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Faro de Vigo

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José Antonio Durán: "Ya no hay cultura, todo es ocio, la confundimos con el espectáculo"

El investigador disertará el próximo día 22 en el Museo sobre Alfredo Vicenti

El escritor, editor e investigador José Antonio Durán. // Rafa Vázquez

El Museo será escenario el próximo día 22 de los actos que recordarán a Alfredo Vicenti Rey en el centenario de su fallecimiento, un encuentro en el que participará el editor e investigador José Antonio Durán con la conferencia "Alfredo Vicenti, Pontevedra y Valle-Inclán".

-¿Quién fue Alfredo Vicenti?

-El maestro por excelencia del periodismo contemporáneo español; dirigió en Madrid dos periódicos fundamentales, el de Castelar, El Globo, bellísimo periódico ilustrado, muy cultural, y después el más difundido de España, El Liberal, Vicenti es el padre de algo que ha desaparecido a raíz de la crisis de los años noventa, los periódicos se quedaron pulidos, irrumpió la crisis del papel y de los periódicos desapareció el periodismo cultural, hoy no podría existir Valle-Inclán, no podría existir nadie porque no tendríamos donde contar las cosas. De hecho yo perdí las colaboraciones y tuve que inventar La Cueva de Zaratustra, si no en este momento tendría serias dificultades para publicar mis cosas. Vicenti fue un periodista excepcional que logra equilibrar esos dos aspectos del periodismo cultural, que son la información política (sus editoriales tumbaban gobiernos) y por otra parte dar un gran campo de acción a los poetas, escritores y demás creando concursos y dándoles sobre todo un espacio diario.

-¿Qué eran "Las coplas del día"?

-Era una sección de El Liberal que se llamaba así, y ahí entraba siempre un poema, y había una presencia de la cultura equilibrada con la política constante, de ahí que todos añoremos ese periodismo, que por otra parte era pobrísimo, porque los periódicos no tenían más de 4 páginas, eran en realidad dos hojas, y sin embargo había esa capacidad diaria de sacar todos estos temas.

-¿Qué importancia tuvo Vicenti en Galicia?

-Fundamental, fue desterrado de Santiago por el cardenal Payá y Rico, el de las peregrinaciones a Compostela, un hombre de gran talento que acabó siendo íntimo amigo suyo, pero ya había hecho una obra monumental, que era que los periódicos que hasta ellos, porque también hay pontevedreses que colaboraron estrechamente con él como los Muruais, eran semanarios se convirtieron en diarios, esa es una gestión que en Galicia llevó, para admiración de Murguía y de todo el mundo, Vicenti, dirigiendo el Diario de Santiago que convirtió desde luego en el periódico más bonito, aún hoy, de leer en Galicia. Fue como ve un periodista excepcional.

-También era excepcional en su tiempo el hecho de que solo trabajase como periodista

-Si, también en eso fue una excepción, no trabajó, como era común en el periodismo de la época, en otros sitios que no fuese el periódico. Los periodistas lo eran a tiempo parcial porque los periódicos siempre tenían capacidad para presionar a los gobiernos locales para darles un trabajito en el Ayuntamiento o así, al que llegaban durmiendo porque después de haber trabajado toda la noche como ir a trabajar allí, pero era una manera de pagarles. Todo esto Vicenti lo evitó, con una escritura majestuosa y una tendencia clara a no firmar sus artículos, si que firmó muchísimos claro o yo no habría podrido dedicarle dos libros, las 600 páginas de las ediciones que hicimos en 2001. Este año se cumple el centenario de la muerte de este periodista colosal, reconocida por todo el mundo.

-¿Cómo influyó Vicenti en Valle Inclán?

-Alfredo Vicenti tuvo una influencia tremenda, cuando hice en Pontevedra y en Santiago la exposición audiovisual dedicada a los Muruais abría recordando que estaba muriéndose Valle Inclán y lo visitó un periodista de El pueblo gallego, pienso que era Xan Carballeira, y nada más empezar a hablar Valle, que estaba muy rememorativo y melancólico, le dijo "yo de quien más he aprendido en mis primeros años fue de cuatro amigos que eran de mi padre", esos cuatro amigos eran Rafael Villar, los hermanos Muruais y, sobre todo, Alfredo Vicenti. Hablamos del Valle Inclán naciente y así siguió, después Valle Inclán se fue a trabajar con él en la última etapa periodística de Valle, trabajaba en El Globo bajo la dirección de Vicenti, que fue quien le dijo algo que es una lección también de periodismo, le dijo "mira, en el periodismo se trabaja tan rápido, se escribe tan rápido que aquí no vas a ganar nada para tu vida literaria, tendrás que dedicarte a otra cosa, porque el periodismo avillana el estilo".

-¿Cómo fue la relación de Vicenti con Pontevedra?

-Alfredo Vicenti tiene un libro sobre la provincia de Pontevedra, con un tratamiento precioso de Pontevedra, una ciudad que le encantaba y una provincia donde veraneaba siempre, venía todos los veranos a Galicia y a Portugal, ya que también era un lusitanista tremendo, en el acto que hicimos hace 16 años en Madrid estuvo la Embajada de Portugal precisamente por ese lusitanismo.

-Cada vez más rodeados de información ¿somos cada vez más cultos?

-No, este verano me llamó la atención en un periódico que no citará pero que seguro que usted lo ha advertido que suprimió por completo la sección de cultura, todo el verano, que era precisamente el tiempo en el que antes se daba más cultura porque baja mucho la información política, pues nada, la suprimió literalmente, ahora vuelve a tenerla.

-Y después está el batiburrillo espectáculo que entendemos por cultura

-Esa es otra: ya no hay cultura, todo es ocio, se habla de películas, de directores. Es totalmente lo que dice, confundimos la cultura con el espectáculo, y si no da espectáculo ya no parece cultura, todo se tiene que contar como si fuera un espectáculo, todo para hacerlo aparecer en la televisión y últimamente la televisión también lo está pasando mal porque la publicidad se ha escapado a internet, los que no están en internet es como si no existieran y gracias a internet podemos estar los que llevamos toda la vida dedicados a la cultura y que antes, como Valle-Inclán y como todos, estábamos sostenidos en parte porque cobrábamos nuestras colaboraciones en un periodismo que nos ha echado para quedarse con ese aburrimiento que es la información política. Este cambio que dice hizo que me pasase las noches de los noventa en vela, porque tenía que reorientar toda mi vida profesional, porque llevo desde 1972 dedicado desde que me levanto y que me acuesto a la investigación y la escritura, y todo esto lo pudo hacer Valle Inclán como escritor profesional porque iba publicando en los periódicos todas esas cosas que después recogía en libros, lo que ha pasado es uno de los machaques culturales de los que no se habla, uno de los más dramáticos de la historia contemporánea española, la pérdida de los medios de comunicación históricos de los escritores.

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