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La sirena que vive en el Lérez

Lidia Mariño en la cueva

Lidia Mariño en la cueva

“Muy pocos saben que en el río Lérez hay una sirena. A la altura de Calvelo hay una zona del río conocida como Pozo Negro. Se llama así por ser un lugar de mucha hondura, no se sabe ni cuanta, pues se echó en él una cuerda y no se consiguió tocar suelo, quizás no lo tenga”. Así comienza el trabajo “A Serea do Lérez”, realizado por la investigadora Lidia Mariño y que ha publicado en su blog de antropología “Tralas pegadas da Vella”.

Roca sobre la que se aparece la legendaria sirena del Lérez. | // FARO

Esta investigadora ha visitado el lugar y recogido testimonios de los vecinos más mayores, para saber que en una enorme piedra de este lugar, conocida como O Cachote, o A Rocha da Moura, “todos los días, a las doce de la noche, se aparecía peinando con peine de plata una mujer muy hermosa de largos cabellos rubios y cuerpo de sirena. Al decir de algunos, se trataba de una linda joven que habría caído en el pozo y había acabado por convertirse en sirena, y que desaparecía cuando se intentaba acercarse a ella”.

“Todos los días se aparecía una mujer muy hermosa de largos cabellos y cuerpo de sirena"

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Se trata, explica Mariño, de un lugar considerado muy peligroso por los vecinos, que cuentan que ha desaparecido gente que se bañaba, al quedar atrapados y ser devorados por el remolino del pozo.

El propio peñasco sobre el que se aparecía la Sirena del Lérez tenía “alguna clase de encantamiento” –recoge Lidia Mariño–, ya que podía dejar sin pelo a los que intentaron pasar la noche durmiendo sobre él, e incluso quedaron ciegos dos canteros que quisieron romperlo. “Hasta aquí lo que nos cuenta la leyenda”, indica la investigadora. Pero, “para ahondar en esta fascinante historia” ella misma visitó el lugar para analizar los elementos que la componen.

Podía dejar sin pelo a los que intentaron pasar la noche durmiendo allí

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La primera parte no fue tarea en absoluto sencilla, explica Mariño. “Hubo que poner a trabajar el sentido de la orientación a través de búsquedas por satélite, luego poner el 4x4 en ‘modo arriesgado’, para aproximarnos al lugar cuanto pudimos, y finalizar por enlamar los tobillos y pagar tributo á Moura incluso con nuestra propia sangre”.

La piedra

Mariño explica que la piedra cuenta con varias peculiaridades que la hacen interesantes. La primera, su tamaño, “que la convierte en uno hito destacado del paisaje, como a menudo suelen serlo los lugares asociados con la Moura”. La segunda, “la presencia, también recurrente, de pías naturales en su superficie, una de gran tamaño que nos hizo recordar a la Pía da Moura do Xurés, donde esta figura mítica se baña”. Y, la tercera –sigue la investigadora– , los remolinos que el agua del río hace contra ella. “Talmente parece que, por momentos, algo se agita bajo el agua intentando salir a la superficie, lo que nos deja observándola hipnotizados como si, en cualquier momento, la sirena fuera a mostrarse”, explica Mariño.

Lidia Mariño sobre la roca

El trabajo de esta investigadora de antropología apunta además otro elemento destacado en el lugar, “uno que no mencionan las leyendas de las que tenemos conocimiento pero que, estamos seguras, tuvo que formar parte de la geografía mítica, junto con la peña y el pozo sin fondo”. Así, justo frente a la Rocha da Moura, de la otra orilla del río, se encuentra una cueva que hace de mirador. “Es una cabeza agujereada por el viento en su interior y sabemos, por experiencia, que estos lugares suelen asociarse a la figura da Vella, pues conocemos de al menos cuatro que cumplen la pauta”, recoge el trabajo.

Pía da Moura

Estas oquedades en la roca “según mi abuela, eran las alacenas para sus moradores. Luego está el detalle de que, en el fondo de la cueva, se abra una abertura que haga de mirador perfecto sobre O Cachote da Moura. Y, por último, la forma en la que el sol se filtra en la cueva a través de una abertura superior, iluminando su suelo”, indica Mariño. La investigadora reflexiona finalmente que la figura de la sirena es, a la vez, es una Moura, ya que como ella misma explica, “no es ni mucho menos esta la única leyenda en la que ambas figuras míticas se asocian, sino que existen en el país muchas más en las que se da esta pauta”.

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