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Faro de Vigo

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I+D con sello ourensano

Investigadores con un imán para captar fondos

La financiación de proyectos liderados por el campus de Ourense logró en 2021 su mayor cota: 35 iniciativas y 2,5 millones de euros

Investigadores del grupo, entre los que se encuentran Paula Pérez y Marizol Flores. FERNANDO CASANOVA

Excavaciones arqueológicas en Marruecos, transformación digital de las empresas, inteligencia artificial aplicada a la medición de la carga alergénica, biorrefinerías, alternativas de alojamiento turístico, sostenibilidad en los viñedos o el estudio de la vulnerabilidad intrafamiliar en el mundo antiguo. La investigación que se desarrolla en los laboratorios del campus de Ourense tiene cabida en todos los ámbitos, desde las ciencias de la salud a la ingeniería y la arquitectura o las artes y humanidades. Pero además, la actividad investigadora ha acelerado su ritmo en los últimos años y el pasado curso alcanzó su mayor cota: un total de 35 proyectos lograron captar 2,5 millones de euros en diferentes convocatorias para desarrollar I+D con sello ourensano.

La captación de fondos en 2021 superó a la de los ejercicios anteriores, por encima incluso de la financiación obtenida en los años previos a la pandemia. También se incrementa el número de proyectos que logran el impulso económico de instituciones externas a través de los diferentes programas en sus convocatorias anuales. Un 40% más respecto a la media de los años anteriores.

En 2021, 35 propuestas planteadas por investigadores del campus recibieron el apoyo del Estado, Xunta de Galicia y Diputación con cuantías que, en conjunto, suman 2.523.538 euros. En 2020, en plena pandemia, la actividad investigadora no decayó y 24 proyectos sumaron 2,24 millones. Un año antes, la financiación externa había reunió 2,36 millones para dar impulso a 23 iniciativas con sello ourensano, una cuantía similar a la obtenida en 2018.

Más de la mitad en la Facultade de Ciencias

Los datos de 2021, que crecen en número e importe, dan cuenta de la buena salud de la que goza la investigación en el campus de Ourense y el imán para la captación de fondos. Los más de 2,5 millones de euros destinados a este trabajo se reparten entre los siete centros, pero más de la mitad se concentra en la Facultade de Ciencias, cuya actividad ha posicionado a la Universidad de Vigo entre las mejores del mundo en el apartado de Ciencia y Tecnología Alimentaria. Este centro captó 1,42 millones de euros en 2021 para desarrollar 14 proyectos, entre los que destacan los liderados por los grupos de ingeniería química, investigaciones agrarias y alimentarias, Ephyslab y Pranta, Solo e Aproveitamento de Subprodutos.

La siguiente en cuantía es la Facultade de Ciencias Empresariais e Turismo, con cuatro proyectos que suman 297.800 euros, y que guardan relación con la economía, la digitalización de las empresas y el análisis y alternativas del alojamiento turístico en la provincia. A continuación se sitúa la Escola de Enxeñaría Aeronáutica e do Espazo, que captó 281.492 euros del Estado para dos proyectos, uno sobre la supervivencia de dispositivos captadores de energía de las olas y otro para el desarrollo de modelos de inspección ferroviaria.

La Escola Superior de Enxeñaría Informática recibió 238.015 euros para cinco proyectos, tres de ellos del Estado, entre los que se incluye el coordinado por el catedrático Florentino Fernández Riverola, destinado a desarrollar modelos basados en aprendizaje automático para detectar y frenar la desinformación sobre salud en redes sociales. Esta iniciativa logró 90.000 euros a través del plan estatal de investigación.

La Facultade de Historia recibió 180.861 en cinco convocatorias. Las excavaciones que desarrolla el grupo de Arqueología en Marruecos bajo la dirección de Adolfo Fernández lograron 115.000 euros de la Xunta y 16.000 del Estado.

La Facultade de Dereito logró 90.000 euros del Estado para financiar un proyecto del grupo AGAF, y la de Educación e Traballo Social 10.800 para cuatro iniciativas subvencionadas por el programa INOU que impulsa la Diputación provincial.

Doce de los 35 proyectos lograron el apoyo del Estado, ocho el de la Xunta, trece el de la Diputación de Ourense y dos el de otras fuentes, entre las que se incluyen convenios y fundaciones.

