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De atelier a taller de mascarillas

La fábrica de la marca pontevedresa Coosy confecciona desde el pasado 16 de marzo entre 3.000 y 4.000 unidades diarias con una plantilla de quince trabajadores

Virginia Pozo en el taller. // FdV

Virginia Pozo en el taller. // FdV

El pasado 16 de marzo el atelier de la marca pontevedresa Coosy cambiaba sus patrones de ropa ultimando la colección de verano para volcarse con la producción de mascarillas y batas. El taller comenzó a confeccionar con los materiales que tenían en almacén, pero pronto empezaron a trabajar con tejidos más adecuados.

La directora de la marca, Virginia Pozo coloca algunos materiales en el almacén mientras recuerda cómo fue la semana en la que cambió todo. Ya notaban una bajada en las ventas y comenzaron a parar la producción por precaución. Cuando se declaró el estado de alarma comenzaron a confeccionar mascarillas y batas al ver la falta de material sanitario. Fue entonces cuando la pontevedresa contactó con el gobierno gallego para poner su taller a disposición de la Xunta, al confirmar que, de momento, no era necesario, siguieron fabricando para donar material.

Materiales

"Se nos acabó nuestro algodón y empezamos a comprar material específico para la fabricación de mascarillas y batas para sanitarios, así como para residencias, voluntarios y toda la gente que los necesitara", comenta Pozo. "Nos fue fácil acceder a ese material porque nuestros propios proveedores ya se estaban especializándose" recuerda. Desde su taller de Madrid la firma de la Boa Vila confecciona mascarillas higiénicas de protección. Calculan que los 5 trabajadores producen entre 3.000 y 4.000 mascarillas diarias.

Aunque comenzaron donando todo el material, Pozo asume que son una pequeña empresa: "Hemos donado sobretodo a residencias de ancianos y centros de reinserción social, también a Protección Civil, hospitales y Centros de Salud. Además hay empresas pontevedresas que nos han comprado mascarillas para donarlas ellos a distintas entidades. Al principio el coste era más bajo porque era material que ya teníamos y solo nos costaba la mano de obra, luego seguimos donando, pero llegó un momento que no era sostenible", comenta. Así empresas que volvieron a abrir les encargaron mascarillas, pedidos gracias a los que Coosy ha podido seguir realizando donaciones.

Las colecciones de primavera y verano, perdidas

La firma de moda fabricada en España reconoce que está sufriendo la crisis al igual que el resto de empresas del sector. Desde Coosy notaron una bajada de las ventas la semana anterior al estado de alarma y debido al cierre temporal de sus tiendas han realizado un ERTE a la gran mayoría de su plantilla. Así, solo siguen trabajando las personas del taller y dos administrativos que gestionan los pedidos de mascarillas y batas.

"La colección de primavera la doy por perdida y la de verano casi también. Pero no podemos pensar en las pérdidas, es algo mundial y hay que adaptarse", reconoce Virginia Pozo, fundadora de la marca. La pontevedresa llama a la solidaridad y admite que "es un orgullo no estar parados y ayudar si puedes, y yo me vi con esa obligación".

Una extraña vuelta a la normalidad

La vuelta a la normalidad la ven muy diferente. "Cuando abramos será con mucha cautela en las tiendas. Deberemos usar las mascarillas y las dependientas las llevarán, atenderemos según las directrices del gobierno", aventura Pozo.

La marca intenta adaptarse a las circunstancias, ya que muchos eventos se han de fecha para octubre o noviembre, como bodas o comuniones, Pozo está diseñando la colección de invierno pensando en estos eventos e intentando ser ágiles. Mientras, la firma ha hecho un outlet con descuentos en su tienda online y ofrecen la opción de envío para recibir el producto cuando termine la cuarentena.

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