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Un vino en la frontera local

El barrio pontevedrés de Estribela solo cuenta con dos bares abiertos, a los que acuden a diario clientes tanto del municipio capitalino como de la vecina Marín

Interior del Bar Rebeca, en la parroquia pontevedresa de Estribela. // GUSTAVO SANTOS

Interior del Bar Rebeca, en la parroquia pontevedresa de Estribela. // GUSTAVO SANTOS

El barrio pontevedrés de Estribela cuenta con solo cuatro bares, pero dos de ellos, “El Puerto” y el “Proa”, llevan tiempo cerrados.

Por el contrario, el “Bar Rebeca” y el “Bar Fariña” están en plena actividad. A ellos siguen acudiendo los vecinos de la zona, pero no son los únicos. También son asiduos los que residen en las calles más cercanas de Marín, en Cantodarea.

Aunque el “Rebeca” y el “Fariña” cuentan con muy poco aforo en interior actualmente debido a las restricciones por la pandemia del COVID, aquellos que prefieren disfrutar de una consumición bajo techo optan estos días por estos locales, en Pontevedra.

Y es que en el municipio de Marín, al encontrarse en el nivel alto de restricciones, frente a la capital, en el medio-bajo, actualmente no está permitido el consumo en interior.

María Juanatey, la responsable del “Bar Rebeca”, asegura que en general la pandemia ha hecho caer el consumo en la hostelería, pero que los clientes habituales siguen siendo los mismos.

Pontevedra y Marín, o lo que es lo mismo, Estribela y Cantodarea, están separadas por una fuente, que hace las veces de frontera.

La libre circulación entre Estribela y Cantodarea pende de un hilo estos días por la posible entrada de Marín en el nivel máximo de restricciones

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Con el cierre de la mitad de los bares de Estribela, se acentúa todavía más el ambiente en el margen marinense, donde ya en los primeros metros hay varios bares y cafeterías, estos días llenos en las terrazas debido al buen tiempo.

Más duros fueron los días del confinamiento y aquellos en los que los municipios quedaron cerrados perimetralmente, ya que las familias vivieron serias complicaciones para tareas diarias como hacer la compra o ir a la farmacia. Las distancias, al no poder pisar el concello vecino, se multiplicaron e ir a por pan era toda una odisea.

Todo ello provocó que incluso el Concello de Pontevedra intercediese en favor de los vecinos el pasado mes de enero, cuando el municipio quedó cerrado. El gobierno local pidió a la Xunta que fuese más flexible con las personas que viven en barrios limítrofes entre concellos.

Mucho más fácil fue todo cuando Pontevedra, Marín, Poio y Sanxenxo formaban parte de una única “almendra”, lo que permitía la libre movilidad. En la actualidad, es libre en toda Galicia salvo en los concellos perimetrados.

Precisamente por esta última razón, la libre circulación entre Estribela y Cantodarea pende de un hilo estos días, ya que el aumento de positivos en Marín perfila con fuerza la posibilidad de que este municipio sea cerrado perimetralmente al entrar en el nivel máximo de restricciones, una decisión que se tomará este viernes.

Marín, bajo vigilancia estrecha, supera los 100 positivos

Marín, con 103 positivos, seguirá bajo vigilancia estrecha por parte del Sergas debido al preocupante incremento de casos activos en el municipio, que ya superan el centenar y que suponen una incidencia superior a los 400 por cada 100.000 habitantes. Así lo anunció ayer Sanidade en la rueda de prensa en la que se dio cuenta de las decisiones tomadas por el comité clínico que asesor a la Xunta en materia de COVID. Y es que en los últimos siete días se produjeron 57 contagios en Marín, una cifra que aumenta hasta los 94 desde hace dos semanas. Según los datos del Sergas, la incidencia acumulada a 14 días es de 400, por lo que “es un municipio en el que hay un seguimiento especial para ver la evolución”. Cerca de la mitad de los positivos de la última semana se detectaron en los cribados, tanto en los centros educativos, como a la población general en el pabellón de A Raña y en farmacias, “lo que ratifica la estrategia de realizar” estas pruebas para localizar asintómáticos. Marín es el único municipio de la comarca pontevedresa en nivel alto de restricciones (el anterior al cierre perimetral) lo que supone la prohibición de utilizar el interior de la hostelería, mientras que Sanxenxo y Poio continúan en nivel medio, con limitaciones de aforo tanto dentro como en las terrazas de los bares. Tal y como indicó la alcaldesa, María Ramallo, este viernes el comité clínico decidirá si decreta el cierre del municipio incluyéndolo en el nivel máximo, que supondrá el cierre también de la hostelería.

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