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Faro de Vigo

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Aprendices de flamenco en la tierra de los “alalás”

Un grupo de ourensanos de todas las edades cumplen su sueño de aprender las claves de este baile y cultura milenarios

Algunas de las alumnas, durante las clases de flamenco en Tics, en Pena Trevinca. | // IÑAKI OSORIO

Patricia Varela puso en marcha hace diez años en Ourense Tics, un Espacio de Formación Artística, que partía de nuevas premisas y estilos, incluido el arte contemporáneo, sin renunciar al apoyo de las artes escénicas, para buscar un aprendizaje del baile “basado en aspectos formativos pero lúdicos, y sin límite de edad” explica.

Un momento de la clase, en el espacio Tics. | // IÑAKI OSORIO

Hace un tiempo, empezaron a llegarle peticiones, en su mayoría de mujeres, interesadas en aprender baile flamenco o en refrescar unos conocimientos en este arte milenario, que habían aprendido siendo pequeñas

Dicho y hecho. Ahora mismo, más de una veintena larga de alumnos, repartidos en dos grupos, uno de iniciación y el intermedio, se zambullen cada tarde o noche, en ese lenguaje nuevo para ellos, de la mano de su profesora, Ainhoa Linaza, una jienense de amplia formación y graduada en Danza Española por el Conservatorio Profesional de Madrid, que les acerca, con un lenguaje asequible y claro los secretos de este arte milenario, empezando por palos flamencos como los tangos y los fandangos.

“Muchos vienen después de trabajar, otros están jubilados, y la técnica que utilizamos es como cuando quieres aprender inglés y comienzas estudiando la gramática, para luego iniciarte en la conversación. En este caso aprenden un nuevo lenguaje expresivo a través del baile” explica Ainhoa.

Ampliar conocimientos. Eso es lo que ha movido a Brais Leirós, el único alumno del grupo, por ahora. Brais tiene 28 años, es profesor de instituto, y explica qué el hace baile gallego “pero teño amigos andaluces, cos que nos gusta compartir os distintos tipos de baile, así que quería saber algunhas nocions de flamenco, tamén como unha nova forma de coñecemento e de expresión. De feito gustanme a salsa e moitos outros tipos de baile, ainda que o flamenco ten unha forza espectacular” señala Brais.

La respuesta ha sido tal, que en Tics aumentaron el tiempo previsto y convirtieron un taller de flamenco que iba a ser eventual, en un curso.

“Empezamos enseñándole la étnica del pie, que es fundamental; luego el compás, y también socializamos el baile. Primero aprenden a través de los movimientos de su propio cuerpo, y luego lo comparten a través de una coreografía. Esto les ayuda a entender cómo se estructura el baile flamenco con el cantaor y la guitarra y se inician en ese lenguaje”, explica Ainhoa.

Cuando se le pregunta si hay duende flamenco en las tierra de los “alalás” y las muiñeiras, Ainhoa derriba mitos: “es difícil decir si tienen porque aún están aprendiendo y recogiendo todos los beneficios físicos, de coordinación o musculares que supone mover brazos y muñecas” afirma. “Lo importante es todo lo que les aporta. El estilo ya es algo que se va cogiendo” asegura con optimismo su a profesora.

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