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Una operación inmobiliaria para mejorar las cuentas y optimizar el uso de las instalaciones

El Casino Mercantil estudia vender su sede del centro histórico tras recibir ofertas de compra

Los socios se reunirán en una asamblea extraordinaria el próximo día 14 para decidir si el antiguo edificio Varela vuelve a salir al mercado -La entidad ya baraja una oferta informal, si bien está por debajo de sus pretensiones

El histórico edificio Varela, sede central del Casino Mercantil, en la plaza Curros Enríquez. // Gustavo Santos

El histórico edificio Varela, sede central del Casino Mercantil, en la plaza Curros Enríquez. // Gustavo Santos

El Casino Mercantil estudia vender su sede noble de la plaza de Curros Enríquez, el histórico edificio Varela levantado en la zona monumental a partir de 1896 tras el derribo del antiguo Hospital do Corpo do Deus. La entidad adquirió el inmueble en 1998 y lo reinauguró al año siguiente como base central de su actividad, si bien cuenta a mayores con el parque polideportivo de Mourente y ve en esta operación una alternativa para optimizar instalaciones en un escenario de pérdida de socios.

Al igual que en la década de los noventa, los socios serán los que tengan la última palabra sobre la operación. Escucharlos es el objetivo de la asamblea extraordinaria que se celebrará el próximo día 14, viernes, una junta general en la que se decidirá si se pone en el mercado "para sondear a posibles interesados", explica el Casino Mercantil.

Su presidente en funciones, Ernesto Filgueira, confirmó ayer a FARO que la venta es "una posibilidad" que en todo caso "será decisión de los socios; la asamblea incluye varios puntos muy concretos y uno de ellos es esa posibilidad de poner en el mercado la opción de vender el edificio".

El Casino Mercantil ha recibido ofertas informales. En caso de que una de ellas sea aceptada, la propuesta tendría que ser aprobada en una nueva asamblea, si bien la directiva insiste en que "no hay nada más que primeras conversaciones; se pusieron en contacto con nosotros, se les dijo que habría esa posibilidad pero que todo dependería lógicamente de lo que decida la asamblea, son los socios los que votarán la posibilidad de sondear el mercado".

Inicialmente se piensa en una venta, si bien la opción del alquiler tampoco se descarta. "Se pueden contemplar todas las posibilidades", matiza Ernesto Filgueira a este respecto, "pero en principio se pide autorización para ponerla en el mercado. Es un tema que hay que decidir primero en una junta directiva, después en asamblea y si ésta lo permite habrá seguir con los trámites, porque ha de haber una transparencia total".

En caso de que la operación reciba el visto bueno de los socios, se abrirá un plazo de presentación de propuestas "en sobre cerrado", precisa el presidente en funciones. Éste incide en que "es el procedimiento previsto, pero todo depende de la asamblea del día 14".

Entre las distintas propuestas, todas ellas informales, una parece destacar. "En su día hablaron, se les explicó que podría haber esa posibilidad sin cerrarnos ni comprometernos a nada", explica el presidente en funciones, que declinó ayer concretar las cifras y términos de la oferta.

Reconoce en todo caso que esa propuesta informal "está por debajo" de las pretensiones económicas del Casino Mercantil, que de concretarse la operación sumaría un nuevo traslado.

Así, desde el inicio de su andadura en 1928 ocupó distintas sedes en las calles Santa María, Fernández Villaverde, Andrés Muruais (en el solar del antiguo Hotel Engracia), Naranjo y Castelao hasta la compra a una entidad bancaria de su sede en el centro histórico.

Tras un gran bache económico esta operación le supuso un fuerte desembolso y de hecho la entidad continúa pagando la hipoteca de su edificio principal, un gravamen del que se liberó en parte con el alquiler del bajo a una franquicia de comida rápida, un contrato en vigor hasta el año 2028.

A mayores de estos cambios de sedes, en 1975 el Casino Mercantil adquirió una finca de cerca de 200.000 metros cuadrados en la parroquia de Mourente. En ese terreno la sociedad fue dando forma a su actual parque polideportivo, desde donde se reorganizaría el programa de actividades en caso de que los socios decidiesen finalmente que la sede noble saliese al mercado.

"Sin problemas económicos"

Estas instalaciones de Mourente son ya las preferidas de un amplio grupo de socios, especialmente las familias con niños que participan en el programa deportivo, pero en cualquier caso la directiva en funciones insiste en que no hay un problema económico acuciante que obligue a tomar una decisión precipitada sobre la sede de Curros Enríquez. "No hay problemas de cuentas ni estamos forzados a vender", asegura Ernesto Filgueira en este punto, "es solo una posibilidad".

Tras negar los problemas económicos, el presidente en funciones incide en que "lo único es que hoy tenemos menos socios que hace 10 años y que 15 o que cuando se compró esta sede, pero un poco hay que pensar quizás en aclimatar los costes a los ingresos. Nos pasa igual que a muchas parejas que tenían una casa grande, se le casan los hijos y al final les llega un apartamento, pues nosotros estamos en ese momento en el que tenemos que valorar esas opciones".

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