Marizol Flores y Paula Pérez, en el laboratorio en el que analizan las muestras. FERNANDO CASANOVA

Un proyecto internacional para recuperar los suelos degradados por la minería en Bolivia

Paula Pérez es investigadora postdoctoral en el grupo Pranta, Solo e Aproveitamento de Subproductos de la Facultad de Ciencias. Lidera un proyecto sobre minería en Bolivia que surgió de la trayectoria de este equipo en el estudio de la inmovilización de metales pesados en suelos y los contactos internacionales que la investigadora realizó durante una estancia en el extranjero.

El interés por estudiar la contaminación en el Altiplano-Puna unió a varios investigadores de Chile, Argentina, Bolivia y Ourense y el proyecto recibió 30.000 euros de la Xunta a través de una convocatoria competitiva de cooperación en el marco de la Agenda 2030. “O obxectivo era colaborar con países denominados prioritarios á hora de necesitar desenvolvemento, e ocorréusenos participar propoñendo ensaios preliminares cos nosos bioadsorbentes, que xa tiñamos estudados en solos contaminados de Galiza”, explica la investigadora.

Apunta que en Bolivia existe un problema con la calidad de las aguas que abastecen parte de la ciudad de La Paz debido a los escombros que genera la minería y que acaban en el medio natural. En períodos de sequía y cuando el agua del deshielo es insuficiente para el abastecimiento de la población, la alternativa es mezclar el agua de calidad con la procedente del drenaje ácido de los residuos de la extracción, que se acumula en balsas o diques de contención al lado de las propias minas, en la trayectoria desde las montañas a la ciudad, detalla Paula Pérez. “A acumulación destes escombros e residuos da lugar a unha contaminación dos solos por metais pesados, xa que se liberan fácilmente á disolución debido sobre todo á acidificación que se produce no medio”. La consecuencia es la contaminación de las aguas que llegan a la red de abastecimiento de La Paz. “Este metais son tóxicos para as persoas, para a vexetación e para todo o ecosistema, polo que se trata dun problema grave que ocorre con elevada frecuencia na rexión do Altiplano-Puna”, advierte.

Su propuesta consiste en un estudio preliminar para la recuperación de las zonas en las que se depositan los escombros utilizando bioadsorbentes, que son subproductos de industrias agroalimentarias o forestales sin valor primario que pueden reutilizarse para corregir el suelo en función de sus características físico-químicas y favorecer la recuperación de zonas degradadas.

Los investigadores estudiarán distintos bioadsorbentes que ya se probaron con éxito en Galicia para inmovilizar contaminantes y evaluar su efectividad en aguas y suelos procedentes de la minería localizada en Milluni. Para ello han traído muestras con las que trabajan en los laboratorios del campus y cuentan con la colaboración presencial de la estudiante boliviana Marizol Flores Colque, que durante seis meses trabajará en la parte experimental del proyecto, en el que también participan los investigadores ourensanos Manuel Arias Estévez y David Fernández Calviño.

José Luis Alonso (derecha) junto con otros miembros del equipo. | // FDV

Biorrefinerías para producir biocombustibles, compuestos químicos de base y nuevos ingredientes funcionales

El catedrático de la Facultad de Ciencias José Luis Alonso González es el investigador principal, junto con María Remedios Yáñez, del proyecto Bioplatfun, una iniciativa que captó 209.935 euros del plan estatal de investigación para desarrollar tecnologías de biorrefinería en el ámbito de la economía circular. Lo que propone este proyecto, explica Alonso, es un proceso nuevo, “verde, eficiente e integrado”, que se caracteriza por la flexibilidad para permitir el uso de diversas materias primas (maderas y subproductos agroindustriales), la obtención de múltiples productos de alto valor añadido, la utilización de tecnologías verdes y escalables y la eficiencia en relación con el uso de materias primas y consumo de recursos.

El objetivo, detalla, “es desarrollar tecnologías para la producción de nuevos biocombustibles con propiedades mejoradas, ingredientes funcionales orientados a la mejora de la salud de las personas mayores y de los pacientes de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), y compuestos químicos plataforma, como el ácido láctico, a partir del cual se pueden obtener plásticos biodegradables”.

En la primera fase del proyecto, se desarrollarán procesos novedosos que permitirán separar los principales componentes de las materias primas incluidas en el estudio (celulosa, hemicelulosas, pectina y lignina). Para ello, se pondrán a punto tratamientos específicos para los subproductos agroindustriales (pulpa de remolacha azucarera y cáscara de limón) y para las maderas (pino y eucalipto). Como resultado de esta etapa de fraccionamiento, apunta el investigador, “se obtendrán, separadamente, corrientes ricas en productos de hidrólisis de hemicelulosas y/o pectinas, sólidos con alto contenido en celulosa y disoluciones que contienen los fragmentos de lignina”.

