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La pandemia canina: crecen los abandonos

Tras el confinamiento, las cifras de animales que recogen en las protectoras no paran de aumentar

Una trabajadora de la protectora 
Os Palleiros, con varios de los perros 
que viven en el refugio.   | // GUSTAVO SANTOS

Una trabajadora de la protectora Os Palleiros, con varios de los perros que viven en el refugio. | // GUSTAVO SANTOS

El abandono de animales domésticos en los últimos meses está experimentando un aumento tan elevado como imprevisto, especialmente en lo relativo a los perros. Más de una veintena de canes han entrado entre marzo y lo que va de abril en la protectora de animales Os Palleiros, de Pontevedra. Se trata de una cantidad muy alta en tan poco espacio de tiempo, algo muy poco habitual y que está provocando que las instalaciones empiecen a estar un poco saturadas.

Los motivos para el abandono son muy diversos, desde camadas indeseadas, hasta motivos económicos o de salud de los dueños, pasando por el propio comportamiento del animal y otros tan banales como la pérdida de interés en las mascotas, falta de tiempo o de espacio o el cambio de domicilio.

El fin de la temporada de caza suele coincidir también con picos altos de abandono, pero este año acabó a principios de enero, por lo que este aumento no debería estar directamente relacionado. Lo que sí parece un factor que ha influido es la pandemia. Aunque la presidenta de Os Palleiros, Gloria Cubas, recalca que la protectora suspendió las adopciones durante el estado de alarma, “porque no íbamos a consentir que se adoptara y después se devolviera a los perros sin más”, el fin de la cuarentena sí que está muy relacionado con los abandonos que se están produciendo ahora. Desde otro de los refugios de la comarca, la Canceira de Poio, señalan que con el confinamiento aumentaron las adquisiciones de perros “porque la gente pensó que iba a tener más tiempo libre y quiso aprovechar, sin darse cuenta de la responsabilidad que supone”.

Gloria Cubas apunta que actualmente hay 70 perros en el refugio de Os Palleiros, 16 de ellos de razas consideradas potencialmente peligrosas (PPP), lo que dificulta mucho su adopción. “Tenemos espacio para 150 perros, los caniles suelen ser para dos, el problema es cuando llegan sin socializar, porque entonces no pueden compartir y el espacio se queda limitado”, comenta Cubas, que explica que cuando llega un nuevo perro a las instalaciones se tiene que poner unos días en cuarentena para valorar primero su estado de salud y después su comportamiento para ver si se tiene que ubicar solo o si puede compartir espacio con otros.

En este sentido, Cubas señaló que de los más de 20 perros que han entrado en el último mes y medio, ocho eran PPP. Está previsto que cambie la ley con respecto a estos animales, que pasarán a ser juzgados no por su raza, como hasta ahora, sino por su socialización y comportamiento con otros perros.

La presidenta de Os Palleiros aprovechó para pedir “empatía” a la ciudadanía y que si ven algún perro abandonado que se pongan en contacto con las autoridades o con la protectora para evitarles sufrimiento, como sucedió con un perro que tuvieron que sedar el pasado sábado por el avanzado estado de enfermedad con el que llegó al refugio.

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