescado y marisco vendidos este año no superan el 45% del volumen de producto marino despachado en 2019, puesto que ese año se acumuló un total de 3.315.479 kilos.

En la última década solo en el año 2018 se puede encontrar una facturación superior a la actual, puesto que en ese año las lonjas pontevedresas llegaron a superar los 10,2 millones de euros. De hecho, hay que remontarse al 2012 para encontrar una cifra similar al volumen de ventas actual, ya que en ese año se alcanzaron unos beneficios de 9,3 millones de euros, cuantía que este año podría verse superada teniendo en cuenta la tendencia en las subastas.

Por otra parte, cabe destacar que las cifras registradas en los años 2020 y 2021 en relación a los kilos vendidos de pescado y marisco son las más bajas de la última década, lo que deja patente el elevado precio que han alcanzado los productos de la ría.

Polígonos de bateas

Tras acumular más de dos meses consecutivos sin actividad extractiva alguna en los polígonos de bateas de la ría de Pontevedra, tanto en el litoral de Poio como en el de Bueu, el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño en Galicia (Intecmar) notificó ayer la autorización para reactivar las extracciones en el polígono denominado Portonovo A, que al igual que los demás situados en la ría permanecía inoperativo desde mediados del pasado mes de agosto.

Tras los controles analíticos efectuados por Intecmar, el organismo detectó niveles de toxicidad inferiores a los legalmente establecidos, por lo que se procedió a autorizar la reanudación de la actividad extractiva en la zona.

Respecto al resto de polígonos de la ría pontevedresa, estos permanecen clausurados debido a la presencia de la biotoxina lipofílica. Cabe recordar que en 2020, la toxina llegó en agosto a la ría y la prohibición del Intecmar no se levantó hasta el 5 de enero de este año, es decir, que durante unos cinco meses estuvieron paralizados. A excepción del polígono Portonovo A, de repetirse lo ocurrido el pasado año, los bateeiros no podrán acudir al resto de polígonos de la ría a extraer mejillón hasta enero.

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