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El DNI 4.0, un problema para las tiendas de fotografía

Las comisarías hacen desde el 2 de agosto las fotos de carnet “in situ”, derivando en pérdidas económicas para los fotógrafos

Estudio para retratos del fotógrafo Dicenfot.  | // RAFA VÁZQUEZ

Estudio para retratos del fotógrafo Dicenfot. | // RAFA VÁZQUEZ

El pasado lunes, 2 de agosto, entró en vigor el nuevo documento nacional de identidad europeo, el DNI 4.0 y en Dicenfot no encuentran motivos para el optimismo. En este estudio de fotografía, ubicado en el número 1 de la Rúa Cruz Gallastegui de Pontevedra, llevan 32 años dedicando su vida al mundo de las imágenes, pasando de generación en generación, y siempre vinculados a la fotografía de carnet. A partir de ahora, las fotos del DNI se harán en la propia comisaría; razón de peso para que los fotógrafos hayan manifestado su enfado. “Las fotografías para el carnet de identidad suponen una parte muy importante de nuestros ingresos diarios, más aún en una situación de crisis económica como la que estamos viviendo".

Esta noticia es un varapalo enorme, que supone para algunos entre el 50% y el 60% de su facturación, y que puede llegar a forzar el cierre”, explican desde Dicenfot.

“En Pontevedra llegó a haber hasta 38 tiendas de fotografía, ahora sólo quedan cinco”, alertan desde Dicenfot

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La delicada situación que viven los negocios de fotografía es, desde hace tiempo, una evidencia representada en los cierres sistemáticos de estudios producidos en ciudades y zonas rurales. En las últimas tres décadas “en Pontevedra llegó a haber hasta 38 tiendas de fotografía, ahora sólo quedan cinco”, alertan desde Dicenfot. Es por ello que tachan de “incomprensible” una medida que “sólo conseguirá cargar de trabajo a los agentes de policía” y que, además, “no tienen porqué contar con formación para realizar fotografías”. “Lo razonable es que la policía se encargue de cuestiones relacionadas con su profesión, y no del sector de los fotógrafos”.

José Salgueiro en su estudio de la calle Oliva.   | // RAFA VÁZQUEZ

José Salgueiro en su estudio de la calle Oliva. | // RAFA VÁZQUEZ Nerea Fernández

En Dicenfot creen que prescindir de los profesionales acabará por acarrear problemas a la hora de realizar las fotografías y ponen de ejemplo el caso de bebés o niños. “Es muy complicado sacar una fotografía de carnet a un niño pequeño, requiere de paciencia y habilidad porque casi nunca están quietos”, relatan, algo aún más difícil empleando cámaras webcam en lugar de dispositivos profesionales.

“Las fotografías para el carnet de identidad suponen una parte muy importante de nuestros ingresos diarios, más aún en una situación de crisis económica como la que estamos viviendo"

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José Salgueiro tiene su estudio de fotografía, Fotoskye Studio, en el local 5 de las Galerías de la Oliva y comparte la decepción de sus compañeros de sector. “Estoy totalmente en contra de esta medida. Ya acarrea suficientes problemas para nosotros la digitalización y la llegada de los teléfonos móviles, para sumar más dificultades a un sector que lucha por subsistir”, opina.

La pandemia supuso la cancelación de las bodas y eventos, que suponen el grueso de los ingresos fotográficos durante los meses de verano, mientras que las fotos de carnet “son el día a día en los meses de invierno”

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La crisis del coronavirus fue aparejada a la cancelación de bodas y eventos, que suponen el grueso de los ingresos fotográficos durante los meses de verano, mientras que las fotos de carnet “son el día a día en los meses de invierno”. “Es como si nos quitaran un brazo; un fotógrafo necesita las dos manos para sujetar la cámara”, detalla Salgueiro. Además, el profesional comparte la idea de que “las personas no son conscientes de la complejidad que entraña fotografiar a un niño; de 1.000 bebés que he podido retratar en mi estudio, 950 han supuesto repeticiones”.

Los fotógrafos organizan una recogida de firmas


En la página web de su estudio, José Salgueiro tiene en marcha una recogida de firmas virtual, organizada por la Federación Española de Profesionales de la Fotografía e Imagen, “ en la que participan estudios de fotografía, fabricantes, distribuidores y asociaciones del sector para pedir apoyo a la ciudadanía y tratar de que esta medida se revierta”. Su principal defensa radica en que “las directrices Europeas recogen las funcionalidades de este nuevo documento, y sus directrices de seguridad, así como unos niveles descriptivos de la información que del ciudadano debe recoger, pero no se especifica el método de expedición, ni dónde se debe tomar la fotografía”. De esta forma, el sector de la fotografía se alza en pié de guerra para tratar de frenar una medida que califican de “injusta” y que temen se materialice, “como ya sucedió con las fotos del carnet de conducir”. “Ahora son los psicotécnicos los que toman las fotos y no existe opción para que los usuarios lleven sus propias imágenes”, critican desde Foto Robel en Marín, en donde el fin de las fotos de carnet se cifra “en torno a un 30%” de caída en la facturación.

Piden un servidor digital para todos


El nuevo DNI 4.0, un carné de identidad que se podrá llevar en el móvil, traerá grandes ventajas en utilidad y seguridad para los ciudadanos. Sin embargo, el hecho de que la imagen de identificación sea digital, con la que se pretende reducir tiempos de espera durante las renovaciones ordinarias del documento, no ha gustado a los fotógrafos. “En países como Dinamarca o Suecia cada fotógrafo tiene un programa conectado con las comisarías de policía para, una vez hechos los retratos de carnet, enviarlos a las dependencias policiales. Es una solución que permite llevar ya la foto digitalizada, ahorrando tiempo, pero evitando que tenga que ser hecha a través de una webcam con poca calidad”, indica José Salgueiro.

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