En una segunda fase, se estudiará el aprovechamiento separado de cada una de estas fracciones. Por un lado, tanto los productos de hidrólisis de la pectina como de las hemicelulosas se someterán a diversas etapas de acondicionamiento, refinado y funcionalización, y los productos resultantes se usarán como sustratos en ensayos de fermentación ‘in vitro’ para determinar su potencial prebiótico. Para ello, explica José Luis Alonso, “se realizarán, entre otros, experimentos en colon artificial, usando como inóculos muestras fecales de personas mayores y pacientes de EII, y adicionalmente, se les medirán otras actividades biológicas de interés”.

Por otro lado, los sólidos con alto contenido en celulosa se emplearán como fuente de azúcares para la obtención de ácidos D- y L-Láctico de segunda generación mediante procesos avanzados, y para la producción catalítica de biocombustibles novedosos y de altas prestaciones.

Finalmente, concluye, “las corrientes ricas en fragmentos de lignina procedentes del fraccionamiento de las maderas se emplearán como materia prima en reacciones de despolimerización, con el objetivo de obtener compuestos fenólicos de bajo peso molecular, cuyo campo de aplicación es muy diverso”.

María Novo, María Reyes Pavón, Rosalía Laza y María Fernández. FdV

Ourense ciudad contará con un calendario polínico que anticipa el riesgo para alérgicos

Parte de los fondos para investigación que recibe el campus de Ourense procede de la convocatoria INOU que financia la Diputación de Ourense para impulsar proyectos vinculados a la provincia. Uno de ellos es el titulado “Detección automática de momentos de riesgo alergénico de la población ouensana”, que lidera la investigadora María Fernández, miembro del grupo Pranta, Solo e Aproveitamento de Subprodutos, de la Facultad de Ciencias.

La iniciativa, que recibió 3.900 euros, consiste en realizar una estimación del riesgo de alergia por polen con anticipación, de manera que las personas sensibles puedan iniciar el tratamiento con antihistamínicos antes de su exposición al alérgeno, ya que está demostrado que esta medicación es más efectiva si se administra antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Así lo explica la investigadora María Fernández, que recuerda que las alergias al polen son consideradas como las enfermedades crónicas más frecuentes. “Según las previsiones de Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, dentro de 15 años el 50% de los europeos sufrirán algún tipo de alergia”, advierte.

Por ello, defiende la importancia de contar con mecanismos que permitan determinar con la mayor precisión posible la cantidad de polen que estará presente en la atmósfera a unos días/semana vista, y de este modo reducir su impacto en la población sensible.

El proyecto se compone a su vez de dos subproyectos que se encuadran dentro de las disciplinas de Botánica e Informática. María Fernández coordina la parte encargada de la recogida de datos aerobiológicos y meteorológicos, normalización y representación de los valores recogidos, y elaboración de un calendario polínico para la ciudad de Ourense”. Por su parte, Rosalía Laza coordina el análisis de datos y comparación de diferentes técnicas de aprendizaje automático, con el fin de proponer un sistema híbrido para la predicción del riesgo de polen alergógeno.

Higinio González, investigador de Ingeniería Física. Brais Lorenzo

Sensores ópticos y algoritmos en las vías del tren

Higinio González, profesor de la Escola de Enxeñaría Aeronáutica e do Espazo y miembro del grupo de investigación de Ingeniería Física, lidera un proyecto en el que también participa la compañía Copasa, dirigido a mejorar las operaciones de inspección y mantenimiento de la superestructura de vías férreas. El Ministerio de Ciencia e Innovación aporta 100.000 euros.

El objetivo general, detalla el investigador, consiste en desarrollar un sistema para detectar fisuras en las traviesas y comprobar el estado de las sujeciones del carril y el balasto. Para ello, emplearán sistemas ópticos de última generación y algoritmos para el tratamiento automático de la información geoespacial.

El proyecto tienen tres años de duración, durante los cuales se definirán los requisitos de un sistema de inspección óptica a bordo de dresinas para la inspección de los elementos de la vía, como las traviesas, los pernos de fijación del carril y el balasto. También se diseñará un sistema de inspección óptico, mecánico, eléctrico y lógico que pueda ser montado en un sistema similar a la dresina.

Además, el proyecto contempla implementar y verificar un sistema de baja velocidad en la vía de pruebas que se instalará en la nave industrial de la escuela de Aeronáutica, en el edificio del Campus Auga. Una vez desarrollados el sistema de inspección y los algoritmos, se probarán a una velocidad de hasta 25 km/h en el parque de maquinaria ferroviaria de Copasa en León.

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