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Pontevedra

De pubs a hostales: el centro histórico se reinventa

Los garitos de la pontevedresa zona monumental cierran sus puertas para reabrir convertidos en apartamentos turísticos

El antiguo local de ocio nocturno Domus se transforma en un edificio de viviendas turísticas | // RAFA VÁZQUEZ

Hubo una vez un tiempo, no tan lejano, en el que las mascarillas sólo existían en el imaginario popular el día en que al común de los mortales le tocaba revisión en el dentista. Un tiempo en que la zona vieja de Pontevedra era un lugar propicio a la diversión, el núcleo de la fiesta y donde la única fiebre que podía contagiarse era la del sábado noche. Ni había virus ni ganas de dormir. Entonces, nada parecería poder con los jóvenes, tampoco con las ganas de fiesta. Era el 2019. Un año que, sin la menor sospecha, marcaría un antes y un después para la existencia humana.

Una pandemia más tarde, las mascarillas ya no son sólo algo habitual en el dentista y las fiestas han pasado a ser poco más que un espejismo pasajero. Son varios los garitos, pubs y discotecas que se han despedido de la noche pontevedresa, cerrando sus puertas ante una de las crisis económicas más duras de la historia. Sin embargo, la esperanza, como la vida, prevalece en la adversidades y ahora un nuevo modelo de negocio, el de los apartamentos turísticos u hostels, cobra fuerza entre las calles empedradas de la vieja Pontevedra.

“Vi una oportunidad de mercado. El nuevo concepto de hostel suponía un nicho empresarial que no estaba cubierto en Pontevedra"

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En el número 12 de la calle Enfesta de San Telmo, uno de los lugares más carismáticos del ocio nocturno pontevedrés al ser conocido como el edificio que albergó durante años el pub Domus, se trabaja desde principios del mes de mayo en la construcción de un edificio de viviendas dedicadas al hospedaje. En el inmueble se invertirán unos 342.000 euros, según consta en la documentación de esta rehabilitación al que los servicios urbanísticos del Concello de Pontevedra le entregaron licencia en noviembre de 2020. Los promotores del proyecto explican que están en construcción siete viviendas para uso turístico repartidas entre el primer y segundo piso, que cuentan con una superficie útil de 196 y 151 metros cuadrados respectivamente. Además, en la planta baja se proyecta el diseño de una recepción. Con un plazo de ejecución de 18 meses se baraja la apertura a principios del próximo verano.

En la Boa Vila, el turismo de hostal, u ‘hostel’, vive una expansión sin precedentes. Sus bajos precios atrapan al cliente y su alta rentabilidad atrae a grandes inversores. Julio Barral es el propietario de otro edificio histórico en la calle Charino, que el pasado enero empezó sus obras para abrir a los turistas en torno al próximo mes de noviembre. Barral explica que el nuevo modelo de hostel trata de “renovar el tradicional concepto de albergue”, apostando por una mayor calidad en los servicios, las decoraciones más cuidadas e incluso la posibilidad de contar con habitaciones privadas, distinguiéndose, así, de los hostales típicos que ofertan literas o baños compartidos.

En frente al pub Patrimonio, el Hostel Charino se sitúa en una de las arterias principales de la movida nocturna pontevedresa. “Vi una oportunidad de mercado. El nuevo concepto de hostel suponía un nicho empresarial que no estaba cubierto en Pontevedra y, aunque la pandemia supone cierto riesgo para un negocio que se sustenta en compartir zonas comunes, creo que el año que viene la situación mejorará mucho. Los indicadores antes del estallido del coronavirus eran claros: la gente apostaba por un turismo “low cost” y basado en la interacción social”, explicó el emprendedor.

Y es que el turismo de hostels se constata como la alternativa a la masificación hotelera y en Galicia existe una gran oportunidad para la proliferación de estos negocios a raíz de la red de visitantes que cada año atrae el Camino de Santiago. “Es un tipo de establecimiento hotelero muy desarrollado en países como Portugal y que parece que, poco a poco, se va ampliando en Pontevedra”, indicó Barral. El Hostel Charino se proyecta en un inmueble de tres plantas que “contará con habitaciones individuales en la zona superior y espacios comunes como la terraza, la cocina y la cafetería ubicada en la planta baja”.

En cuanto al tipo de turistas al que va destinada la instalación, Juan Barral detalló un negocio “enfocado a grupos sociales de menor poder adquisitivo y peregrinos”. En definitiva, un tipo de cliente eminentemente joven que busca sacar el máximo rendimiento de su dinero y disfrutar “de plena conectividad”. Un factor, este último, que llevó al emprendedor a ofrecer una zona WIFI gratuita para cubrir las necesidades tecnológicas de los viajeros.

Sólo hace falta un paseo por la zona monumental para percatarse del “boom” de construcciones que vive la Boa Vila en torno al turismo de “hostels” y apartamentos. Así es el resurgir romántico de la idea del hospedaje en Pontevedra. Al hostel en construcción de la calle Charino y a los apartamentos de la calle Enfesta de San Telmo se une otra pensión en el número seis de la calle Isabel II. Se trata de un edificio también histórico, frente al Bar Reixas, que recibió licencia en mayo de 2020 y que albergará una pensión en su planta superior y un local de restauración en el bajo. Un tipo de negocio en expansión. El turismo de moda está basado en el localismo y en la experiencia de conocer una ciudad como un miembro más de su comunidad urbana.

“Esta semana colgamos el cartel de completo”

El Día de Galicia, 25 de julio, está a la vuelta de la esquina y, como es habitual en estas fechas, son muchos los peregrinos que aprovechan para cuadrar su llegada a Santiago de Compostela con la tradicional Ofrenda al Apóstol. Este flujo de caminantes se nota especialmente en los albergues y hostales de Pontevedra que, como en el caso de Acolá Hostel, cuelgan estos días el cartel de completos. Candela Garrido es la directora de este negocio hostelero, ubicado en la calle Arcebispo Malvar, que cuentan con tres edificios dedicados al hospedaje de peregrinos y viajeros.

“Quiero pensar que con el avance de la vacunación la situación va a mejorar y que pronto volvamos a la normalidad”

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“La temporada alta y el hecho de que estemos celebrando año Xacobeo se ve reflejado positivamente en las reservas”, explica, aunque aclara que “el aforo sigue siendo reducido”, debido a las restricciones sanitaria que obligan a limitar la convivencia en las zonas comunes, como las cocinas, por las que se caracterizan este tipo de establecimientos hoteleros.

Candela Garrido abrió el Hostel Acolá en 2017, y año a año fue creciendo hasta el actual complejo hostelero que ofrece alojamiento en tres inmuebles diferentes. El pasado invierno se vio abocada al cierre temporal, con motivo de la pandemia de coronavirus y la escasez de reservas registradas en aquel momento. Sin embargo, Garrido no perdió, ni pierde, la esperanza, “debemos seguir trabajando, porque cada vez queda menos para salir de esto. Y, aunque la hostelera no oculta su preocupación de cara a la temporada baja, confía en el buen ritmo en la administración de las vacunas, como medida para seguir promoviendo el turismo seguro durante los meses de invierno. “Quiero pensar que con el avance de la vacunación la situación va a mejorar y que pronto volvamos a la normalidad”.

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