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El COVID-19 impone a la Brilat un acto breve pero emotivo para honrar a su patrona

Una compañía de honores rindió tributo a los caídos y recordó el Milagro de Empel, como es tradición el día de la Inmaculada

Otro momento de los actos.

Otro momento de los actos.

Dos militares de la Brilat durante el tradicional acto de homenaje a los caídos. | // BRILAT O C

Cada 8 de diciembre es un día grande en la Base General Morillo de la Brilat. Las instalaciones de Figueirido se engalanan para recibir a autoridades e invitados para celebrar con ellos el día de la patrona del Arma de Infantería, la Inmaculada Concepción.

Una efeméride que además está directamente relacionada con el legado que guarda la propia Brilat, dado que entre sus unidades están algunas despositarias de la tradición de aquellos viejos tercios que fraguaron el mito de Empel y que dio lugar a que la Inmaculada fuese, precisamente, señalada como la patrona de la Infantería.

Sin embargo, este año la pandemia impuso a la Brigada Galicia grandes limitaciones a la hora de poder celebrar a su patrona como hubieran deseado. Así, las celebraciones en la base General Morillo se limitaron a un breve acto castrense, sin invitados y con la única participación de una compañía de honores y sin el habitual desfile de los militares de la base.

Se celebró el tradicional homenaje a los caídos y también se recordó la efeméride del Milagro de Empel. Ocurrió en 1585 en Flandes, en la isla de Bommel, en donde habían quedado atrapados miles de soldados del Tercio de Zamora, del que es heredero el Batallón Zamora de la Brilat, estaba en una situación difícil frente a los enemigos holandeses después de que estos hubieran abierto los diques para inundar el terreno. Sin escapatoria ni suministros, atenazados por el frío y el hambre, se negaban a rendirse a los holandeses. El 7 de diciembre un soldado español se encontró cavando una trinchera con una tablilla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción que consideraron un signo divino. Al día siguiente, tras un viento inusual, el río amaneció helado y los soldados españoles pudieron romper el cerco y vencer al enemigo.

Recordándo esta efeméride, en un acto presidido por el coronel Miguel Sánchez de Toca Alameda, jefe del Regimiento de Infantería Isabel la Católica 29, la Brilat honró así este año atípico a su patrona.

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