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Sobrevivir al colegio en Pontevedra siendo trans

Muchos niños cuya identidad de género escapa al modelo de heterosexismo sufren acoso escolar - Brais, un menor gallego trans, reclama más empatía y respeto hacia la diversidad

Brais, con su madre, en Pontevedra. // Rafa Vázquez

Brais, con su madre, en Pontevedra. // Rafa Vázquez

Ser diferente puede convertirte en el blanco de bromas e injurias. Esto lo saben bien muchos niños trans, que se enfrentan a la intolerancia de sus compañeros por su decisión de vivir de acuerdo con su identidad de género y que no con la que figura en su DNI. Según un estudio realizado por la Asociación Transexualia, el 90% de la población infantil trans de Madrid sufre acoso en los centros escolares, una cifra que puede extrapolarse a cualquier comunidad autónoma. De estos, el 75% se corresponde con acoso verbal, el 10% ha experimentado abuso físico y el 5% otros tipos de abuso, además de ciberacoso. Es una realidad sobre la que los especialistas en acoso escolar también advierten desde hace años.

"La homofobia y la transfobia están tan instalados en la sociedad que ni siquiera nos damos cuenta", asegura Brais, un chico trans de 16 años de Pontevedra que ha sido víctima de acoso escolar durante Primaria y la ESO.

Brais habla con calma y con una madurez que sorprende para un chico de su edad. Él atribuye el comportamiento discriminatorio de sus compañeros de clase al desconocimiento sobre la diversidad sexual. "Yo tuve problemas porque no encajaba bien en ninguno de los dos grupos, ni en el de los chicos ni en el de las chicas. Los chicos no llevaban muy bien que hubiera una chica que quisiese jugar con ellos, y las chicas me llamaban marimacho. Tenían comportamientos muy discriminatorios conmigo, también por mi aspecto físico porque yo siempre he sido muy masculino y se metían con eso", explica.

Según su experiencia, aún hay docentes que no sabe manejar este tipo de situaciones. "Hay profesores a los que les cuentas lo que está pasando y te contestan que son cosas de niños", explica. Al menos él, asegura, ha escuchado este argumento muchas veces. "El profesor no vive la situación como la está viviendo el niño e intenta aclarar el tema en vez de acabar de raíz con el problema. Y además, muchos tampoco están muy informados sobre la diversidad", explica Brais, que añade que estas situaciones de acoso se agravan con la irrupción de internet. "En las redes sociales te pueden decir cualquier barbaridad", asegura.

Sin embargo, asegura que no guarda rencor a sus compañeros de Primaria. Tal vez porque esa etapa ha quedado atrás. El instituto le ha mostrado que también hay muchos jóvenes que aceptan la diversidad. "Ahora estoy completamente integrado y los compañeros se lo tomaron muy bien cuando salí del armario, y los profesores también me han ayudado bastante", comenta.

Otro apoyo fundamental para él ha sido su familia. "Es el mayor apoyo que he tenido siempre y me ha ayudado muchísimo. Sin embargo, la LGBTfobia está muy instalada en todos los ámbitos de nuestras vidas, incluso en la familia. Hay familias que echan de casa a sus hijos por ser gays, lesbianas, trans... Hay personas que tienen que esperar a vivir fuera de casa para dejar de fingir lo que no son o una orientación sexual que no tienen", afirma.

Fue a finales del curso pasado cuando Brais hizo el "tránsito" -concepto que designa el momento en que una persona decide hacer visible su auténtica identidad de género- y desde hace unos meses la tiene reconocida en el DNI, algo muy importante para él. "Es horrible ver tu antiguo nombre a diario en distintos papeles, en las listas de clase... y no poder hacer nada", dice.

Con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia que se celebra mañana, 17 de mayo, Brais aboga por educar en la empatía y por reforzar la educación sexual, que, por otro lado, no puede estar centrada en el heterosexismo. "Se trata el tema de la diversidad sexual rascando con la uña y se queda demasiado corto", opina. En cuanto a los niños trans, les aconseja paciencia. "Descubrir tu género es algo que lleva bastante, por inseguridades y porque hay muchos prejuicios. Que se informen bien y que no estén asustados porque es su propio género, su propia identidad", afirma.

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